PENSAR, ASÍ SEA UN POQUITO

Ana Pérez Cañamares (poeta sugerido)

EL POEMA Lee otros poemas SOCIOPOLÍTICOS

 

A todos los que luchan por su tierra
que encuentran al luchar sendas razones,
a aquellos los que anidan emociones
que incluyen el llegar hasta una guerra.

Los mismos que sujetos a obsesiones
quisieran demostrar que hasta su vida
darían si así fuera por perdida,
dejándose arrastrar por las pasiones.

Conscientes que el lidiar es su destino
no paran a pensar por qué, siquiera,
y sienten que su estancia es prisionera
haciendo del luchar todo el camino.

Que salen a pasear con sus arengas
lanzando sus soflamas al contrario,
creyendo que entre todo el vecindario
solo ellos gozarán de las prebendas.

Confieso y aquí admito la disputa
pues yo que soy un lerdo no lo entiendo,
¿qué puede motivar seguir viviendo
haciendo las labores de un recluta?

Sabiendo nuestra estancia es temporera,
y pronto más que tarde nos iremos
¿por qué no aprovechamos, nos amemos,
dejándole a la lucha que se muera?.
©donaciano bueno

Conoces alguien más tonto que el ser humano? Clic para tuitear
Lee/escucha otros poemas, éstos de Ana Pérez Cañamares

Ana Pérez Cañamares

LUCHAS CADA MADRUGADA

Luchas cada madrugada 
con la penumbra que dice
que podría esperarte otro mundo. 

Abril también está confundido
llega con ánimo de fiesta
a un salón vacío en el que
nadie quiere arriesgarse
a ser el primero en bailar.
Sólo si estás enfermo
se te permite espiar tras las cortinas.

Esta primavera te prescribo
pastillas contra la esperanza
dosis de sol y de pájaros
un patio donde sentirte
un dios bueno y paciente.

Te prescribo una gran fiesta
a la que no estás invitada.

Abril se marchará triste
con un ramo de flores
marchitándose en sus brazos.

Para Isabel B.

yo montado sobre mí mismo cazando
con perros-yo a un yo que huye
Yehuda Amijai

Si un día me convirtiera en asesina
¿cuál de todas habría matado?
¿A quién buscarían?
¿Sobre quién recaería la culpa?

Quizá sobre la madre que espera
entre otras madres, y se pregunta
si es igual a todas ellas.

O sobre la que dice buenos días
en el ascensor del trabajo
y cuando no le responden
blasfema entre dientes.

¿Sería culpable la que camina
sola, y busca momentos
en los que no haya disfraces?

O puede que la que de tanto
miedo, odia los balcones
en los que se ve luz.

La que ríe y contemporiza.
La mujer que no sabe planchar
y encuentra cada libro en su sitio.

Aquélla que se duerme preguntándose
qué ropa llevará mañana
y viste de negro a veces
por los muertos que no mata.

Hasta ese día, en que quizá
la muerta será una de ellas.
O cualquier otro.
Y se preguntará con qué
rostro entregarse
a su yo policía.

Si un día me oyes
-después de una noche
en la que he resultado ser
encantadora:
de esas mujeres que beben
y se ponen graciosas
contando anécdotas
de bares y ácidos y viajes
y camas y cabrones
con el pelo despeinado
para mejor
y el carmín corrido
como si viniera
de morrearme en el baño
con el tío más guapo
del garito-
si un día
después de una de estas noches
en las que ejerzo
de encantadora de serpientes
al despedirme
me oyes decir
que sólo soy un fraude
compadéceme:
los adictos a los aplausos
también necesitamos testigos
cuando nos quitamos
el maquillaje.

Nuestra puntuación
¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Impactos: 21

Te invito a dejar tu huella con un comentario. Gracias

Please Login to comment
avatar
  Subscribe  
Notify of
Te sugiero seguir leyendo...
Quejarse es muy sencillo. Yo me quejo.Quejar, lo que es quejar, todos sabemospues pronto de pequeños lo aprendemos.Yo así lo pienso hacer pues que de…