y 3,068 POETAS Sugeridos e Invitados
1.DOS HIJOS [Poema del Editor]
2.Vicent Andrés Estellés [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
La moral ya no se lleva,
los políticos corruptos
con sus pedos, sus eruptos,
le han plantado una falleba,
y te meten en su cueva
para nunca más salir
pues les tienes que aplaudir
que está seco así que llueva.
Tú para ellos no eres nada
que un borrego en la manada.
Que hoy te dicen desde arriba
lo que tú debes de hacer,
si una copa has de beber
por si vas a la deriva,
o te pasan por su criba
cual si fueras la cebada
o te dan una patada
pues no quieren verte viva.
Salvo a la hora de votar
dejarán de molestar.
Yo dos hijos tuve, dos,
una rosa y un clavel,
y a los dos les di la miel,
y así fué no crea es Dios
el que hiciera vuelvo en pos
y le pido les proteja,
del que al mundo le maneja
y al azar le digo adiós.
Y es que aquí solo las flores
han gozao de mis amores.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Vicent Andrés Estellés
Una muestra de sus poemas:
ANTONIO MACHADO
Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
A. Machado
¡Ay pobre Antonio Machado,
y qué triste que es todo esto,
qué triste y qué sin remedio,
Dios mío, Dios tuyo y mío
y de todo el desconsuelo
que ladra, y ladra a la luna,
y hurga oscuro en el estiercol
y escarba sin compasión
hasta mordernos el hueso,
hasta chuparnos el tuétano!
¡Ay pobre Antonio Machado,
y qué triste que es todo esto,
y este no poder echarlo
a rodar y tente tieso
y hasta luego, hasta más ver,
si te visto no me acuerdo!
¡Ay pobre Antonio Machado
y qué triste que es todo esto
y qué tenaz este perro
hijo de perra que escarba
horriblemente en el pecho
con dientes y uñas y luego
saca un verso -saca un hueso-
y al final te vas hundiendo
y eres un montón de llanto
y eres un montón de viento,
y eres un montón de carne
deshuesado y más que muerto!
¡Ay pobre Antonio Machado,
y qué triste que es todo esto
y no poder acabar
y mandarlo a tomar viento!
No puedo más. Me echharía
de golpe y porrazo al suelo
a ver si así me ponía
poco a poco un poco muerto!
Se me ha llenado la vida
de tristeza y de agujeros
y el dolor va como Pedro
por su casa por mi cuerpo
y manda en él como dueño
y señor y yo no puedo
decirle que se esté quieto.
Y me siento tan agusto
en un rincón de mi cuerpo,
que no necesito más.
Y estoy allá en un pequeño
retrete, mirando al cielo
a través de un agujero
chiquito de la pared
y veo pasar el tiempo.
¡Ay pobrre Antonio Machado,
y qué trsite que es todo esto:
que te venga un forastero
y tengas que arrinconarte
en un rincón de tu cuerpo!
La muerte en mi casa entró.
A. Machado
LEO TUS VERSOS Y ME INUNDA
una tremennda claridad
que trato en vanoo de explicarme
hasta que al fin la dejo estar
tal como es, mientras me come
como el fuego, como la sal,
una gana de sencillez
y honradez a carta cabal
para dejar todas las cosas
tal como son, sin más ni más,
sin cambiarlas ni acariciarlas,
tal como están y se me dan,
y soy como un carbón que brilla
y chispea en la oscuridad.
Y aquí me estoy sin entender,
sin comprender ni preguntar,
y la ternura se me vuelve
de una duureza mineral.
Leo tus versos y me llegan
bofetadas de claridad,
paternalmente me golpeas
y no quieres dejarme en paz
y la linterna de tus versos
hurga tenaz en mi oquedad;
pero la muerte entró en mi casa
de repente y sin más ni más
y no hay quien siembre en este surco
que ella me abrión tan en canal.
Ya no habrá paz en mis entrañas.
Y me irritan tu claridad
y tu bondad y tu sonora
búsqueda tierna de la paz.
No tengo paz ni la deseo
guárdate tu serenidad.
A Dios gracias no me hace falta,
y aquí me estoy hasta el final
de todo esto, a ver que pasa
como un carbón y basta ya.
Ella ra sangre de mi sangre,
era mi hija y mi ciudad.
De un manotazo han arrasado
mi hija y toda mi heredad.
Y aquí me estoy sencillamente
entre las ruinas de un solar.
LAS COSAS
Quan, entre gents, estic mut e pensiu.
Ausiàs March
En la oscuridad, había mujeres en los bordillos.
Decían cosas obscenas, amablemente obscenas,
de una halagadora obscenidad quizás.
Y fumaban. Recuerdas que, en la oscuridad, fumaban.
La calle Ribot tenía un viejo prestigio.
No la habías visto nunca. Y no la verías nunca.
Un amigo te llevó. Había luces siniestras.
Pasasteis de largo. Con las piernas abiertas,
las mujeres se abanicaban la ingle con la falda.
Me cuentan que, durante la guerra, los soldados hacían cola.
Al acabar la guerra, ¿hubo, entre aquellas mujeres,
una depuración? No lo he sabido. No lo sé.
Como el mar devuelve a los ahogados, la guerra
devolvía aquellos grandes cuerpos a la oscuridad.
Si no recuerdo mal, por aquel tiempo leías
—y quizás te sabías algunos fragmentos de memoria—
los poemas de Rilke. De Aleixandre te venía
el placer de la luz —limpieza o pureza,
o la impureza que la limpieza podía
redimir, y hablas demasiado, ¡oh, no te metas en honduras!
Pasasteis de largo. En la esquina de la calle
llamada de Guillem de Castro, vomitaste, indigno.
En «El Siglo» te tomaste un café sin azúcar.
LES COSES
Quan, entre gents, estic mut e pensiu.
Ausiàs March
En la foscor, hi havia dones sobre els rastells.
Deien coses obscenes, amablement obscenes,
d’una afalagadora obscenitat potser.
I fumaven. Recordes que, en la foscor, fumaven.
El carrer de Ribot tenia un vell prestigi.
No l’havies vist mai. I no el veuries mai.
Un amic el va dur. Hi havia llums sinistres.
Vàreu passar de llarg. Amb les cames obertes,
les dones s’aventaven l’engonal amb la falda.
Em conten que, a la guerra, feien cua els soldats.
En acabar la guerra, ¿hi hagué, entre aquelles dones,
una depuració? No ho he sabut. No ho sé.
Igual que el mar retorna els ofegats, la guerra
retornava aquells cossos grossos en la foscor.
Si no recorde mal, per aquell temps llegies
—i potser te’n sabies de memòria fragments—
els poemes de Rilke. D’Aleixandre et venia
el delit de la llum —netedat o puresa,
o la impuresa que la netedat podia
redimir, i dius massa, oh, no et claves en bucs!
Vàreu passar de llarg. Al cantó del carrer
dit de Guillem de Castro, vomitares, indigne.
En «El Siglo» et prengueres un café sense sucre.
LOS AMANTES
La carn vol carn.
Ausiàs March
«No había en Valencia dos amantes como nosotros.
Ferozmente nos amábamos de la mañana a la noche.
Lo recuerdo todo mientras tiendes la ropa.
Han pasado años, muchos años; han pasado muchas cosas.
De pronto aún me atrapa aquel viento o el amor
y rodamos por el suelo entre abrazos y besos.
No comprendemos el amor como una costumbre amable,
como una costumbre pacífica de cumplidos y telas
(y que nos perdone el casto señor López-Picó).
Se despierta, de pronto, como un viejo huracán,
y nos tumba a los dos en el suelo, nos junta, nos empuja.
Yo deseaba, a veces, un amor educado
y el tocadiscos en marcha, negligentemente besándote,
ahora un hombro y después el lóbulo de una oreja.
Nuestro amor es un amor brusco y salvaje,
y tenemos la añoranza amarga de la tierra,
de andar a revolcones entre besos y arañazos.
¡Qué queréis que haga! Elemental, ya lo sé.
Ignoramos a Petrarca e ignoramos muchas cosas.
Las Estancias de Riba y las Rimas de Bécquer.
Después, tumbados en el suelo de cualquier manera,
comprendemos que somos unos bárbaros, y que esto no puede ser,
que no estamos en la edad, y todo esto y aquello.
No había en Valencia dos amantes como nosotros,
porque amantes como nosotros se han parido muy pocos.»
ELS AMANTS
La carn vol carn.
Ausiàs March
«No hi havia a València dos amants com nosaltres.
Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molt anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l’amor com un costum amable,
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peço d’una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge
i tenim l’enyorança amarga de la terra,
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.
Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l’edat, i tot això i allò.
No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.»
MAÑANA SERÁ UNA CANCIÓN
Ab dol, ab gauig, ab mal, ab sanitat.
Pere March
Animal de recuerdos, lento y triste animal,
ya no vives, sólo recuerdas. Ya no vives, sólo recuerdas
haber vivido alguna vez en alguna parte.
Felicidad suprema, la hora de escribir los versos.
No los versos astillados, apresurados, que escribías,
sino los versos solemnes —¿solemnes?— del recuerdo.
Te permites recordar con un paisaje y todo:
las butacas del cine, el film que se proyectaba,
al que no hicisteis ningún caso, claro está;
y evocas la Albereda, las ranas del río,
las carcasas abriéndose en el cielo de la feria,
toda Valencia en llamas la noche de San José
mientras hacíais el amor en aquella terraza.
Animal de recuerdos, lento y triste animal,
ahora evocas y piensas en la carne fresca y suave
por donde tus manos o tus besos andaban,
la gloria de unas telas alegres y ligeras,
los caballetes de tejas enmohecidas, la maleza
que crecía, adorable, de pronto, entre unas tejas.
Animal de recuerdos, lento y triste animal.
DEMÀ SERÀ UNA CANÇÓ
Ab dol, ab gauig, ab mal, ab sanitat.
Pere March
Animal de records, lent i trist animal,
ja no vius, sols recordes. Ja no vius, sols recordes
haver viscut alguna volta en alguna banda.
Felicitat suprema, l’hora d’escriure els versos.
No els versos estellats, apressats, que escrivies,
sinó els versos solemnes —¿solemnes?— del record.
Et permets recordar amb un paisatge i tot:
les butaques del cine, el film que es projectava,
del que no vàreu fer gens de cas, està clar;
i evoques l’Albereda, les granotes del riu,
les carcasses obrint-se en el cel de la fira,
tota València en flames la nit de Sant Josep
mentre féieu l’amor en aquella terrassa.
Animal de records, lent i trist animal,
ara evoques i penses la carn fresca i suau
per on les teues mans o els teus besos anaven,
la glòria d’unes teles alegres i lleugeres,
els cavallons de teules rovellades, la brossa
que creixia, adorable, de sobte, entre unes teules.
Animal de records, lent i trist animal.
De Llibre de meravelles, 1971,
traducción de Carlos Vitale







