PEDRUSCOS EN EL CAMINO

Mi Poeta sugerido: »Blanca Elena Pantín

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Os lo aseguro, yo soy disciplinado,
si me aconsejan, yo sigo los consejos.
Cuando turbias aguas bajan, si avisado
me deshago de pesares que son viejos.

De aquí para allá yo voy. Ensimismado,
a diario acudo al oráculo de Delfos,
Necesito desbrozar bien mi pasado
pues de mi futuro despejar no cejo.

Nada tengo, nada soy, ya nada espero.
Ni siquiera me interesa lo logrado.
Al rincón de mis penas acudo, pero
los penares los tengo ya olvidados.

Ni patria tengo, ni tengo mar, ni cielo,
las lágrimas de mi cara se han secado.
Andando el camino voy mientras mi arado
pedruscos sólo tropieza al ras del suelo.

De mi tez, la suave brisa se ha largado.
Vivo en sombras, la tarde se ha echado. Viejo.
Suenan tambores que avisan ha llegado
la hora es de la verdad. Por fin ya os dejo.
©donaciano bueno.

Espero nadie interprete este texto nada más que como lo que en realidad es, un intento de poema.

POETA SUGERIDO: Blanca Elena Pantín

Blanca Elena Pantín

POEMAS COSIDOS

1
¿Qué escucha el oído?
¿Qué trae el agua?

2
Saber lo mínimo
para que todo esté
o todo sea ausencia
o falta

3
Nombrar no alcanza
¿o sí?

4
Abrapalabra
ranitas
grillos
luciérnaga
ardilla
lámpara
Lengua tramada

5
Sostener con las manos
¿una ardilla?
frágil
mínima
tibia
La inocencia se adivina
en el pudor de las manos

6
El conejo escapa de la zarpa del lobo
escarba una cueva en la hierba
respira trescientas veces por segundo
dobla las orejas
espera
(tiene un miedo profundo)
El conejo sabe del desconcierto del lobo
(esta vez le ganó a la muerte)
En el tibio resguardo de la cueva
el conejo muerde raíces
Después decide

7
En la tarde (cuando la luz de los toboganes enceguece)
llegan los adolescentes a exhibir sus pectorales
Esperan la muerte del sol
y dejan rastro de su hastío

Allí habita una ardilla

8
Atraviesa sus océanos
navega por sus mares
Ancla en sus islas
No temas a la profundidad de sus aguas
ni a la oscura órbita que los encierra
Acepta la piedad con que te absuelven
Mírate en el ojo de la orca

9
Un escenario de lluvia
Algo fugaz
De íntima melancolía

10
Todas las mañanas
un pequeño pájaro viene a comer a la ventana
(semillas, pan y agua)
Nervioso, no soporta la visión de nadie
A veces nuestras miradas se encuentran
entonces huimos (él de mí, yo de él)
Es un extraño amor éste que sentimos
Eso lo sabemos

11
Saber el fragor de las olas
en la levedad de la noche
o en los sueños
Lo cierto
o la duda
o el miedo

12
En aquellos juegos stop era la palabra
tres pasos
y con un toque de manos todo regresaba a la vida
Quisiera (deseara) que este largo viaje hasta tus brazos
me acercara a códigos que ignoro
y decir stop como en aquellos juegos
cuando no nos cansábamos de nada

13
Más sola que nunca en este domingo de parque y cotufas
de niños solos y expresiones tristes de haber llorado la noche entera
Pesa el cielo de tan grande
El águila arpía mira desde su encierro
y nadie parece advertir su espléndida belleza
El águila vuela
y más sola que nunca
en este domingo de parque y cotufas
me siento águila arpía
majestad absoluta del cielo que cae de tan grande

14
A A.S.E

Yo digo
sueño (digo) con paisajes que vi hace tiempo no sé cuando
Estarme
quedarme no basta

Yo digo
escribo (digo) y la palabra no basta
Ni árbol ni cerro soy en éste ahora tan lejos
La palabra me salva
Árbol y cerro digo aunque no baste la palabra
y es Verbo, tiempo perfecto
pluscuamperfecto
(“tiempo que expresa que una cosa estaba ya hecha
o podría estarlo cuando otra se hizo: yo había
yo hubiera
hubiese tenido”)

15
Debe quedar (tiene que quedar)
algún rincón de selva
alguna isla pacífica, desértica
un lugar
con cierta intimidad para besar la tierra

16
La gripe toma por asalto al cuerpo
obliga al reposo
al clima melancólico
a un viaje hacia la infancia
La memoria delata una limonada ofrecida con ternura
y la tibieza de una jarra

el cuarto también es cálido
la fiebre cede
y el cuerpo reclama un abrazo

en el sueño
en la calma de la noche
apenas el resplandor de una pequeña lámpara
te sé a mi lado,
dulce amor de la guarda

17

a N. H.

Hay una hora en la madrugada
en la que todo se hace silencio por obra de Dios
y la naturaleza respira
Te son familiares los ecos de los grillos y las ranas
y adviertes el luminoso resplandor de las luciérnagas
(deseas atraparlas en un frasco y tenerlas
siempre contigo, iluminándote)

Amas esa quietud
que media entre la noche y el día
Te reconcilia con el mundo
es una oración
y agradeces el insomnio
la posibilidad de sentir y respirar la paz

18 a mis hermanos
La visión se hace borrosa
a medida que el ojo enfoca
y los perfiles adquieren nitidez
ves
imágenes de una playa intacta
una casa
algunos niños que labran túneles en la arena
una mujer y un hombre tendidos al sol
(se desean, piensas)

El mar es de un azul definitivo
y las olas envolventes
Así alcanzan la orilla
dejan sobre tus pies las aguas de los océanos del mundo

Guardas esa visión para siempre
la línea horizontal, el horizonte
que tanto te inquietaba de niña
Los barcos que se sucedían
el acantilado
la huella de los cangrejos
que seguíamos
el sobrecogido miedo
a perder un día ese paraíso
las tardes y los días
cuando la lluvia vencía al mar
y todo era tristeza

19
La cocina es una celebración de vida
seis langostas
el mejor de los vinos
bull shots (consomé campbell y vodka)
“Esto es, Quele, por tu viaje”
y brindamos esa noche
cuando mi padre y su amigo Toton
decidieron botar la casa por la ventana
y sorprendernos
“Toton era así”, evoca mi padre
“abiertamente generoso y espléndido”

Esa noche quedó en nosotros
la imagen de mi hermano Juan Andrés y tío Charles
disertando sobe el mundo
en el jardín de San Pablo
La mesa puesta,
los detalles

En todo eso pensaba en el avión sobre el Atlántico
Los viajes son un poco eso
cuando uno va o viene
a los afectos
y los encuentra intactos
ahí donde los sabemos
preservados por la memoria
que todo protege

20
Querida C:
Me parece buena idea tu viaje y tu descanso
Yo, tú, me iría a la Patagonia
lejísimo de todo
en el confín de la tierra
Escríbeme desde allí
desde esas vastas orillas
donde descansan las ballenas
Te quiere,
B

21
Era un bosque
sombras
que cobijaban protectoras
Celosías
luz tamizada por los encajes de las hojas
En la noche apenas el relumbre de las lámparas
y la persistencia de las ranitas

No se equivocan los niños
con los miedos

El relato
habla de acequias
y puentecitos

Después un quiebre
las islas vegetales
los muros

22
Un borde, una orilla
por raíces sostenida

23
“Es una enfermedad”
me digo
en cada viaje,
al regreso
24

Tienes un lugar
En la ventana
Quien quiera que seas

25
Te anuncia
la luminosa sombra
de tu paso

26
Tu miedo es mi miedo
Levedad del cuerpo
De tu cuerpo

27
Saciar la sed
En el cobijo
De tu ala

28
Es la escala
de lo mínimo,
tu descanso

29
Un misterio,
el tramado
circular de tu casa

30
Tu respiración me alcanza
el ingrávido movimiento
En el arco de la rama

31
Entretanto
En el paladar, la espera
de lo que acontece
o sucede
en el cielo de la boca
Una transición
que prolonga, o anuncia
sin brusca ruptura
un instante
de algo dulce,
dulcemente helado
Así, la transición
de lo que se abre
a otro algo
que no se sabe, o sí
Un poco lo deseado
Un sorbete, exactamente
nada abrupto
nada brusco
un gesto
una pausa
ajena a toda prisa
que la prisa distraiga
Textura
en una copa mínima
que anticipa
o invita
evoca
convoca
Una canción, se diría
de ritmo sincopado
“papelón con limón”
el gusto
de lo que la transición anuncia

32
De tí las sutiles colinas
Las generosas perspectivas,
Las líneas

33
Bebes el agua de las cortezas
y roes semillas
Todo acontece
antes de la fuga

34
Cruje la madera en el oído,
crepita el fuego donde arden las abejas

35
a Y

“Es un poema triste”, me advierte mi hermana
Una vez me dijo
o escribió
del vocerío
En esa amenaza aparecía protectora
la intimidad de la casa
siempre nombrada
Sus jardines, quiero decir
los jardines, o el jardín del poema

36
Son las mismas ranitas
la misma noche de Caracas
en el oído
guardada

37
Es una antigua presencia
Sincopada
Una canción jade
En la hoja y el agua

38
A Esteban y Gabriela

Escribiremos un graffiti
será nuestro adiós al bosque
Oh, árbol
y firmaremos: César Moro

39
Un día frente al espejo
un pequeño
lago blanco

40
Una quemadura
fuego literal
nada lo apaga:
Puedes verlo

41
Un hilo rojo
en tu mano
Corriges:
Un río

42
Retomamos la risa
y la celebración,
por nada,
por nosotros
y nos contamos
en ese lugar donde
al fondo
una joven
se entregaba al ritual
del encuentro
Todo al sol
Tú contaste
de un señor de los llanos
de afinado oído
“De sentidos”, dijo Xiomara
el señor boca abajo
su cuerpo sobre la llanura
para escuchar los pasos
el viento
y así saber
así orientarse
y decir
“Es por allí, la casa”
También de Aly
de su prodigiosa erudición,
él, obrero de la universidad
de las cubiertas de sus libros
una a una dibujadas
Nos prometimos un viaje
nos despedimos
como sobre un andén
Después entré a una librería
encontré a Whitman, Dickinson, Williams
juntos los tres
en un pequeño libro
sería el regalo para
Efraín Eduardo
que escribió ese poema de Nueva York
que guardo
como los días de enero
cuando todo es inicio

43
Una muchacha me ofrece un trozo de bizcocho
La escucho
mientras
frente
a las dos
-en el hospital-
se despliega un jardín
-“Es hermoso”, le digo
-“¿Qué?”
-“El jardín”
Me habla de Lisboa
Deseo abrazarla
decirle que todo estará bien
La acompaño un rato
sentadas en el banco
mientras en el jardín
la vida acontece

44
A H.O

Después fueron mudanzas y otras casas
la larga travesía desde la antigua Alsacia hasta el puerto de La Guaira
Munich es una certeza
(el helado perfil de sus casas)
un paso de tren y los andamios
las estaciones todas, sus desolados espacios
la íngrima mudez de la espera
acaso un adiós definitivo, un viaje para siempre
Guardar así los paisajes, las austeras paredes de los viejos edificios

Los viajes tienen eso de trágicos
algo de digna elección,
de decididas actitudes
de pequeña muerte
que sucede en cada ciudad, lugar, que se sabe único en ese instante preciso
cuando el barco espera y las casas no son más casas
sino una mancha gris
una piedra

45
Se veían gentes pacientemente ordenadas
Esperaban
Los recibían del lado occidental con rosas rojas y cajas de chocolate
Una pareja -a la izquierda de la gráfica- sonríe humilde
y se besa como una pareja enamorada

La pared cae y es bastante
Nada más se sabe

46
Poema para ser leído en el cuarto de un hotel de Berlín

No puedes ocultar el asombro por las maderas
Te golpea el quieto silencio de un espacio exacto
Tocas, sintiéndote ridícula
el edredón de una cama despojada de artificios
Sientes la angustia de no reconocerte
Sabes que sería inútil decir nada
(no comprenderían esta noción de distancia)

Te sientas
Te hundes en las plumas de ganso
Caminas por Berlín (asumido que estás)
Te sorprende el Miedo-Pánico
te dejas llevar por el abrazo
hacia el miedo
hacia el pánico
Pórtico de soledades compartidas

47
A F

Perdí la llave pero existe un timbre
Lo tocaré y sé que me abrirás la puerta porque sé que estás
Entraremos y me ofrecerás café
sacaré hielo del freezer
Te gusta (también lo sé) el whisky con cinco cubos
Fumaremos y te leeré mi último poema
Impasible, la vieja Livia nos mirará
Los gatos de tu amiga saltará sobre la cama (me reiré de tus blasfemias)
Te llamará (Helvecia) para pedirte cualquier cosa
Dirás otra blasfemia pero te sentarás de nuevo a mi lado
Veremos las latas y escogeremos una de petit pos solomo a la parrilla
Lavaremos los platos y leeremos el periódico
Nos dará dolor el dolor de los otros
Veremos morir al emperador de Roma y al final regresaremos
Apagarás la luz y la otra se quedará encendida

Pero hoy no perdí la llave y no sé esta vez que pasará

48
esto es una estructura ventilada
aireada
amplia
con plaza
y entrada
Una estructura ordenada
un asta
unas gradas
colina de grama cortada
una estructura soleada
donde
hasta
la sombra es pulcra

49
este es un instante del parque
hojas
luz en la sombra
“una pequeña paz, ¿sabes?”
dice una mujer a otra al paso
quebrado
por el rugido de la tropa

50
Nos contamos
De reinitas
estos
días
de sombra precisa

51
Un avión sobrevoló la casa
a la hora cuando
hablábamos bajo

52
un estar frente a la orilla
ese encuadre
que se sabe
una línea,
apenas
el vago oleaje
que restaura el paisaje

53
Lo íntimo, es lo íntimo
un lugar
una fuga
una duda

54
Mi madre construyó un banco en el jardín
con cinco tablones
que cargó uno a uno
Desde aquí,
la casa es un espacio
un jardín arbolado
de pájaros que llegan
a la ofrenda
de las frutas
después de atravesar
la guerra

55
Rogué para que nadie interrumpiera ese rato
Me resultaba un ejercicio exhausto responder
“Miro el cielo”
“¿Qué haces?”, me preguntó mi padre
Entonces compartimos ese instante
de esa noche oscurísima de diciembre

56
“¿Puedo asomarme?”, pregunté
Todo me resultó desconcertante
Quiero decir, dulce y amable
la imagen de esa tarde
de un niño en bicicleta
desplegada a la vista sobre el patio

57
A C.S

Este es un paisaje blanco
Arrasado
Borrado
El lugar de una promesa:
“Nunca más vuelvas
a éste lugar temible”

58
Dimos una vuelta en carro
en la más oscura hora de la madrugada
Escuchábamos, apenas, el levísimo roce de los neumáticos
sobre el asfalto

Vimos, al paso, desoladas gasolineras
sus apagados neones
“Vamos a desayunar”, te invité
y entramos a un café de la carretera
Compramos pan, el primero del horno,
y lo llevamos a casa,
de regreso

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