MI MAESTRO: 
JOSÉ ÁNGEL BUESA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.

Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
BLAS DE OTERO

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
RAFAEL ALBERTI

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo...

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
ANTONIO MACHADO

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero...

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO

Apacentando un Joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
¡Favor!, que viene el lobo, labradores.
Éstos, abandonando sus labores,
acuden prontamente,
y hallan que es una chanza solamente.

Lee y disfruta de sus poemas... v

FEDERICO GARCÍA LORCA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL CELAYA

A veces me figuro que estoy enamorado,
y es dulce, y es extraño,
aunque, visto por fuera, es estúpido, absurdo.
Las canciones de moda me parecen bonitas,
y me siento tan solo
que por las noches bebo más que de costumbre.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

Recuerdo que en los días rosados de mi infancia,
la abuela…(¿de quién son los abuelos?, ¿de los niños?),
solía por las noches, cuando la tibia instancia
parecía una caja de dulces de la luna,
contar historias viejas. Hoy ya no sé ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Este amor que ha venido de repente
y sabe la razón de la hermosura.
Este amor, amorosa vestidura,
ceñida al corazón exactamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

TIRSO DE MOLINA

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?
El clavel, lindo en color,
y la rosa todo amor;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARQUÉS DE SANTILLANA

Recuérdate de mi vida,
pues que viste
mi partir e despedida
ser tan triste.
la respuesta non devida
que me diste;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN

Amor, tú que me diste los osados
intentos y la mano dirigiste
y en el cándido seno la pusiste
de Dorisa, en parajes no tocados;

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS ROSALES

Abril, porque siento, creo,
pon calma en los ojos míos,
¿los montes, mares y ríos,
qué son sino devaneo?

Lee y disfruta de sus poemas...

ROSALÍA DE CASTRO

¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

JOSÉ ZORRILLA

¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!

Lee y disfruta de sus poemas...

JUANA DE IBARBOUROU

A ártico cielo y soles de Brasiles
bajo palio de heridos corazones,
a ociosa espuma y a fluviales sones
anda el Sagrado Corazón en lides.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

VICENTE ALEIXANDRE

¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME GIL DE BIEDMA

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LEÓN FELIPE

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JULIA DE BURGOS

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino;
del sendero amputado al rumbo de tu estrella;
el último destello del resplandor andino,
que se extravió en la sombra, perdido de tu huella.

Lee y disfruta de sus poemas...

CONCEPCIÓN ARENAL

Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero....

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MIS MAESTROS-POETAS

JAIME SABINES

A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARIO BENEDETTI

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS GUILLÉN

¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:,....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

OCTAVIO PAZ

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MANUEL ALCÁNTARA

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ BERGAMIN

AGUA sólo es el mar; agua es el río,
Agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
No es del agua, es del viento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MANUEL GUTIERREZ NÁJERA

Los pájaros que en sus nidos
mueren, ¿a dónde van?
¿Y en que lugar escondidos
están, muertos o dormidos,
los besos que no se dan?

Lee y disfruta de sus poemas...

DÁMASO ALONSO

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL Y GALÁN

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

Lee y disfruta de sus poemas...

LOPE DE VEGA

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

AMADO NERVO

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna...

Lee y disfruta de sus poemas...

GLORIA FUENTES

El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

Lee y disfruta de sus poemas...

JORGE LUIS BORGES

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Lee y disfruta de sus poemas...

LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

¿Qué acecho de dolor el alma vino
a herir? ¿Qué funeral adorno es éste?
¿Qué hay en el orbe que a tus luces cueste
el llanto que las turba cristalino?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LUIS CERNUDA

Ventana huérfana con cabellos habituales,
Gritos del viento,
Atroz paisaje entre cristal de roca,
Prostituyendo los espejos vivos,
Flores clamando a gritos
Su inocencia anterior a obesidades.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRAY LUIS DE LEÓN

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RUBÉN DARÍO

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL HERNÁNDEZ

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor...

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ALFONSINA STORNI

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Lee y disfruta de sus poemas...

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Esparce octubre, al blando movimiento
el sur, las hojas áureas y las rojas,
en la caída clara de sus hojas,
e lleva al infinito el pensamiento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SANTA TERESA DE ÁVILA

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

SAN JUAN DE LA CRUZ

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

MANUEL MACHADO

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,...

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PEDRO SALINAS

A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.

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JORGE MANRIQUE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Lee y disfruta de sus poemas...

RAMÓN DE CAMPOAMOR

En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira:
Todo es según el color
Del cristal con que se mira. 

Lee y disfruta de sus poemas...

SALVADOR DÍAZ MIRÓN

En buen esquife tu afán madruga,
el firmamento luce arrebol;
grata la linfa no tiene arruga;
la blanca vela roba en su fuga
visos dorados al nuevo sol.

Lee y disfruta de sus poemas...

NICOMEDES SANTA CRUZ

Cómo has cambiado, pelona,
cisco de carbonería.
Te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería.
Te cambiaste las chancletas
por zapatos taco aguja,...

Lee y disfruta de sus poemas...

FRANCISCO DE QUEVEDO

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

FRANCISCO ALDANA

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:
¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,

Lee y disfruta de sus poemas...

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Volverán las oscuras golondrinas
De tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.

Lee y disfruta de sus poemas...

GUTIERRE DE CETINA

Excelso monte do el romano estrago
eterna mostrará vuestra memoria;
soberbios edificios do la gloria
aún resplandece de la gran Cartago;...

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

GARCILASO DE LA VEGA

Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

Lee y disfruta de sus poemas...

¡POBRE ÁRBOL/LAS HOJAS MUERTAS [Mi poema]
Francisco Bocanegra [Mi poeta sugerido]

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MI POEMA… de medio pelo

 

Pobre árbol

Pobre árbol por el hacha herido
tan joven condenado a muerte,
sumiso, triste y compungido,
culpando a dios de mala suerte.

Un día habrá en que el verdugo
sabrá llorar, su culpa afrente,
de haber enviado hasta su yugo,
lo que el mismo hizo y lo lamente.

Las hojas muertas

Las hojas se escurren, mimosas,
de rama y la yema en que anida,
penando descienden, gimosas,
prendida quedando la vida.

Alfombra de gamas preciosas,
-naranja, de rojo amarillas-,
de escarcha pintadas, llorosas
del árbol al pié de rodillas.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO:  Francisco Bocanegra

FLORES DEL CORAZÓN

¡Siempre mis ojos húmedos del llanto
Que arranca al corazón el desconsuelo!
¡Un eco siempre de mortal quebranto,
Siempre un gemido de dolor y duelo!

Grito es que lanza el corazón herido
Por la mano cruel de los dolores;
Llanto que sin cesar ha humedecido
De mi esperanza las marchitas flores.

¡Flores del corazón! ¡flores queridas!
Aquí en mi pecho con amor guardadas,
Con el amor de una mujer nacidas,
Y con su amor también alimentadas!

¿En dónde estáis que no os encuentro? ¿en dónde?
No fueron ¡ay! mis ilusiones ciertas,
Y acá en mi pecho á mi clamor responde
Una voz que me dice que estáis muertas.

¿No os volverá de nuevo á la existencia
El abundante lloro que derramo?
¿No creceréis de nuevo á la influencia
De la mujer que en mis delirios amo?

Como flores del valle que galanas
Se abren bebiendo gotas de rocío,
¡Flores del corazón! así lozanas,
Creced vosotras con el llanto mío:

Que me embriague de nuevo vuestro aroma,
Que contemple otra vez vuestros colores,
Y cual canta en el valle la paloma,
Os cantaré también, ¡benditas flores!

Que mi lira con lágrimas regada
Recobre por vosotras su armonía;
Y el alma á sus delirios entregada,
Torne á gozar, como gozar solía

Como único consuelo á mi tormento
Yo he cantado mis íntimos pesares;
Y alivio á mi dolor con triste acento,
Pedí llorando al pie de los altares.

Mis cantos son la postrimera ofrenda
Que he consagrado á la mujer que adoro;
Ellas han sido de mi amor la prenda,
Prenda regada con mi amargo lloro.

Yo he vagado á merced de mi destino
Abandonado y triste por el mundo,
Y no he encontrado en mi infeliz camino
Quien comprendiera mi dolor profundo.

Y era á mi pecho bálsamo suave
Gemir, cantar mis íntimos dolores,
Como en el bosque solitaria el ave
Llora al perder sus cándidos amores.

Si en mis eternas horas de martirio
He cantado, mi Elisa, nuestra historia,
Es que siempre acompaña á mi delirio
De nuestro amor perdido la memoria.

He querido, mi bien, que mis acentos,
Que en el espacio azul se habrán perdido,
Fueran llevados por los raudos vientos
A resonar como antes en tu oído.

Imaginaba la ardorosa mente
Que al escuchar mi cántiga sencilla,
Una lágrima acaso tristemente
Rodara por la cándida mejilla.

Ella hubiera aliviado mis dolores,
Y al realizarse mi ilusión querida,
Del corazón las agostadas flores
Hubieran vuelto á recibir la vida.

A ti sola dijera mis pesares
Si te tuviera a ti, dulce amor mío;
Y tú sola escucharas los cantares
Que sin cesar en mi dolor te envío.

Te dijera en secreto mis amores
Sin más testigo de mi amor que el cielo,
Y al confiarte mis íntimos dolores,
Te pidiera en secreto mi consuelo.

Y unidas nuestras almas por los lazos
Que no pudiera desatar la suerte,
Me sorprendiera alegre entre tus brazos
Amor soñando la temida muerte.

Atrevida la mente ora se lanza
En pos de una ilusión; la ve risueña
Cual un tiempo brillar en lontananza…
¡Cual un tiempo también la mente sueña!

Tras densa nube mi ilusión se esconde,
Do quier la busca mi mirada incierta,
Y una voz si la llamo me responde:
“Esta la flor de tu esperanza muerta.”

Entonces el corazón lanza un gemido,
Vuelvo a pulsar mi desacorde lira,
Y al compás de su acento dolorido
De nuevo el alma de dolor suspira:

Y sin tener á quien confiar mis penas,
Elisa, á ti mis cántigas envío;
A ti, mi bien, que en horas más serenas
Sensible fuistes al acento mío.

Si llegaren á ti, si se estremece
Al escucharlas con recuerdos tu alma,
Piensa que al pecho que por ti padece
Solo tu amor le volverá la calma.

Mas de mi lira romperé las cuerdas
Si su vibrar tristísimo te enoja,
Cual destrozaste, Elisa, ¿lo recuerdas?
La flor del corazón, hoja por hoja.

Pronto cual ella acabará mi vida;
No quiero, no, que ante mi tumba llores;
Pero al verme espirar, compadecida

Vuélveme al pobre corazón sus flores.

Himno nacional Mexicano

Volemos al combate, a la venganza,
y el que niegue su pecho a la esperanza,
hunda en el polvo su cobarde frente.
Coro

Mexicanos, al grito de guerra
El acero aprestad y el bridón,
Y retiemble en sus centros la tierra
Al sonoro rugir del cañón.

I
Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.
Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

II
En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos,
arrostrar la metralla serenos,
y la muerte o la gloria buscar.
Si el recuerdo de antiguas hazañas,
de tus hijos inflama la mente,
los laureles del triunfo, tu frente,
volverán inmortales a ornar.

III
Como al golpe del rayo la encina
se derrumba hasta el hondo torrente
la discordia vencida, impotente,
a los pies del arcángel cayó.
Ya no más de tus hijos la sangre
se derrame en contienda de hermanos;
solo encuentre el acero en tus manos
quien tu nombre sagrado insultó.

IV
Del guerrero inmortal de Zempoala
Te defiende la espada terrible,
Y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor.
Él será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque el supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.

V
¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡guerra, guerra! los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.
¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!

VI
Antes, Patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue.

VII
Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la tropa guerrera,
de Iturbide la sacra bandera
¡Mexicanos! valientes seguid.
Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra:
los laureles del triunfo den sombra
a la frente del bravo adalid.

VIII
Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria,
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.
Tornáranse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.

IX
Y el que al golpe de ardiente metralla
de la Patria en las aras sucumba
obtendrá en recompensa una tumba
donde brille de gloria la luz.
Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel inmortal coronada,
formará de su fosa la cruz.

X
¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el clarín con su bélico acento
los convoca a lidiar con valor.
¡Para ti las guirnaldas de oliva;
¡un recuerdo para ellos de gloria!
¡un laurel para ti de victoria;
¡un sepulcro para ellos de honor!

CANTO A LA NOCHE

Declina el sol y su postrero rayo
dora no más las cimas de los montes,
y colora los anchos horizontes
purísimo arrebol.

Cesan los trinos de canoras aves
que levantaron a su nido el vuelo,
lánguida inclina su cabeza al suelo
doliente girasol.

El suave ruido de la clara fuente
se une al acento de la brisa inquieta
que al blanquísimo nardo y la violeta
acaricia al pasar.

La ninfa del arroyo cristalino
el leve soplo de las auras riza,
y por la verde alfombra se desliza
con blando murmurar.

Y se mecen las copas de los árboles
con uniforme tenue movimiento,
y entre sus hojas fugitivo viento
exhala su gemir.

De las montañas las confusas sombras
se extienden por el valle lentamente,
y se queja la tórtola inocente
mirando el sol morir.

Parece que a su muerte la natura
entristecida con dolor se inclina;
al brillo de la estrella vespertina
la flor se marchitó.

Y reina luego en el inmenso valle
un silencio dulcísimo, profundo;
que ya la noche sobre el ancho mundo
sus alas extendió.

Al desplegarse su estrellado manto
en la extensión de la celeste esfera,
del cometa la luenga cabellera
se mira aparecer.

Como pequeñas llamas que se lanzan
desde el inmenso cielo, exhalaciones
fugaces de los aires regionales
se miran correr.

Y la luz argentada que suave
derraman de su seno las estrellas,
desde ese cielo do se ostentan bellas,
mi frente iluminó.

La luna por oriente apareciendo,
la cima de los árboles copados,
los montes, las colinas y los pardos,
con su esplendor bañó.

Y las brisas repiten el acento
que débil lanza mi armoniosa lira,
tierno cual el del cisne que suspira
a orillas de la mar.

Tu calma, ¡Oh noche!, tu apacible luna,
tus millares de estrellas centelleantes
que derraman sus rayos de diamantes,
todo convida a amar.

El alma en tu silencio vive y goza
soñando con tus mágicos encantos,
por eso, alguna vez, férvidos cantos
mi voz te consagró.

Por eso siempre en la memoria mía
fijos están, ¡oh noche, tus placeres,
y nunca, nunca, para el alma mueres
que tu silencio amó!

¡Cuán grata es para mí la dulce calma!
Veloz mi canto por los aires vela,
y el rayo de la luna que riela
se posa sobre mí.

¡Ah! Suspende, suspende tu carrera
en las inmensas bóvedas del cielo,
y mi canción remontará su vuelo
hasta llegar a ti.

Pura noche,
a tus fulgores
mis amores
cantaré;
pura noche,
los destellos
de tus astros,
siempre bellos
con amor recibiré.

Sólo un canto
de alegría,
tu silencio turbará,
y ese canto
la voz mía
por ti, ¡oh noche!,
elevará.

Porque yo amo
tu silencio
y tu sombra,
y tu quietud;
porque tú
mi encanto fuiste,
noche triste,
en mi ardiente juventud;
porque tienes,
noche pura,
mil recuerdos
de ventura
y de placer;
porque tienes
en tu calma,
para mi alma,
el recuerdo
del amor
de una mujer.

¡Oh, tú, mujer! mi amor y mi tesoro,
que mi vida formas el encanto;
a ti consagro el amoroso canto
que elevo al son de mi laúd sonoro.

Elisa bella, con pasión te adoro
y un altar en mi pecho te levanto,
porque tierna aliviaste mi quebranto,
porque enjuagaste con tu amor mi lloro.

Ven a cantar conmigo mi ventura,
a la luz de estos astros brilladores,
el rayo de la luna que fulgura

alumbre nuestros cándidos amores.
Y, pues eres el ángel que me inspira,
tuyos serán los ecos de mi lira.

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Donaciano Bueno Diez

Donaciano Bueno Diez

Editor: hombre de mente curiosa, inquieta, creativa, sagaz y soñadora, amante de la poesía.

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