ABANDONO, LO SIENTO.

»Mi Poeta sugerido: Antonio Justel

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Abandono. Lo siento. En el desierto
no quiero predicar, ya no lo aguanto.
Que mi alma se ha fugado al camposanto
cansada ya de tal remordimiento.

Se deja amordazar. Que vuele el viento.
No tiene a qué agarrarse. A su albedrío
ignora ya el dolor, que éste no es mío,
y el miedo le ha tornado ceniciento.

No puede comprender cosas que pasan
que vienen impregnadas de un mal fario
para posarse en él. Y el calendario
se muestra displicente. Y es que arrasan

a un paso acelerado lo que pisan
gozando avariciosos lo que amasan
sin ver que los instantes raudos pasan
mostrándose orgullosos y no avisan.

Pues soy como la mosca cojonera
que andando va sin ala a ras del suelo
dando tumbos sin rumbo al desconsuelo
y expuesta a que al pasar pise cualquiera.
©donaciano bueno.

MI POETA SUGERIDO: Antonio Justel

Antonio Justel

Pálpiti e pálpiti

… mientras las gentes se aman y odian, y mientras ríen y lloran, y mientras se divierten y matan,
pálpiti e pálpiti, consciente, y sin descanso, prosigue latiendo y sustentándonos el mundo;
y ah, ah la ternura inmemorial e indescriptible que trasciende el velo u oquedad-sombra del aire,
[fuego escondido y vivo, oro puro de intensa e inmensísima luz] ah la protección divina, ah esa dulce espera ante el error con su inefable piedad:
el ser humano cuidado, arrullado, inmensamente amado, besado y mimado,
pues que corre el agua, y, su sonido, impregna la hierba e inundando va de esplendores la vida;
… mas, sin embargo, y a veces, de repente, en el profundísimo altar y fulgor de una fiesta,
bajo el frenesí o aplauso de su deslumbrante brillo, por un instante, digo,
– por completo desolados y sin consuelo posible –
nos oímos gemir y llorar, llorar y llorar;
¿ … somos acaso Orfeo, Tristán o Tannhäuser ? ¿ … somos Eurídice ? ¿ Isolda ? ¿ tal vez Elisabet ?
¿ …y uno u otro, dónde, dónde estamos en ese instante real de tal llanto terrestre, dónde…?
¿ en qué dolor sublime y en qué, en qué acto o pasaje de la obra,
quiénes somos, pues, y dónde, dónde estamos…?
pero las óperas, con sus excelsas músicas, llevándonos dentro y evocándonos,
avivarán la densidad del fuego oscuro, hasta lograr entrar en nuestro propio corazón
y descubrir el estigma-hiel de la indiferencia, la traición o el olvido;
… poética y cuánticamente, hoy, y aquí, es y está cualquier hálito, soplo o día por la tierra,
pues que aquí está el poema y su espíritu,
y de igual modo, presentes son y están todos los cuerpos, todas las almas,
y el multiverso lo ve, lo intuye, lo acoge y cuida, lo conoce y sabe;
por tanto, no, ya no se teman ni nos temamos entre nosotros más:
pendiente de mi fiesta y esperándome siempre, siempre, y aunque roto y loco volviese,
aún recuerdo los infinitos y amorosísimos brazos de compasión de mi madre.

Guerra entre luz y oscuridad

¡ … soy, soy tan joven … !
¡ … hace tan poco que he llegado a esta excelsa,
pero ingente y primigenia guerra entre luz y oscuridad, blasón, atributo y esencia del XXI…!
ah sus Campos de Marte con sus ilustraciones, sanaciones repentinas o epidemias de alma,
y ah, ah las rosas con que intuir la altísima dulzura del espíritu-amor para este mismo invierno;
… en inviolables y fortísimas cajas de pálpito oscuro,
– impregnadas y cerradas con candados de miedo u odio.de venganza o rencores por dentro –
rugen lo ancestral e inhumano,
lo violento y cruel, lo atroz y terrible con que armar e instruir el futuro;
tal, tal es el fragor de esta ira y furia al salir y herir por campos de futbol,
o arrasar parlamentos e instituciones, Tvv. y radios, calles, cines, escuelas, discotecas,
donde, por el mar de la herida, van cayendo y huyendo la fe, la compasión y el cariño,
la paz, la amistad, nuestros soles divinos, los manjares del mundo;
… hay momentos en que parece que sólo llorar y volver a llorar,
pudiera calmar las segures u hoces de esta ingente adversidad,
justo cuando tocas tus venas, y el corazón,
– cual esclarecido loco –
te asalta gritándote y diciéndote:
¡ ah, desgraciado o desgraciada de ti, toma tu Excálibur viva y lucha,
lucha con tu fuego y su fuego puro y triunfa, sálvate y sálvanos…!
… estos días – y estos años por los que estamos cruzando,
– y por los que hemos de cruzar aún –
ah lectores queridos, y ah poetas amados,
os pido que, quien tenga un resplandor íntimo, por su honor lo vierta,
lo dé y comparta, que lo agigante y expanda, y que su ámbito de oro,
impregne la deidad que enarbolando va en este instante la vileza y la muerte;
… en este día, en esta hora se os ruega y pide,
en este instante, ,digo, en que asumo mi propio emblema de ser y sentirme tan joven aún,
tan enorme y terriblemente joven para esta ingente pasión del ser, que es la lucha;
… tengo 76 años, la Lumbar-2 rota y en mis venas hondas siento un flash de oscuridad,
pero yo la documentaré, y con vosotros, y junto a vosotros,
me vestiré y saldré al campo del honor – y aunque haya de caer y morir- ganaré esta guerra.

Otoño: realidad y canto

… alguna vez, al pasear entre el tedio y la soledad, cuando la brisa
y el rumor de las hojas caídas vayan contigo rodando y acompañándote,
sentirás de pronto un murmullo de voces y te sobresaltarás deteniendo un instante la sangre,
su raudal de memoria y el calor que tiene;
[… y no, nada habrás de temer, pues obviarás la nostalgia excitada y de nuevo elevarás el vuelo
y aletearás en lo alto hasta quemar la piel] … hay, y queda, efectivamente, un largo fulgor por los otoños: rosas, días varados
en templos hermosos de ceniza y cal, miedo también, y duda, y fuego puro,
mares helados con que la mente vigila y cerca los atronadores vendavales de la pasión sin fin;
[pero un golpe de juventud termina siempre con nosotros] … es la rebelión del cisne íntimo, el último estertor contra la sombras,
contra ese tedio final y el implacable ruido de la soledad;
… nadie, nadie puede impedir esta derrota, ni siquiera la bulla de estos pájaros míos
picoteando hambrientos mis ciénagas, los lodazales, las irreductibles hogueras del corazón.

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Blues del racionalista finisecurar – Jorge Riechmann
Predicando la razón
como una puta pobre
a quien acaban de violar y tirar de un coche en marcha
y se ha quedado muerta
hablando sola
Predicando la razón
como un enfermo terminal de sida
a quien van a retirar los fármacos
por razones más bien presupuestarias
Predicando la razón
como un borracho viejo que masculla
suplica impreca regaña gorgotea
antes de caer abatido por disparos accidentales
de la policía
Predicando la razón
como res que en el matadero
segundos antes de que el mazazo le reviente la testuz
suda y orina su pánico
Predicando
predicando
predicando la razón
a los felices inquilinos
del mejor de los mundos posibles.

Comentario Jorge Riechmann nació en Madrid en 1962. Poeta, ensayista, traductor y profesor universitario (profesor titular de filosofía moral en la Universidad de Barcelona; profesor invitado en la universidad Carlos III de Madrid). Investigador en el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de Comisiones Obreras (CC.OO.). Responsable de biotecnologías y agroalimentación en el Departamento Confederal de Medio Ambiente de CC.OO. Redactor de la revista mientras tanto. Autor de una extensa obra ensayística sobre cuestiones ecológicas. Ha reunido ensayos de poética y reflexión estética en Poesía practicable (Hiperión, Madrid, 1990), Canciones allende lo humano (Hiperión, 1998) y Resistencia de materiales (en prensa). Desde 1998 codirige –con José Mª Parreño– la colección de poesía HOJA POR OJO en la editorial Germanía de Alzira (Valencia). Ha traducido a poetas y dramaturgos como Heiner Müller, Henri Michaux, Volker Braun, Heinrich von Kleist, Erich Fried o Christoph Hein. Ha dedicado, en particular, mucha atención a la poesía de René Char, traduciendo La palabra en archipiélago (Hiperión, Madrid, 1986); Antología esencial (Pamiela, Pamplona, 1992); El desnudo perdido (Hiperión, Madrid, 1995); Indagación de la base y de la cima (Árdora, Madrid, 1999); Furor y misterio (Visor, Madrid, 2002).
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