NO SÉ LO QUE ES LA VIDA/

Jalisco González (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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La vida es un compendio de remiendos,
desde que nace comienza a envejecer
para ya nunca pararse de coser
poniendo punto en blanco los atuendos,
la vida es un coser y descoser.

La vida es una herida que sutura
parece que se cura y que te engaña,
que cuidas, que se te abre y que restaña,
compruebas que al final no tiene cura;
la vida se asemeja a una castaña.

Hay quien dice la vida es alegría,
otros en cambio opinan que es de pena,
acto es de contrición, una condena
a soportar paciente cada día,
de una prisión la vida es su cadena.

¿Mas qué es vivir. Mirar con disimulo
sin ver lo que se cuece a cada lado
o ser un egoísta redomado
y darle a los vecinos por el culo?
No sé lo que es la vida. He acabado.
©donaciano bueno

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Jalisco González

Y son dos ríos

Y son dos ríos
dos aguas de comportamiento diferente,
de donde soy,
de donde vengo,
de donde traigo los recuerdos
para este gran trago del ayer
que aquí me bebo.
Son dos brazos largos
que no tienen fin ni regreso
los que abrazan a mi pueblo:
y romántico canto fluvial
lo duermen.
Paraíso natural,
corazón generoso de Esmeraldas,
dime si no es cierto
que la lombriz,
por bondadosa,
se quedó sin huesos,
y nos quedamos como mico en pampa.
Ni más ni menos
parecido a un camello abandonado
en el desierto,
rumiando sus recuerdos:
y fue así,
de la noche a la mañana,
en la ceniza humeante
de su purado cigarro,
el negro miraba
su pasado y su bonanza
igual a una huaca,
que por la mala fe del huaquero
se les hizo agua.
Nosotros somos el juan bobo
de este cuento,
y nos tocó bailar
con la más fea del camino,
que en cuanto nos vio,
de sopetón se nos vino encima.
Y tun pa acá, explotación.
Y tun pa allá, salario de hambre.
Bubas y parásitos por todas partes
invadieron a mi pueblo.
Y tun pa acá, y tun pa allá,
el baile va pa largo.
Nosotros quisimos poner
el último paso de la salsa
queriendo enderezar el ritmo,
pero nos dijo: ¡anarquistas!
¡subversivos!
¡Nadie cambia las reglas del juego!
¡Yo soy el dueño de aquí, y de acullá!
Y escupió un fuerte hedor a infierno.
Dime ahora si no es cierto
que la lombriz,
por bondadosa
se quedó sin huesos.
Y como dice el dicho
que lagarto que traga no vomita,
ahora ya no hay remedio:
nos dejaron como mico en pampa.

Carta al vacío o a cualquiera que la encuentre

Si en cada Enero
me crecen amapolas,
una aurora distante,
“A”, palabra muerta
que no volvió a la vida,
19 puntos subrayando los días
de un Enero nacido de mujer
y encantos.

No estoy triste,
estoy feliz con mis recuerdos,
y con este Enero
tengo una copa alzada
en el más oculto secreto.
¡Salud por ti!

DICIEMBRE

El sueño dotado de los niños
llega con diciembre canturreando,
silbando
con boca de niños,
llorando
con lágrimas de niños,
desnudos de pan,
vestidos de frio.

LA ÚLTIMA ESTOCADA

Quién hubiera creído
que la aurora
se fuera contra el aire
a puñaladas,
para que se seque la vida,
y se derrumbe el canto.
Le puso un mil de bombas
a la ilusión de la mañana.
Quien lo hubiera creído,
y sin embargo,
guardo aquí los días muertos,
el paso de las horas enlutadas,
mi ausencia triste,
sin nombre ni consuelo,
el laberinto de voces y campanas
acusando de falsas las verdades,
riendo y condenando
a un amor puro, inocente.
Quien hubiera creído,
que después del juramento
surgiera dela cruz,
su última estocada.

UNA CANCIÓN, UNA VICTORIA

Las sombras
se escurren lentamente a tu llegada,
la soledad me brinda tintes de alegrías,
y yo te llamo, mujer,
novia o esposa,
en la mitad de la nostalgia que me abate,
siento tu cuerpo virgen, llenándole de luz a mi existencia.
Con los versos marcados con tu nombre,
vuelvo a saludar la vida,
a plantar tu corazón junto a mi alma,
a sanar mis heridas lastimadas;
vuelvo
desde el fondo de la muerte,
desde atras de la esperanza masacrada.
De más alla
estoy aquí,
con ansias de beber en tu aliento
las poesías,
que llene mi voz para cantarte,
que impulse mi canción
cuando me calle.

CARTA A MARUSIS

Marusis,
ahora te hablo en estos versos de amor,
del paisaje florecido,
de mis sueños de pájaros errantes,
de silencio y soledad,
recordación,
dolor y llantos;
así como quien cae y se levanta,
como quien quiere gritar y no hay palabras,
así trastavillando.
Se sale la esperanza y va al encuentro,
se apuntala en el sol de tus miradas,
en el recuerdo feliz de tus sonrisas.
En esta carta,
renacen las estrellas
y mis tristes días toman vidas,
aquí quedan mis manos esperando
otras manos que se junten a mis manos,
el color decisivo de tu ternura,
ahora canto, Marusis,
canto y grito, Marusis, desde el fondo,
de un nuevo mar de amor
que se descubre.

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