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1º PRINCIPIOS (mi poema)

2º El poeta sugerido: ''Erika Martínez''

MI POEMA…de medio pelo Lee otros poemas REFLEXIVOS

 

Este tiempo, esta tierra, tantos muertos,
tanto hedor, tal congoja y sufrimiento,
tantos sueños perdidos sin aliento,
verdades tan mendaces, desconciertos,
¡joder, cuánto esperpento!
 
Valores del ayer que hoy se esfumaron,
hoy dios, la patria, el rey sin su aposento,
tornándose mendaz y fraudulento.
¡Malditos! lo que ayer nos enseñaron
nos lo ha robado el viento!
 
Esa casa hecha añicos, en derrumbe,
donde un día forjaron mis cimientos,
ausente hoy de emoción sus basamentos,
no quedan ya pavesas de esa lumbre,
sólo resentimientos.
 
Mas ¿qué son los humanos? podredumbre,
obsesos dando pábulo a sus egos,
sus ansias de gozar, tantos apegos,
pretendiendo ascender hasta la cumbre
obviando somos ciegos.
 
Indigentes, sin nada a qué agarrarnos,
-robaron hasta el clavo que está ardiendo-,
seguimos divagando, recorriendo
dando tumbos sin saber hasta cuando
vayamos resistiendo.
©donaciano bueno

 

MI POETA SUGERIDO: Erika Martínez

Erika Martínez

La casa encima

Tantos siglos removiendo esta tierra
que atravesó el ganado
y alimentó al ganado y a los hombres
que regaron esta tierra
con el curso negro de su sangre
-la sangre cambia de color
cuando sale del cuerpo-.
Tantos siglos alineando ladrillos,
aquí hubo un establo
sobre el que se construyó una iglesia
sobre la que se construyó una fábrica
sobre la que se construyó un cementerio
sobre el que se construyó un edificio
de protección oficial.
Tantas mujeres fregando sus baldosas,
pariendo en sus baldosas,
escondiendo la mierda debajo de las baldosas
que pisaron sus hijos ebrios
y sus sobrios maridos
que trabajaron y fornicaron
por el bien de un país en el que no creían.
Tantos siglos para que yo,
miembro de una generación prescindible,
pierda la fe en la emancipación,
mire el techo de mi dormitorio
y se me venga la casa
encima.
El falso techo (Pre-Textos, 2015)

El punto en el cuello

Si lo doblase como grulla
de origami o pañuelito bordado,
cabría casi entero en una nuez.
Eso me dice el ginecólogo.
Y que lo tengo bonito.
De niña apenas: eso quiere decir.

Las mujeres con hijos tienen una raya
en el cuello del útero.
Las mujeres sin hijos tenemos un punto.
Para hablar del dilema
utilizamos el código morse
atando cada letra a una palabra:
Árbol-Motor-Imán-Gomorra-Árbol.

Estoy abierta de piernas.
Imposto una sonrisa
en este hospital concreto
de un mundo que es infinito
y sin embargo se extiende.
¿Su ombligo dónde está?

Cuando vuelva, y lo haré canturreando,
no voy a lanzarte el polvo que mordimos.
No voy a lanzarte el mapa de un yermo.
Voy a lanzarte una nuez.
Chocar con algo (Pre-Textos, 2017)

GENEALOGÍA

El día que me atropellaron
mi madre, en la consulta,
sintió que le crujía
de pronto la cadera,
mi hermana la clavícula,
mi sobrina la tibia,
mi pobre prima la muñeca.
Les siguieron mis cuatro tías
y mis firmes abuelas,
con sus costillas y sus muelas,
con sus sorpresas respectivas.

Entre todas, aquel extraño día,
se repartieron
hueso por hueso
el esqueleto
que yo no me rompía.

Les quedo para siempre agradecida.
(Color carne, Pre-Textos, 2009)

ALBADA VERTICAL

Escalador de mi fachada,
artesano del aire,
el hombre que contemplo
ensaya técnicas de altura,
conoce con sus manos la ciudad.

Cada mañana posa sus zapatillas de ave
sobre mi alféizar:
desciende sistemático, puntual
como las pesas de un reloj de cuco
y remueve con su cabeza
la paz de mis cortinas.

A veces imagino que su arnés,
celoso de mis besos, le retira el abrazo.
Mi amante vertical me mira entonces,
suspendido un instante entre las nubes,
y se esfuma
dejándome un rumor de cuerdas.
(Color carne, Pre-Textos, 2009)

CARAMELOS

¿A quién le importa si fue sincero?
Jugaba a las canicas en mi espalda
y se tragaba mis pulseras
como un faquir.
Yo le soplaba la pelusa del ombligo.
Lo llamaba su alteza por las noches,
al levantarnos malandrín.

La última vez, lamí su piel de chuchería
hasta que no quedó ni rastro.
Su pene se escoraba hacia la izquierda,
igual que su nariz.
(Color carne, Pre-Textos, 2009)

HUNDIMIENTO DEL ERIKA

12 de diciembre de 1999
Golfo de Vizcaya

Las grietas estremecen su coraza
y el petrolero muge desbocado
antes de convertirse en submarino.
Alguien llevó hasta el golfo
la negra carga que se extiende
sobre la piel del mar
como un cáncer líquido,
pero hasta hoy no hay juez ni compañía
que sepa cuánto valen
peces, aves, kilómetros de costa.

Observo cómo el buque
zozobra en mi pantalla
dejando ver durante unos segundos
el nombre que hay grabado
sobre su proa.

No existen túneles secretos
que comuniquen ser y nombre.
Me retracto de lo que me impulsó
a comenzar este poema.
(Color carne, Pre-Textos, 2009)

LA CASA ENCIMA

Tantos siglos removiendo esta tierra
que ha pisado el ganado
y alimentado al ganado y a los hombres
que regaron esta tierra
con el cauce negro de su sangre
–la sangre cambia de color fuera del cuerpo–.
Tantos siglos alineando ladrillos,
aquí hubo un establo
sobre el que se construyó una iglesia
sobre la que se construyó una fábrica
sobre la que se construyó un cementerio
sobre el que se construyó un edificio
de protección oficial.
Tantas mujeres fregando sus baldosas,
pariendo en sus baldosas,
escondiendo la mierda debajo de las baldosas
que pisaron sus hijos ebrios
y sus santos maridos
que trabajaron y fornicaron
por el bien de un país en el que no creían.
Tantos siglos para que yo,
miembro de una generación prescindible,
pierda la fe en la emancipación,
mire el techo de mi dormitorio
y se me venga la casa
encima.
(Inédito)

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