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LAMENTACIONES (mi poema)

Poeta sugerido: ''Raúl Zurita''

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas TRISTES

 

¡Qué bella que es la vida cuando te hallas
los toros disfrutando en la barrera!
obviando lo que ocurre por afuera
que observas al pasar, pero te callas,
fingiendo, si es invierno, es primavera.

¡Qué fácil es sentirse disgustado
y hacer ostentación del desconsuelo!
mirando cuando pasas hacia el cielo
y ver que el cielo, el suyo, se ha nublado,
no paran de caer penas al suelo.

¡Qué forma de engañarse, qué aspavientos,
qué pena, qué tristeza, qué amargura!
ya es hora de evitar tanta tortura,
hayamos de calmar los sufrimientos,
poner punto y final a esta locura.

Lamentos, más lamentos y lamentos,
sin nadie que a mover decida un dedo,
nos saque de este apuro con denuedo,
pues nada más que hacer, todos contentos,
clamando a Dios nos saque de este enredo.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Raúl Zurita

Raúl Zurita

Los nuevos pueblos

Y era tu cara el borde de estos cielos,
el manto mío de las estrellas.
Al mirar hacia arriba no vi nada 
sino tu permanencia, las pinturas
de tu rostro, la deriva de tus antepasados
inundando las altas nubes. Esos son los ríos que se abren.
En otro tiempo fuimos encontrados
y ya vivimos en las primeras células,
en los abismos de los mares,
en las primitivas danzas que el asombro
le ofreció al fuego.
   
Por eso somos ríos que se abren, brazos, cauces,
 torrentes arrojados de un agua única y primigenia
Nada se diferencia de lo que somos y nada de lo que es está fuera de nosotros.
Tú resumes las viejas tribus, las cacerías,
los primeros valles sembrados
y mi sed recoge en ti toda la saga de 
este mundo. No son mitos,
el mito es la mentira:
que sólo existimos una vez,
que cada uno es sólo uno.
Todos viven en ti y tú vives.
Las olas del tiempo inmemorial
y las estrellas.
Oh sí manto mío de mis estrellas;
la noche te habla antes de sucumbir
al día, las grandes batallas perdidas,
el pasto de los antiguos clanes y de las tribus
remontando por nuestros cursos el corazón
de los caminos del corazón y tus tocadas praderas.

Diálogo de Chile

Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás

Canto a su amor desaparecido

Ahora Zurita —me largó— ya que de puro verso y desgarro te pudiste 
entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi
hijo?

—A la Paisa
—A las Madres de la Plaza de Mayo
—A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen
—A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos:

Canté, canté de amor, con la cara toda bañada canté de amor y los
muchachos me sonrieron. Más fuerte canté, la pasión puse, el sueño,
la lágrima. Canté la canción de los viejos galpones de concreto. Unos
sobre otros decenas de nichos los llenaban. En cada uno hay un país,
son como niños, están muertos. Todos yacen allí, países negros, áfrica
y sudacas. Yo les canté así de amor la pena a los países. Miles de cruces
llenaban hasta el fin el campo. Entera su enamorada canté así. Canté el
amor:

Fue el tormento, los golpes y en pedazos
nos rompimos. Yo alcancé a oírte pero la
luz se iba.
Te busqué entre los destrozados,
hablé contigo. Tus restos me miraron y yo
te abracé. Todo acabó.
No queda nada. Pero muerta te amo y nos
amamos, aunque esto nadie pueda enten-
derlo.

—Sí, sí miles de cruces llenaban hasta el fin el campo.
—Llegué desde los sitios más lejanos, con toneladas de cerveza
—adentro y ganas de desaguar.
—Así llegué a los viejos galpones de concreto.
—De cerca eran cuarteles rectangulares, con sus vidrios rotos y olor
—a pichí, semen, sangre y moco hendían.
—Vi gente desgreñada, hombres picoteados de viruela y miles de
—cruces en la nevera, oh sí, oh sí.
—Moviendo las piernas a todos esos podridos tíos invoqué.
—Todo se había borrado menos los malditos galpones.
—Rey un perverso de la cintura quiso lomarme, pero aymara el
—número de mi guardián puse sobre el pasto y huyó.
—Después me vendaron la vista. Vi a la virgen, vi a Jesús, vi a mi
—madre despellejándome a golpes.
—En la oscuridad te busqué, pero nada pueden ver los chicos lindos
—bajo la venda de los ojos.
—Yo vi a la virgen, a Satán y al señor K.
—Todo estaba seco frente a los nichos de concreto.
—El teniente dijo ‘vamos’, pero yo busco y lloré por mi muchacho.
—Ay amor
—Maldición, dijo el teniente, vamos a colorear un poco.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.

Desiertos de amor. 
Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre los
cuerpos derrumbados para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No es duro
ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño
se levanta y cae como siempre. Como los
días. Como la noche Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:

—Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Recorrí muchas partes.
—Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
—Los muchachos aullaban.
—Vamos, hemos llegado donde nos decían —le grité a mi lindo chico.
—Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
—Pero a nadie encontré para decirles ‘buenos días’, sólo unos brujos
—con máuser ordenándome una bien sangrienta.
—Yo dije —están locos, ellos dijeron— no lo creas.
—Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo.
—De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer
—al pasto.
—Y luego con él golpearon a mis amigos.
—Siguieron y siguieron pero cuando les empezaron a dar a mis
—padres corrí al urinario a vomitar.
—Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las
—nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
—Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
—Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica,
—me preguntaron.
—Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas.
—Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar
—y las montañas.
—Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
—Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
—Yo vengo de muchos lugares.
—Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
—Es bueno para ver colores.
—Pero nos están cavando frente a las puertas.
—Pero todo será nuevo, te digo, oh sí lindo chico.
—Claro —dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
—oh sí, oh sí. 
—El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre.
—Dando vueltas se ven los dos enormes galpones.
—Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios
—rotos.
—Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado
—a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
Desiertos de amor.

Nos descargaron cal y piedras Me derrumbé a tu lado creyendo
encima. Por un segundo temí que que era yo la que me arrojaba.
te hicieran daño. El pasto estará creciendo me ima-
Ay amor, cuando sentí el primer es- gino. En verdad me gustan más las
trépito me pegué todavía un poco piedras creó, no, el pasto
más a ti. Creí que eras tú y era yo. Que yo
Fue algo. aún vivía, pero al irme sobre ti algo
Sí, seguro fue algo. Sentí las pie- de tu vida me desmintió.
dras aplastándote y yo crei que gri- Fue sólo un segundo, porque des-
tarías, pero no. El amor son las pués te doblaste tu también y el
cosas que pasan. amor nos creció como los asesi-
Nuestro amor muertos no pasa. natos.

Es dulce y no. Fue el último crujido Ahora todos son caídos menos
y ya no hubo necesidad de mo- nosotros los caídos.
verse Todo ahora se mueve. Ahora todo el universo somos tú
Tus pupilas están fijas, pero cua- y yo menos tú y yo.
tro ojos infinitamente abiertos ven Tras los golpes, ya idos, nos des-
más que dos. plazamos un poco y destrozada yue, y yo no peno ni no peno.
Nostalgia cantamos por los países La Internacional de los países
y por el país chileno. muertos creció subiendo y mi amor
Procesión fue y sentencia, cruza- puse. Todo el amor paisa, todo el
mos los otros nichos y frente al del lloro mío sumé y sonó entonces la
país nuestro estalló el salmo. General de los países muertos.
Toda la pena. Así desangré yo la herida y al
Todo el salmo cayó entonces so- partir rojo sonó el canto a mi amor
bre su amor que no estaba. De desaparecido. Todas estaban como
nostalgia cantó por ellos, por ellos, abriéndose igual que fosas estas
por los países muertos puse no, letritas, el grito, el país puse no,
no dolía. no dolía.

—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Sí hermosa chica mía, lindo chico mío, es mi karma ¿no?
—Todos los países míos natales se llaman del amor mío, es mi lindo
—y caído. Oh sí, oh sí.
—Todos están allí, en los nichos flotan.
—Todos los muchachos míos están destrozados, es mi karma ¿no?
—Me empapo mucho y te quiero todo.
—Cantando, oh sí, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, oh sí sí, cantando a su amor desaparecido.

Argentina, Uruguay y los países ¿No te apenaste? Flores del Cen-
chilenos del amor mío y desapa- tral país cambiaron y era que yo 
recido. me moría.
Por escalera se sube de un país a De tu lado me morí y me pusieron
otro. Por ascensores se sube o por arriba como los países argentinos
aviones del amor mío que también están ubicados sobre los chilenos.
baja las penumbras y a veces sube. Todos van subiendo unos sobre
Allí andanos yo y tú. Allí andamos, otros. Nichos del galpón Sudame-
entre las fosas tú y yo que nos ricano, y muertos se llaman. Nos
hablamos: —¿Me comiste? ¿porque murieron —digo— de la pena y se
tenías hambre chileno me comiste? llaman.

Te quería, te quería tanto, dice, que Del amor desaparecido también se
toda la noche negra silbó y yo te llaman los países. Enmurallados
sostuve con mi mano y lo viste. yacen como nosotros.

Es cosa sólo de muertos. Masacraron a los chicos y los
Sí, es sólo cosa de los muertos el países se quedaron. Nosotros 
ver cada una de estas letras somos ellos, tiré. Fue duro.
abriéndose en nichos. Algunos se apodan Países del ham-
Letras, letritas, dice, tumbas del bre, o bien USA en el nicho ameri-
amor ido dice. Yo te sostuve con cano, digo: Más atrás están los
mi mano y lo viste. Países idos oíros. Amor mío; somos nos
dice. comidos.

Fin. Y entonces:

….Reventada de amor toda la enamorada que quepa te cantó allí. Fue
más hondo todavía; más abajo de los hoyos negros, del grito, de la
pesadilla. Allí la mujer en amor te contó esta historia; es descripción,
mapas y países enruchados, pero toda su enamorada te cantó allí. Corte.
Tu desierto de amor. Corte. Y entonces:

El ascenso del Pacífico

Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas sobre el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar

Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre.

Anteparaíso III (Fragmento)

Allá va la que fue mi amor, qué más podría decirle 
si ya ni mis gemidos conmueven 
a la que ayer arrastraba su espalda por las piedras.
Pero hasta las cenizas recuerdan cuando no era 
nadie y aún están los muros contra los que llorando 
aplastaba su cara mientras al verla 
la gente se decía “Vámonos por otro lado’
y hacían un recodo sólo para no pasar cerca de ella 
pero yo reparé en ti, 
sólo yo me compadecí de esos harapos 
y te limpié las llagas y te tapé, contigo hice agua 
de las piedras para que nos laváramos 
y el mismo cielo fue una fiesta cuando te regalé 
los vestidos más lindos para que la gente te respetára.

Ahora caminas por las calles como si nada de esto
hubiese en verdad sucedido
ofreciéndote al primero que pase
Pero yo no me olvido
de cuando hacían un recodo para no verte
y aun tiemblo de ira ante quienes riendo te decían
“ponte de espalda’ y tu espalda se hacía un camino
por donde pasaba la gente
Pero porque tampoco me olvido del color del pasto
cuando me querías ni del azul
del cielo acompañando tu vestido nuevo
perdonaré tus devaneos
Apartaré de ti mi rabia y rencor
y si te encuentro nuevamente, en ti me iré amando
incluso a tus malditos cabrones.

Cuando vuelvas a quererme
y arrepentida los recuerdos se te hayan hecho ácido
deshaciendo las cadenas de tu cuello
y corras emocionada a abrazarme
y Chile se ilumine y los pastos relumbren. 

El desierto de Atacama (III)

i. Los desiertos de atacama son azules

ii. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime
lo que quieras

iii. Los desiertos de atacama no son azules porque por
allá no voló el espíritu de J.Cristo que era un perdido

iv. Y si los desiertos de atacama fueran azules todavía
podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos
los rincones de Chile contentos viesen flamear por
el aire las azules pampas de Desierto de Atacama

Guárdame en ti

Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.

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