A CUESTAS CON LAS EXCUSAS

»Mi Poeta aquí sugerido: María Domínguez del Castillo

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Suponga que es usted un tarambana,
sin fuerza voluntad, por consiguiente,
un tipo al que le puede la galbana,
despierta, va y se asoma a la ventana
y ve que está nublado y se resiente.
Y dice para sí, ¡vaya mañana,
qué día tan horrible! no apetece
tener que levantarse con desgana,
me importa un pito juana ni su hermana
y al día que le den como merece
que yo quiero dormir, vuelvo a la cama.

Suponga, que esto es harto suponer,
que se ha pasado en vela media noche
y cree debe hacerse algún reproche
al tiempo que no para de toser
por culpa de un exceso en el beber
sin pausa, a discreción, a troche y moche.
Y dice para si ¡vaya resaca,
qué mal cuerpo que tengo, qué ladrona,
preciso un rato más dormir la mona,
y a faena que la zurzan por bellaca
por ser tan exigente y por mandona.

Que excusas, tú bien sabes son excusas
de un falso pagador, mas su insistencia
se avienen a aplacar a la conciencia,
la misma de a sabiendas que tú abusas
tratando de fingir que son confusas.
Y dices para ti, vaya modorra,
mañana es otro día, que mañana
haré lo que hoy no hago con la gorra.
Si no, yo puedo hacerlo otra semana,
ni dios hoy me levanta con la porra.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: María Domínguez del Castillo

María Domínguez del Castillo

ANTIPOÉTICA PARA EL SIGLO XXI

Lo que prosiguió a la caída
finisecular
fue una tierra llena de cadáveres de plantas
una cama de hojas secas que empezaban a quebrarse bajo los dedos
las semillas de ambos sexos el abono más hermoso

Pero el terrible temor

de que los ojos del mundo habían contemplado ya
todas las especies
de que los labios del mundo habían sentido
el aroma de todas las flores

Y la terrible certeza

de que los padres del siglo habían creado ya
con las hojas de los muertos
las flores nuevas.

(Inédito)

TEXTURAS Y EL SILENCIO

Y el amor por las texturas, por las
texturas del viaje,

del trayecto,

la textura de los campos,

los campos verdes,
los olivos,

la tierra seca,

las piedras que se deshacen, el polvo, el árido sur.
El óxido de las vallas vendando los cementerios,
la fugacidad de las nubes,
las curvas de las nubes empujadas por la luz.
La intangibilidad del vuelo de las palomas,

del vuelo geométrico de las aves,

las hojas redondas y las afiladas
y el cabello de un anciano que pasea entre los olivos,
y la nieve que agoniza, aún, en las cumbres templadas
o las alas de un avión que desgarra el cielo.

Dime, y las texturas, quién las llama

quién las llama, quién

las nombra,

quién es capaz de evocarlas.

(NADIE NADIE NADIE)

Y las texturas, quién.

Las texturas pertenecen al mundo del silencio.

(Presente y el mar, 2017)

Ha de colocarse un pie precisamente frente al otro
obedecer escrupulosamente a la política de las líneas
conformarse con la luz de las farolas soportar la sombra del acero

entre los canales

por donde escapa el aire,

de un espacio a otro,

buscando unos pulmones

Viento te cortas en las

esquinas

en cada ventana en cada

ángulo de cristal

Han de aplicarse tres gotas de colirio en cada ojo
retirarse cuidadosamente el polvo la ceniza
cada cinco minutos
Dónde está la cal de las paredes
La fuente el adoquín el azahar

El rayo herido por la torre
Shard of Glass qué hiciste del rayo lo ocultaste con tus luces
En los márgenes del río muere una rata
cada vez que aterriza un turista.
Sol dorado cubierto de andamios Big Ben órbita letal
First a warning llama al hombre then the hour irrevocable
se acumula en la ribera un manillar de bicicleta condones colillas jeringas usadas
En Trafalgar Square se han lanzado las naranjas amargas contra los semáforos
Ahora indican Alerta Alerta Alerta un charco en el suelo no es sueño la vida
Una ardilla aplastada contra el asfalto tirita de frío las palomas

tienen muñones en las patas de tanto tropezar con los alambres y los cristales rotos
El río abre la boca y dice voy a dejar de ser y dice
lo dijo Stephen Hawkins hace no sé cuánto hace
el hombre blanco con su enjambre alzará los pies separará sus manos de la tierra

pisará otra tierra

que llenará también de manillares condones colillas jeringas usadas

pisará otra tierra

A través de su ojo que gira y gira
Londres no verá la resurrección de las mariposas disecadas
de los ojos amarillos de las vacas

En el lado del sol y del mar
el barrio de azahar y jacaranda
dormirá bajo las aguas.

(Inédito)

DE LA TIERRA

Hoy las sirenas han amanecido chillando

con no sé qué insectos en la garganta
con no sé qué serpientes en el cuello
con no sé qué escorpiones en los ojos

y la aspereza de un café demasiado fuerte

pero con sus cabellos cortados.

Hoy las ventanas han amanecido de nuevo
sin un mar
que nos calme y nos alivie de la prematura consciencia
con que fuimos bautizados unos pocos

de que nada es y nada vale y nada
(de que nadie es y nadie vive y nadie)

sin un mar
que nos cante y nos recite dulcemente, sereno,
las palabras atroces del tiempo.

Las aguas de los bajantes

extienden como una plaga

sus toses por la pared.

Nadie pintó las puertas con sangre de cordero.
Nadie.

(Sin un mar)

Si hay (algo),

hay un centenar de antenas
invocadas hacia el cielo, sujetando
los alientos de las fábricas

hay varios enjambres de viviendas

en que nadie vive. Habitaciones
en que nadie habita. Cuartos
cuarteados que cuartean
nuestras voces, nuestros días.

Pero existe también un jardín
vallado, donde el asfalto
va tiñendo de negro
las flores nuevas.

(Presente y el mar, 2017)

ÚLTIMO TREN DESDE LONDRES

La espera del tren bajo los suelos de Londres
hay un reloj que olvida el ciclo de las horas
que marca en rojo la cifra precisa antes del próximo tren

Bajo los suelos de Londres
existe un
gusano que surca que busca en lo oscuro
la carne indigesto alimento las canas los huesos las uñas
gusano bulímico reclama la carne su único
fin medio inicio motivo en la tierra
Caribdis de cable y acero vomitas los miembros los cuerpos
ensamblados de tal forma falda corbata maleta
mano ahuecada vacía desechos biológicos de las estaciones

En este tiempo extraño en que transcurren
los cuerpos
quietos en la sucesión geográfica
efímera quietud siempre constante dinamismo de pies quietos
[que cada mañana
vértigo conceptual no ha de pensarse en ello busca lo concreto
[mírate las manos una inmigrante
se acerca a la línea amarilla observa el reloj
se frota las manos del frío de la noche en Saint Pancras
de todas las noches los sueldos debajo de Londres

La nieve no alcanza los túneles
y sí los suburbios los barrios lejanos las gasolineras

En cada estación
londinense
el viento recorre los túneles grita recuerda
a todos los hombres, al hombre, que ocupan su espacio.
Existe un vértigo dulce y extraño en el límite el borde
más allá de la línea amarilla.

Y todos los hombres que sueñan pisar ese extremo
rezan a quién rezan a un charco un tropiezo un despiste
La pantalla marca el número exacto
en rojo los cuerpos elevan el rostro se abren las puertas
sutura imperfecta rezuma los cuerpos
desprende un olor
sonámbulos tienen la flecha clavada en la frente
La inmigrante aúpa a su cría con el brazo derecho
y deja de ser a este único lado del tren esta vía
El día cadena de números rojos que van sucediéndose
en una pantalla electrónica, un nido de insectos
debajo del suelo de Londres.

Please mind your heads, please mind your hands
Please mind your lives
If you notice something suspicious, well, you have reached the
level of consciousness ignored by so many, this side of the truth,
my unfortunate ones
Un punto de fuga barras amarillas que cruzan el aire
de un extremo a otro se cierran las puertas.

Ahora no existe otro cuerpo
hay ausencia de manos
El resto es recuerdo de nieve y ventanas oscuras.

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