EL PATIO DE MONIPODIO

Poeta sugerido: José María Millares

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Nací, ¡por qué será!, con la peseta
una tarde, de un mes, ¡qué importa el año!
amarrado al pezumen de una teta
haciendo con mi cuerpo una pirueta
cuidándome al llegar como oro en paño.

Me puse allí a pensar: no lo merezco,
no supe comprender por qué aplaudieran.
Debieran de esperar a ver si crezco,
mejor algo más tarde si florezco
y al punto así evitar se arrepintieran.

Curioso es que recuerdo esas palmadas,
a todo el personal haciendo la ola,
cual líder aplaudiendo en sus bancadas.
Mas siento un gran pesar. Que en las manadas
anduve luego el último en la cola.

Y así que ya no sirvan los descargos,
permitan que recuerde ese episodio.
Pues luego me embarqué en tragos amargos,
embargos de ladrones y recargos,
en este patio que es de Monipodio*.
©donaciano bueno

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*El patio de Monipodio representa un punto de reunión de ladrones, mendigos, falsos mutilados, supuestos estudiantes y prostitutas, que debían pagar un “impuesto de circulación” –si los finos permiten el término- para ejercer su profesión con tranquilidad. Monipodio es un personaje de la novela cervantina de corte picaresco <>. Era este tipo una especie de mecenas, protector y maestro de todos los ladronzuelos, timadores y pícaros sevillanos, que se reunían y escondían de la justicia en su patio, su mundo.

POETA SUGERIDO: José María Millares

 José María Millares

Todo

es nada y será polvo
polvo de la nada que no existe
pero sí sabemos por sagradas escrituras
que su idioma es el habla
habla de la poesía y de dios cuando habla
y cuando éste escribe
lo hace con el mismo idioma
de la nada
que dios dice cuando
al poeta
dicta.

Tras

la ventana de la celda está el frío
y la noche y tras sus cristales un ojo de vidrio
y ese ojo callado te observa
y también hay un pájaro pero el pájaro
no mira porque el pájaro
está muerto
y la rama que con el aire se menea
me toca a los cristales y hay ruido pero el aire
y el gato del jardín sí me miran
y me observan
y yo abro la ventana para que se vayan
de los cristales
y vuelva de nuevo
a mis ojos
el sueño.
Del libro Celdas

Es

hora de recoger
y llenar la maleta de pájaros
y palabras y de cosas pequeñas y olvidadas
que si mañana viene la noche
hasta la madrugada
estaremos
igual que ahora
dibujándolas.

Debajo

de la piedra hay un reloj
y agujas que caminan y el rodar del agua bajo tierra
y encima de esa nube el tiempo
y tras del pájaro que vuela
otra piedra lanzada tras el reloj que escapa
y tras de todos esa sombra
que huye y el silencio y más allá de su luz
ese animal sin ojos
que aún
nos llama.
De Cuadernos (2000-2009) (Calambur, 2009)

CAL ROJA DEL CIELO

Bicicletas marinas navegando las olas,
la nube hasta la cal roja del cielo, sin límites abierta,
dolida y esperando la mano oscura y fría
callada de la luz.

EL MAR

De nuevo el mar, su gloria, su agonía,
su precipicio oscuro, su estertor pegajoso,
su cuerpo aquí, desnudo,

moviendo lentamente su equipaje de nubes.
De Pájaros sin playa, 1999

1

SE vino abajo
el techo,
la música, los sueños,
sus nevadas lagunas.

De pronto, cuando nadie lo esperaba
se vino abajo toda la argamasa,
y abajo la censura,
y el puñal asesino de la idea,
su trazo envenenado,
y el sesudo incapaz,

el retorcido
prohombre,

su nefasta necedad.

Se vino abajo el techo.

El peso de la luz
hizo posible la infame negación
del ignorante.

Se vino abajo el techo
con todas sus mentiras.

El luto programado de la muerte

clavó el puñal
del miedo

en la nómina negra
del censor.
De Hago mía la luz, 1977

«Nadie
en el hueco
donde a solas se escucha el agua
y a solas la palabra…»
JMS

Celan

5

Baja
la rama un trozo de jardín
por el río de la acequia edificios que se van
junto a los años de la infancia
y en medio de hojas
y gritos de papeles allí quedan
entre tanta basura
el poema y la rama que bajaba
y esa sombra y esa luz y luego la soledad
que nos la entrega
y el silencio
que aún respira
su palabra.

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