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MI CIELO [Poema del Editor]
Tere Medina [El Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Ayer decían que el cielo era un deseo
dispuesto a compensar al que era bueno,
sus almas gozarían de un recreo
en un espacio alegre y muy ameno.
Y hoy dicen que ese cielo ya no existe,
quizás es de lugar lo hayan cambiado,
perdonen lo lamente y esté triste,
me siento como un perro abandonado.
¿Por qué nadie me dice estar seguro
de aquello que me cuenta y que lo ha visto?
yo sigo aquí metido en un apuro
y a ver lo que me cuentan me resisto.
Apelo y pido auxilio a la razón
tratando de ocultar mi inconsistencia.
Me dice que no tiene explicación
la culpa lleva en sí la penitencia.
Si peco, a ese buen Dios pido perdón
pues dicen que pecar eso es de humanos,
espero que alguien tenga compasión
pues nunca yo llevé sangre en las manos.
Mi cielo es arrugado con costuras
y aquel que me contaron no aparece,
que en esto ciego soy, me encuentro a oscuras
es algo al fin que mi alma no merece.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Tere Medina
Una muestra de sus poemas:
Ofrenda
Amor, amor… que sea mi erotismo
el postrer homenaje a tu existencia:
que se cumpla en mi carne el puro rito
de esa carne que hoy vuelve hacia la tierra.
Impostura
Se presentó con tu nombre,
con tus facciones, tus gestos.
Llegó diciendo: soy él
y desde su mundo vengo,
para que arrulle tus ojos
mi vista de prometeo.
Llegó contando: me esperan
tu sonreír y tu sexo,
porque sus bríos renueve
mi semen, joven y erecto.
Todo era tan mudo en torno,
que su voz me sonó a verso
aprendido y olvidado
en el cariño del tiempo.
Traté de buscarme en él
tal cual debía tu espejo
reflejarme: ser total,
dolor informe y eterno.
Solo me mostró posturas
sociales, dichos y hechos
prefabricados, pensares
convencionales, pequeños.
Le dije: tú no eres él,
porque no sabes su vuelo,
ni sus costumbres insolentes,
ni su odio a ras de suelo.
Le dije: tú no eres él,
porque no sabes su sexo
tan pródigo, que se goza
en el gozo por reflejo;
tan varonil, que se entrega
amigo, ni amo ni siervo.
Canto de Ulises viejo
Casi diez lustros navega
la Odisea de mi carne
y hoy, ya por llegar a Itaca,
ha caído en remembrarme
aquella emoción de Escila,
que, voracidad de amante,
en su séxtuple exigir
la mantenía pujante.
¡Vuelvan las velas el rumbo!
¡Ajuste el viaje sextante
ruta a Mesina! ¡Que tornen
escollos amenazantes
a darle lucha a mi quilla,
como en el glorioso antes!
¡Que sienta vibrar la vida
en el trémulo velamen!
¡Que torne el monstruo voraz,
como antaño a despojarme!
En marcha: levemos anclas
hacia el amor ¡y el desastre!
RENACER
Inmanencia… inminencia.
Entre estos dos estadios
la libido flaquea.
Oh calor del recuerdo
que el presente caldea
con su brasa escondida:
mi futuro te sueña.
Porque fuiste, mi carne
se dispone a que seas.
Creación
Célula a célula, nazco.
Se me van haciendo vivas
una a una,
por donde pasan tus dedos.
Se me van llenando de alma,
una por una,
al galope de tu paso,
de fuera hacia dentro.
Se me va haciendo la luz
de la epidermis
hasta el recodo más íntimo
de mi ego.
Se va llenando de hormigas,
a tu roce,
mi cerebro.
Aquí estoy,
toda naciente ante ti,
dios de mi cuerpo.
Violación
Esta soledad de ti
que me florece las venas
palpitantes, que me abruma
bajo cálidas arenas
la epidermis sensitiva,
que las entrañas me quema.
Este crearte en mi cuerpo;
este imaginarte espuela
que le impone a mis corceles
desenfrenada carrera;
este océano de espumas
en que me ahoga, esperma
de intimidades soñadas
con que me viola tu ausencia.
De: Rimas eróticas. Editorial: Torremozas.







