DESDE EL OTRO LADO DE LA VIDA/

Amanda Castro (poeta sugerido)

desde el otro lado de la vida
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Me encuentro al otro lado de la vida,
aquí en que todo es negro estoy mirando,
que sepas sigue abierta en mi la herida,
pues supe no estuviste en mi partida
si acaso no pudieras, lamentando.

Y dado que hoy ya sé que es imposible
-el cielo ya ha interpuesto sus barreras-,
quisiera que entendieras lo terrible,
que incita a su pesar, ser irascible,
sabiendo que te quise y no quisieras.

Pues culpa yo no tuve por quererte
preciso es no insistieras con reproches,
te quise al ver llegar nada más verte
y tuve que sufrir luego el perderte
muriendo del insomnio por las noches.

Y es hoy en que tú vives y disfrutas
y yo con mi dolor que estoy penando,
que quiero recordarte que las frutas
se tornan si se pasan disolutas
haciéndole un honor al desencanto.
©donaciano bueno.

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Amanda Castro

Extensión de las horas

Has venido a convertirte en todo
Extendiendo mis horas
repaso en mi memoria
tus ojos
relámpagos fugaces
fugitivos
tus manos
universos diminutos
de ternura y miel
la humedad
de tus labios
desatando en mis entrañas
una bestia adormecida
la curva de tu cuello
entre mis manos
trémula
tu olor a nardos y deseo
el eco profundo de tu voz
en despedida

Mi entraña arremetida
contraída
alada en convulsiones
derramándome toda en tu recuerdo
día y noche
con el constante salto
entre la piel y la esperanza
buscando una excusa para llamar
para escuchar tu voz
como granizos en mi espalda
para sentir de nuevo este hoyo
para sentir de nuevo
en tus labios este dolor
que atormenta mis pasiones
y mis sueños

La otra cara del sol

4

Libertad
la piel de una caricia
y la locura de tus costas
no los hombres ciegos

El odio ha arrancado de los ojos
la retina y el amor se ha dormido
Todo parece triste
triste con la tristeza que sólo aquí
puede verse
triste como mar hecho desierto
las algas muertas
triste como cuando se nace sin amor
y se muere sin conocerlo
Todo se ha reducido
a un odio
la tierra duele como cuando se pierde
la niñez
     o la virginidad

6

Café negro y fuerte
tegucigalpa detrás de un espejo
moviéndose a medio-día
como-sin-voz-s
De vez en cuando una señal
de naufragio
otras sólo la muerte
Parece que todo está desesperado
escondiendo la ternura
detrás del recibo de la luz
Del sol sólo nos queda
este sofocante calor
revés de la esperanza

De vez en cuando
van a la montaña
y sueñan

9

Todos los pormenores
de la angustia se disipan
en tu verso
igual que castillos de arena en el mar

Después
cuando la tarde invade las cosas
se ve la otra cara del sol
todo se queda quieto
igual que las estrellas
todo parece triste y no lo está

Todo leyéndote
la historia entre los brazos
desenterrando algas de tu pecho
bebiéndose
tu savia de molusco

a Alexis Ramírez

Con el conque de leerle poemas
me iba arrimando a su costa
hasta que llegó el día
—levar anclas—
y comprendí que se trataba de un bello puerto
—lo de divino, era verdad—
el tiempo pasó corriendo por la ventana

Ni siquiera tengo el pico
como el de pichi
pero algún día
el menos pensado
encontrarás en mis alas algo de su color
ya para entonces
los dos seremos el mar.

LA MAMÁ

Alta y de piel oscura
grande mitológica
peleadora y tierna era la mamá
sus ocho hijos todos aprendieron a leer
a creer en Dios
a entender lo que su madre amaba
ellos
todos con título de secundaria
profesores secretarias
todo
por aquellas manos carrasposas
agrietadas por manos de la angustia
y el abandono
-aquellos hombres que prometieron ayudarte
y se marcharon-
todo
por aquellas manos
rajadas por el olor putrefacto
-lugares donde ella buscaba el pan-
limpiando pisos
limpiando servicios
limpiando
todo
por un pan para sus hijos
porque sus hijos fueran a la escuela
porque tus hijos fueran alguien
por darles lo que vos nunca tuviste
una cama en lugar del petate
una casa en lugar del cuartito maltrecho
una vida en lugar del tormento
Mamá
¿No te das cuenta?
cambiaste el curso del sol
con tus manos
con tu enorme cuerpo lacerado
El sol en tu frente
cuesta abajo cuesta arriba
de vuelta al trabajo
asegurando el futuro en tus manos
(las mismas que hacían la ropa
más simple del universo)
-el amor encerrado en un cuerpo de mujer-
Mamá
no te das cuenta
cambiaste el curso del sol.

LA NIÑA

Con tus ojotes
me mirás desde tu esquinita
-ese lugar
donde se tejen los versos
y el amor-
quiero tocarte pero no puedo
Aprendiste demasiado temprano
que no podías confiar en nadie
y cuando me acerco huyes
-huyes cuando se acerca cualquiera-
Antes de descubrir las palabras
ya conocías el dolor del abandono
desde entonces te habitó la amargura
nunca tuviste tiempo para sentir un pecho
y nutrirte de amor y de esperanza
te quedaste suspendida
en el espacio del deseo
-deseo de ser deseada-
Más tarde vino lo más violento de la vida
la persona en quien más querías confiar
te enseñó esos juegos secretos
que te arrancaron el habla
y la cordura
el amor ya no era una cosa linda
sino un dolor que violaba
la pureza de tus manos
descubriste esa esquina de lugares mágicos
donde el tormento y la angustia no existían
Te separaste de todo
-de mí, más-
Te volviste sombría
Todo te hacía sangrar
las primeras heridas
Hoy te veo en tu esquinita
pidiéndome a gritos
que no te deje morir
y sufro al no poder
darte explicaciones
mis ojos se acobardan con los tuyos
Tampoco comprendo
cómo se puede rechazar a un recién nacido
cómo se puede violar la inocencia
de alguien que nos quiere
cómo se puede matar a un niño
Todos vivimos alejándonos
de la vida
aprendiendo a matar
-odiándonos-
Pero hoy
con tus ojotes de luz
nuestra esperanza crece
igual que los versos en tus manos
Vivo
en espera del día
en que podré abrazarte
ya no te niego
el derecho a la rabia
ni las palabras
hemos descubierto
el amor

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Al fin lo conseguí. Llevo algún tiempotratando de subirme a las paredesy ver el cielo azúl. Si las mercedesresulta que ya son un pasatiempo,se compran…

Vale. Pongamos, no te gusta lo que escribo. Pero ¿a qué perder la oportunidad de leer entre
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