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ESCRACHEADORES [Poema del Editor]
Pedro J. Plaza [El Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
O los dueños de la Universidad
No admito que nadie hable, solo yo.
Me niego a que otro exprese sus ideas
y salga a predicar en las plateas
sin que antes me pregunte si o no
pues debo proteger de que le creas.
Yo soy el General. Yo dictamino
aquello que se debe aquí decir.
Pues yo soy la verdad. Y a conducir
a todos los que ignoran su camino
debiendo de acatar sin resistir.
Cual trigo ha de cernir yo soy quien criba
aquello que está bien o que está mal,
y aquel que no lo admita es carcamal
que debo perseguir en tanto viva
tratando cual si fuera un animal.
Y tú, pobre hablador ¿quién eres tú?
un tipo que no sabe donde está,
e incluso desconoce a donde va.
Yo aquí no he dejar decir ni mu
e incluso que se diga bla, bla, bla.
©donaciano bueno
La Universidad, lugar que debiera ser el entro del debate de las ideas se ha convertido por mor de un grupo de estudiantes radicales zurdos, en una cárcel de la palabra. A falta de argumentos, imposición y violencia. ¿Se les puede perseguir judicialmente? ¿Por qué unos matones de barrio son capaces de secuestrar esa Institución? ¿A esto se le ppuede denominar dictadura?
MI POETA SUGERIDO: Pedro J. Plaza
Una muestra de sus poemas:
Sombras descalzas
Esta mañana, amor, tenemos veinte
años tú y yo. Tenemos una vida
por delante los dos juntos, querida,
y no tenemos ya miedo a la muerte.
¿Sabes? Yo tengo mil ganas de verte,
de que tú cumplas cuanto no te pida
y de que cicatrice en mí tu herida
y de ser tu moneda de la suerte.
Esta mañana, amor, tus hijos son
mis hijos y el destiempo nos perdona.
Esta mañana, amor, el corazón
es uno y somos solo una persona.
Esta mañana, amor, luce y pareces
la promesa de amarte tantas veces.
La couleur du blé
«L’essentiel est invisible pour les yeux»
Le Petit Prince
Antoine de Saint-Exupéry
Jugaba. Y aguardaba en aquel prado.
Solo. Con las orejas, ay, tristonas.
Cazaba las gallinas. Las personas
lo cazaban. Mas nadie lo había echado
de menos. Pero vino ella a su lado.
La Princesita. Tú. Sí. Lo ilusionas.
Llegas. Lo domesticas. Lo perdonas
y otra rosa florece a su cuidado.
Ahora quizá sea único, especial.
Ahora quizá ya nada sea igual.
Porque van apretándose los lazos;
porque callando son los responsables
de sus pasos, y cuando espera le hables
va sembrando el sendero de vistazos.
Por ti sus sueños son briznas de trigo.
La realidad es otra si es contigo.
Peces de colores
«Éramos como extraños
que se conocían muy bien»
Big Fish
Te contaré una y mil veces las cosas,
respiraré en silencio tus historias
de antaño. Beberé de tus memorias,
secaré tus miradas hoy llorosas
al fuego del amor que tú rebosas.
Sumergiré tus risas transitorias
y tu cautiva fe en amatorias
imágenes de cirios y de rosas
en las que yo jamás podré creer,
burbuja sin milagros. Y aunque todo
lo olvides, besa el agua de tu ser,
que siempre, en mi mar, yo recordaré
que no nos hace peces nuestro modo
de olvidar. Crece; crece y te querré,
pez de color, pez grande, pez de miel.
Hidropedales
¿Gli occhi di mia madre su mio padre, il giudizio immobile ?
Lorenzo Cittadini
Recuerdo nuestro mar, también su playa.
Recuerdo la textura de la arena
y recuerdo a mi padre, aún sin pena,
y el recuerdo me acecha adonde vaya.
Recuerdo aquella cita de Celaya.
Recuerdo abrir arteria, cortar vena
de este futuro incierto que me apena,
y recuerdo cargarme de metralla.
Recuerdo un hombre cuyo nombre no
conozco, mas recuerdo navegar
en sus hidropedales. Yo soy yo
siendo un niño. Mis padres están juntos
—todavía— surcando el mismo mar.
Y no hay cicatriz ni herida o puntos.
The Dock of the Bay
¿Sittin’ in the mornin’ sun,
I’ll be sittin’ when the evenin’ come,
Watching the ships roll in
And then I watch ‘em roll away again, yeah ?
Otis Redding
Recuerdo aquel silbido en aquel coche,
y es el primer sonido que recuerdo.
Recordando voy cuanto quiero y pierdo:
fui solo una azucena —oscura— anoche.
Recuerdo ese torrente, ese derroche
de la voz de aquel negro que entremuerdo.
Mi padre es quien conduce, al flanco izquierdo;
mi madre nos guarece del reproche.
Si la memoria sí es un océano,
en la memoria puede naufragarse,
y puede uno olvidarse de su vía.
Pero si esta canción mana en mi mano
—música germinal para apagarse—,
quizás arribe al muelle de la bahía.
De: El muelle de la bahía. Ediorial: Refugio de Versos.







