MI PARTIDA DE BAUTISMO

»Mi Poeta aquí sugerido: Edith Checa

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Hoy encontré en mi cartera
la partida de bautismo
¡qué vieja me pareciera,
tan rancia la puñetera.
para tanto silogismo!

Me ha traído a la memoria
cuando dios era el buen dios,
aquellos días de gloria
que son parte de la historia
en que uno y uno eran dos.

Que hoy la iglesia no es lo que era,
y hoy casi nada es lo mismo,
aquella luz no es lumbrera
se ha convertido en ceguera
ni es lo que era el catecismo.

Pues que en plano espiritual
aquello que era ya no es,
y puesto que nada es igual,
dios, el cielo, el bien o el mal,
hoy la he vuelto del revés.
©donaciano bueno

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Comentario del autor sobre el poema: Aquellos principios morales de obligado cumplimento que nos enseñaron cuando éramos pequeños, causantes de nuestras vigilias, ahora ya han sido borrados por culpa de un tipex descreído.

MI POETA SUGERIDO: Edith Checa

Edith Checa

Videopoemas

El maestro eleva el cincel biselado de viento

para esculpir el mármol hallado
en la cantera de su memoria.
Y Atlante rebulle en el núcleo de la piedra,
intuyendo la cercanía de la mano creadora
que dará forma a su vida inanimada.
Ansía que el escoplo se incruste, certero,
en cada recta, y forme curvas; en cada plano
y forme aristas.

El maestro martillea con la cadencia de un soneto
en el pentagrama de la sinfonía inacabada.
Descubre surcos que no espera,
marca perspectivas a veces erradas
porque Atlante insiste y se agita en su baile prematuro
y quiere ser escultor de su propia hermosura.

Y el maestro, a cada golpe,
se arrepiente de su dádiva libertaria
y abandona a Atlante en angustiosa lucha
cuando sólo queda su pensamiento desdibujado
en los planos de la losa marmórea.

Atlante, el esclavo.
El creador deja su obra inacabada.

Contemplo tu rostro de escarpados gestos

Contemplo tu rostro de escarpados gestos
cuando paseas merodeando mis sienes.
Opaco es el ópalo de tus ojos,
que son lastre de un grisú
demoledor de sinfonías y cantinelas.
No
te
acerques.
Yo no soy la estrella Siro que ansía copular
con tu boca enfebrecida.
No quiero una desaforada catarsis que reúna
a mis pies la película exhumada
de mis cumpleaños.
No quiero tu nada y tu abismo,
el frío de tu lápida que escondería mi voz
en el pozo del cieno de la pena,
en el fango del venero cruel de los solitarios.
No
te
acerques.

Hay tardes que tienen gris la mirada.

Hay tardes que tienen gris la mirada.
En ellas las preguntas solo obtienen silencio.
Un mutismo perseverante está cincelando
la piel de ausente reencuentro
tan fácil como si fuera de cera.
Hay pájaros, en esta tarde, que emiten cantos
y se sumergen en la bruma
que ya intuíamos llegar.
Hay palabras que regresan de sus nidos
y nos llevan a la noche,
a la noche.
Esta tarde tiene gris la mirada,
se está llenando de sombras
y no me deja hacer preguntas.

Devaneo en los infiernos

Devaneo en los infiernos
sobre el acantilado de los suicidas,
mientras miro el mar excelso y laminado
de desdichas y poemas,
de despedidas y recuerdos.
Un mar que es calendario de una vida,
de muchas vidas,
y que pasa las hojas,
como pasan las horas,
como pasan los días,
como pasan las olas
ondulando el horizonte.
Y se ríe, ronco, como un demonio escarlata
que adivinara el salto del Último Adagio
en el hundimiento de cada Titanic.
Y se ríe, tierno, como un ángel azul
que se sabe acogedor de los que huyen
del país de las decepciones.

Es un mar que pierde esperanza por algún desagüe
que llega al infierno del miedo.

Estás plagado de retrocesos

Estás plagado de retrocesos,
de indecisiones como mareas
insistentes hacia la costa
y lo lejano.
Casi ahogado en la espuma de tu flirteo
con la muerte,
con la muerte de la especie
que como baluarte ondeas
frente a las retinas impávidas
del deseo ¿humano?
Saber de oscuridades de piélagos
y de reencuentros en arenas que no genuflexionan
su respetable secreto ante el albor de un ocaso.
Saber de leyendas bajo el cristalino
que transforma caballitos de mar
en caballitos de feria
y estrellas de mar
en estrellas de cine.
O realza rocas sin nombre
y medusas peregrinas
para consuelo de plañideras enlutadas de mentira.
Saber, bajo el cristalino quebrado,
por esa soledad que deshidrata,
que está callado el mar por tanta muerte.

Porque nunca has estado aquí

Porque nunca has estado aquí
en la tarde gris de mi playa silenciosa
sobre la arena en la que se hunden mis pies
y mi juventud;
ni has envuelto con tu risa las soledades de mis párpados
cada vez más rígidos por el miedo,
y más húmedos por la pena;
ni has escuchado la melodía del viento en mis pestañas
pobladas de rubor por la intuición de tu cercanía…
Porque nunca he estado ahí
en la tarde gris de tu playa silenciosa
sobre la arena en la que se hunden tus pies
y tu juventud;
ni he envuelto con mi risa las soledades de tus párpados
cada vez más rígidos por el miedo,
y más húmedos por la pena;
ni he escuchado la melodía del viento en tus pestañas
pobladas de rubor por la intuición de mi cercanía…
Sigo aquí,
a la espera.

No me pidas silencio

No me pidas silencio
cuando el aire viene impregnado de saudades
y se acaricia en las hojas de ese árbol
con piel de desengaños
que es mortecina noche de besos
y caja fuerte de deseos

No me pidas silencio,
porque no callaré los secretos
de esa pradera
mullida de caricias que enjugó sus enojos
de niño enfurruñado por el destino,
y que ahora se seca.

No me pidas silencio
que no puedo callar esta pena
plagada de cuchillos
que gritan su nombre: ¡azul!,
y mi soledad: ¡blanca!.
Y son alacranes de acero entre mis libros
y entre mis ojos, y entre mis costillas.

¡Que no me pidas silencio!
¡porque no voy a callar!,
que no quiero callar esta pena
que se derrama y me forma balsa,
y lago, y catarata,
y asume su papel
de borradora de encantos y ensoñaciones.

¡Que no me pidas silencio!
porque no voy a callar

¡Calla tú, recuerdo!

Se desmoronó la aurora… de tanto inventarla

Se desmoronó la aurora
………………………….de tanto inventarla,

Ahora no llueve violeta
sobre la laguna espejo
llueven chorreones de insolencia
en los cristales de una casa embarrada
en la que los inquilinos son huéspedes
de tan sólo una cita
para recordar los sueños incumplidos.

Se desmoronó la cita
…………………………de tanto soñarla

Ahora no besa la aurora
el perfil malva de la laguna
ni la espera crea mariposas
en el tacto de los sentidos.
La espera se hace larga, larga
Como raíles
que recorrimos crédulos de infinitud.

Se desmoronó el tacto
…………………………de tanto desearlo

Ahora no tocan violines cuando suena una caricia,
ni hay manos que puedan mecer nuestros besos,
ni besos que puedan avivar la apagada ternura.
El mundo ha volcado su mercancía
Y el mar,
bocabajo,
llora
Y nos moja azul.

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