LA CAJA DE LOS CUARTOS/

Antonio Martín de las Mulas Baeza (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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La caja de los cuartos, se decía,
allí es donde las perras se guardaban,
lo supe nada más porque lo oía
pues perras yo era un niño y no tenía
mas sé lo que a mi madre le ocupaban.

Tú vales mucho más que las pesetas,
o tú eres una alhaja o un tesoro.
Entonces no entendía qué era el oro
mas hoy que ya lo sé, de aquellas tretas,
mi madre, cuando pienso más la adoro.

Y trato de acercarme y comprenderla
pensando en que quizás aún pueda oírme,
los siento, pues no puedo resistirme,
lo mucho que sufrí cuando al perderla
no tuve ya una manta en que cubrirme.
©donaciano bueno

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La caja de los cuartos era una caja de zapatos. Las perras era el nombre genérico que se daba equivalente a dinero. A su vez existía la perra gorda y la perra chica, 50 y 25 céntimos de peseta respectivamente. Ejemplo de alguien rico: ese tiene muchas o buenas perras. 

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Poetas premiados

Antonio Martín de las Mulas Baeza

(XXXVIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística)

Viernes Santo (fragmento)

Fragmentos del poemario Viernes Santo
Hoy contemplo tus párpados vencidos,
su desplomarse solos ante el golpe del mundo,
su visión recogida
contra las grandes puertas de la noche.
Contemplo que has perdido las ganas de vivir,
que te comen por dentro
esos viejos abismos de un silencio cerrado.
Yo sé que no le ves una salida a todo esto,
que te desplomas pronto, que tus fuerzas
se disuelven humanas como el humo de un fuego
que asciende por la altura.
Alienta pequeñuelo, toma mi mano, y tenme,
ten coraje en el vilo de las grandes caídas.
Estoy en el martirio de los hombres, donde llevo
la piel sacada a tiras por tu desolación.
Quiero injertar tu vida en la esperanza
de un mañana infalible entre mis brazos.
Mírame,… no desfallezcas, hijo,
Yo estoy contigo,
creo en ti,

Viernes Santo (fragmento)

“Oigo vuestras respiraciones,
estáis aquí conmigo respirando
en los huecos eternos de los aires,
las almas de los siglos y las noches sin dormir,
las largas descendencias asumidas,
estáis aquí conmigo
respirando.
Hoy muero por vosotros de esta forma,
atravesados somos,
también en esta altura de las respiraciones.
Esta es la respiración del Hijo del Hombre,
mi respiración de muerte en este campo abierto,
mi forma de vivir
en este cuarto lúgubre del mundo,
en esta vida
cuando uno llega a lo alto de la Calavera,
y ve;
cuando uno llega, expuesto al sol, erguido
en una cruz
sobre el monte interior de vuestras vidas
y ve,
y ve”.

Viejas barcas

Las viejas barcas
no aguantan como antes

el alboroto
que a veces el invierno
infunde a los espíritus.

Vaso

Un simple vaso
al borde de la mesa
es una imagen.

Ni tan siquiera un río
supone tanta sombra.

Brisa

Pasa una brisa
en el preciso instante
en que no pienso.

Mi infancia está presente
sobre el polvo perdido.

Caminos

Los niños corren
por las calles oscuras.

Nuestros mayores
jugando al dominó
también buscan caminos.

La mañana

Por las mañanas
la ciudad resplandece.

Hay demasiadas
hormigas con sus trozos
de pan en las cabezas.

Reencuentro

Cuánta ilusión
después de tanto tiempo:
volver a verte.

Ni siquiera las rosas
desprenden tanto aroma.

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Te escribo hoy esta carta aun a sabiendasque nadie ha de coger,pidiendo que me dejes…
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