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SIN PEDIRTE NADA A CAMBIO (mi poema)

Poeta sugerido: ''Ana Torres Licón''

MI POEMA…de medio pelo

 

Es la misma que te sigue,
la que nunca tú has llamado,
que se encuentra aquí a tu lado
y que, terca, te persigue,
esa misma, amigo mío,
la que a solas va contigo
de tus hechos es testigo
si hay calor o si hace frío,
que merece tu cariño
por ser fiel sin dilación,
y le prestes tu atención
y le mimes como a un niño,
que en la vida no hallarás
nadie más que tanto te ame
y sus lágrimas derrame
sin pedirte nada más.

Que te observa y que se inclina
ante ti con reverencia,
dibujando tu presencia
a carbón con punta fina,
pues tan fiel es, tan leal
que ella nunca te abandona,
te acompaña al Mercadona
del principio hasta el final.
Que ella es fan del Real Madrid
donde siempre me acompaña
y se mete en la maraña
como un pollo de perdiz.
Salta y brinca como un niño,
es mejor decir, saltaba,
que hoy se apoya en la cachava
con que alguna vez la endiño
o le pego algún mandoble
a quien pierde su respeto.
Yo en su vida no me meto
más recuerden que es mi doble.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Ana Torres Licón

Ana Torres Licón

Epifanía

Sin percatarme se aproximaba
con la serenidad del tiempo
y la gracia del sigilo.
El brillo de los astros al amanecer
se posa en mí pecho como impulso vital.
Luz ultravioleta me custodia,
la tibieza de su voz endulza mí olfato
llamándome a la vida, menciona mi nombre.
El tañer de las rosas en primavera
eran para mí, solo para mí.
Y esa suavidad sosegada
derrumbó el turbio mar de mis pensamientos.
Libre de reclamos, el umbral se abría ante mí
los minutos convertidos en gozo,
el tic tac del reloj en jubilosas risas
mis pies floreciendo en cada paso,
mis labios frondosos bosques de palabras,
invisible tu presencia desborda mí cosmos.

Mi voz al margen de los Días

Entre el verano del desierto,
entre el ardiente viento de los cerros
que aspiran a bañar las dunas
entre las calles donde la ciudad deposita su beso de sombra
sobre el calor de las aceras.
Entre paredes cubiertas por la incertidumbre
y cuerpos que deambulan insatisfechos por el día y la cerveza.
Entre el aroma salobre donde la vida
transcurre lentamente erosionando los recuerdos.
Entre el cielo desnudo y calcinado,
blanco como la arena de las playas y las cuevas,
acariciado por el fulgor del sol constante.
Entre el asfalto, la resaca y los cerros altivos
con su ancianidad poderosa sobre los caseríos
y los insectos que reposan refugiados en los hogares.
Entre el rastro del humo expulsado por las bestias de metal
se despedazan los sueños de todos los que han muerto
y han vuelto a vivir y han vuelto a besar la muerte.
Canto la furia de que los cuerpos que parten
canto la nostalgia de los que despiden la magia
canto la tristeza que se alberga en las entrañas
canto la frustración incrustada en las células.
Mi canto es aliento que se extingue desnudo
bajo el sol calcinante.

Mis manos que se disuelven
en la acuarela de la melancolía,
errantes incendian los sueños,
para apacentar los rebaños.
Cada dedo mordisquea la penuria,
los nervios cabecean atados al alba
y balbucean murallas de luz.
Los nudillos se sumergen
en la dulzura del abismo,
que espeta como fuego.
Buscan ensartar las quimeras,
en aderezo lúgubre,
ávidas del baúl sonoro,
sedientas del color del deseo.
Al final, ya fatigadas tiñen
una ciudad en la que el desierto
oficia galas, que enlutan las espinas.
Mis manos reposan en mi vientre,
para convertirse en la raíz del mundo.

Naufragio

Enredada en las mareas de turbia agua
cabalgo un pez arcoíris.
Las olas son dientes afilados
y recuerdo la voz de mi madre.
Una vez fui niña que floreció
en las pupilas del sol
luego la oscuridad escupió
sombras que me acompañan.
¿Ves el puente?¡ Nunca intentes cruzarlo!
Acaricio las escamas del pez mientras
huimos de las estancadas aguas
Después de todo,
esto es solo un holograma.

Ciudades

Transito esquivando las ambigüedades,
respirando la ignominia de los habitantes;
las suelas de mis zapatos se deleitan
en una constante marcha dialéctica
entre lo cotidiano y heroico,
lo rutinario y lo memorable
Individuos y colectividades
succionan la savia,
en el vaivén de su andar
y regocijadas en la inmensidad
que las envuelve
relatan los átomos de opulencia,
disimulando las plagas de miseria.

Simbiosis perene
incrustada al suelo,
abono el terreno
y me nutro de él.

Meditación

Observo atenta al silencio
tan leve como espuma,
tan luminoso,
cayendo entre mis manos.
Lo palpé
como el fulgor matinal que se cuela por la ventana,
como el ruido de las calles en la madrugada.
Lo disfruté
pude sentirlo surcar mi piel
y me tatuó con la tinta del viento,
me abrazó como un padre;
en él me refugié de mi misma,
hui de recuerdos y deseos.
para no perderme.
Siempre imaginé al silencio
sentado junto a mi abuelo,
siempre lo imaginé
jugando con los perros
echando suertes y apostando
con aquel limosnero,
Ahora el silencio es
mi cómplice.

Protesta de una llaga

Cual criatura infantil mis llagados lamentos
impregnan los lugares.
Agua encajonada teñida de envidia
y el batir de mí corazón impulsado por el celo.
Sostengo mis huesos y mi carne desvencijada
mis manos se alargan, luego empuñan
el silencio, la indiferencia y el reclamo.
Esa herida que vocifera, calcina los caminos
y la decrepitud se instala en mi espíritu.
Aunque quiero compartirlo,
el enfado me pertenece
es solo mío.

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