POR QUÉ, HOY ME PREGUNTO

 

Por qué hoy yo me pregunto, por qué tu te preguntas,
si vienen todas juntas me han de tocar a mi,
si nunca di motivos y hoy hieres y me apuntas
con tantas marabuntas, con tanto frenesí.

Por qué, dime por qué, si el pueblo es tan creyente,
tú no eres más clemente lanzando hacia él tus iras;
no les digas mentiras ni nada inconsistente
o esperes que la gente no piense que deliras.

Maldito desconsuelo, por siempre seas maldito,
yo aquí lanzo este grito a un dios obnubilado,
¡qué triste y desolado has dejado y contrito
solo salvando a Quito de tal desaguisado!.

Que hoy la tierra ha temblando sembrando la amargura,
con rabia y sin premura a muerte has condenado,
tal hecho desalmado, tal acto de locura
fuiste con mano dura, con rabia te has vengado.

Guayaquil no merece una venganza santa
ni Esmeraldas ni Manta y aun menos que te rece,
que el río cuando crece si en cieno se atraganta
se arruga la garganta y hasta de sed fenece.

Y ahora toca agarrarse y unir las manos juntas
con fuerza, sin preguntas, ésta es la realidad.
con solidaridad, como labran las yuntas
y aunque de fe difuntas pedir a dios piedad.
©donaciano bueno

(17 de abril de 2016-El Ecuador) La tierra tiembla y se revuelve y nosotros los humanos, que nos creemos sus dueños, somos engullidos cual pececillos por las fauces del tiburón.

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