EL JUEGO DE LA VIDA

Mairym Cruz-Bernal (poeta sugerido)
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El juego de la vida, ¿a qué jugamos?
¿quién dijo que jugar todos debemos?
¿quién marca el que perdamos o ganemos?
¿por qué de tanto juego no pasamos?
¿a qué viene el jugar si no sabemos?

¿Quién fue aquel que dijo es trascendente?
¿por qué hay algunos salen con ventaja,
mendigos que recogen la migaja
que suelta aquel se cree es prepotente
y todo el mundo grita y le agasaja?.

Si a dios nadie lo vio ¿por qué creemos?
¿del mundo la moral es tan cambiante?
¿seguimos caminando hacia adelante,
y nunca a meditar nos detenemos?
¿por qué seguimos siempre echando el guante?

Sabiendo, pues, que estamos de visita,
¿por qué tanto a vivir nos aferramos,
fingimos que es sentir lo que soñamos,
creyéndonos que somos dinamita,
amamos tantas veces como odiamos?

Seguimos sin cesar perdiendo el tiempo
sabiendo la verdad no la encontramos,
jugando y sin saber a donde vamos,
llegando hasta el final siempre a destiempo.
Y así cada respuesta la inventamos.
©donaciano bueno

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Mairym Cruz-Bernal

Las Palomas       

Se ha cerrado mi cuerpo y tengo miedo
hoy caminé buscando un hombre
fui a la ciudad vieja en traje de escote
cuando pasé, una mujer se colocaba un prendedor 
un hombre de sombrero panamá miró al cielo
dos niños siguieron jugando
subí la cuesta de la calle angosta
entré por un callejón maloliente
como una puta buscaba 
nadie me vio, nadie
supe que estaba viva porque a mi paso
se elevaron las palomas

                            *

Se ha cerrado mi cuerpo y tengo miedo 
una especie de remolino se acumula en el pecho
el cuerpo, esa metáfora orgánica de tierra húmeda
los gusanos se preparan, los siento retorcerse con mi hambre
confundo el deseo entre mis piernas con el hambre de estar viva
                                                 y tengo miedo de esas muertes

Los poetas tenemos demasiadas hambres metidas hacia adentro
tu hambre y la mía, el hambre del aire y de Dios

Se ha cerrado mi cuerpo de escorpión
soy un duro caparazón 
estoy harta del mundo, de mí y de los hombres
caminé demasiado buscando 
nadie, nadie en la calle me miró.

                            *

Nadie me vio, nadie
supe que estaba viva
porque a mi paso
aplaudieron las palomas

Ya no limpio las ventanas de cristal de mi casa

Ya no limpio las ventanas de cristal de mi casa
llenas de salitre y polvo
que los días parezcan lluviosos
nada me mueve a limpiarlas
el sol no me incita
-vivo en una isla donde siempre es verano-
y me quedo quieta
extraña etapa de mi vida

Voy a la pizzería de enfrente
pido una cerveza y un pedazo vegetariano
los domingos me marcho al cine
Víctor decía que había que hacer agendas
tener proyectos
escalar una cima
viajar a un país desconocido
mover el horizonte para nunca atraparlo
capturarlo es el principio de lo definitivo

Una manada de pájaros se suicida en cada luna menguante
o serán ángeles que caen ante un mundo plano

Es extraño este pasaje sin sexo de mi vida
atenta a otras cosas
el mozo se acordó que como las papitas con mostaza
-raro detalle cuando hace semanas no llego aquí-
la mitad de la pizza la regalo al que vigila
no hay anillos de compromiso ni boda
la memoria no me da ni para recordar al último que besé

Me sorprenden algunas cosas
presenciar el segundo entierro de Neruda, todavía temblar
amar a mis poetas muertos 
no tanto a mis poetas vivos
no entender nada de esto que me sobrecoge
se apodera de la pluma
y me hace descender a mi vacío
-o ascender-
el tenedor parece un instrumento más útil
la palabra te hace ser una habitación de voces
que adentro intentan decir
o acaso el chirrido de aquellos pájaros

Yo molesto aquí, estoy segura
por eso he decidido
no limpiar las ventanas
que parezca que llueve

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