Si te gusta la poesía aquí tienes más de 3,072 POETAS Sugeridos e Invitados
1.EL MÁS DESDICHADO [Poema del Editor]
2.Florencia Lobo [Poeta sugerido]

Textos aquí: 1. del Editor, 2. del Poeta sugerido y 3. del Invitado (opcional)
MI POEMA …de medio pelo
Andaba el desdichado imaginando
si alguna vez le echaron un mal de ojo
logrando que naciera paticojo
pequeño, algo esmirriado y patizambo.
Recuerda, le decían que a la vida
se debe siempre estar agradecido
pues piensa que otros hay que no han nacido
y han dado su existencia por perdida.
Y empieza así a a dudar si es Dios quien hizo
partiendo del supuesto que le quiere
y viendo lo que al cuerpo se refiere
si es fruto de un brebaje o de un hechizo.
Pues sabe que el talento no se mira,
no hay nadie que se fije en su talento,
-si digo lo contrario aquí reviento-,
lo piensa sin rencor mientras suspira,
consciente que el azar es muy prolijo,
que todo a la final aquí se acaba,
con tal resignación se preguntaba
¿por qué tuvo que hacerme tan canijo?
De pronto, sin que nadie lo anunciara,
al lado un jorobado apareció
y el mismo patizambo se rió
al ver que otro a deforme le ganara.
©donaciano bueno
MI POETA SUGERIDO: Florencia Lobo
Una muestra de sus poemas:
La lengua
Me saco la lengua
y me pongo otra.
Pero me queda grande
el yagán.
Tantas nieves
para mi sola nieve,
tantas playas
para mi sola playa.
Yagán se escurrecomo arroyo de montaña.
Las palabras son peces
que boquean en la orilla.
En el hueco de mi lengua
arrojo otra, que es
como decir:
abro otros ojos,
abro el asombro,
completo el mundo.
Perros del invierno
Llegan noticias de mi ciudad.
Enloquecieron los perros
como enloquecen los vientos
o las flores que nadie mira.
Perros que quizá
una vez fueron Toby
o Negro o Lola
reunidos en las calles
mordiendo el aire
sus sombras
los cuerpos que atraviesan
el reino transparente del invierno.
En geografías lejanas
los hechos extraños duplican
la extrañeza.
¿Se acordará la gente?
¿Se acordará?
Hablo de un verbo en desuso:
acordarse es irse del olvido
y también despertar,
ponerse cuerdo.
Mirando un sauce
Nadie le pregunta al sauce
por qué nace llorando.
Y hasta nos complacemos
al verlo esparcir su llanto
suave como el andar de las ballenas
o esos parajes tranquilos
adonde van a morir los barcos.
El sauce llora y el viento se demora
entre sus hojas
como queriendo beber de esa tristeza.
¿Y qué sabemos de esas garzas
que se pasan la vida
mirando el agua y en el agua
el reflejo del cielo y en el cielo
el pez que no aparece?
Es tan hermoso y sin embargo
nada sabemos de las garzas
ni de la tristeza de los charcos
ni del verde llorar de las iguanas
o de las lagartijas.
Nada sabemos y no importa
mientras podamos ver llorar el sauce
o esas aves quietas
que se pasan la vida
buscando el pez del cielo
el triste pez
que no aparece.
Archipiélago
Penetra surdamente no reino das palavras
Carlos Drummond de Andrade
Se entra en la palabra archipiélago
buscando islas
pero dice la etimología
que lo único hallable ahí
es el mar
no un tejido de orillas
un islario bordado
por la espuma y el tiempo
solo el mar, el mar inmenso,
el archimar
por lo demás, nada sorprende:
toda palabra es por fuera un borde
y en el fondo agua
siempre removida.
Pavesas
En la noche negrísima
un bosque de nieve
alumbrado por fogatas.
Semblantes que brillan
y palabras que se arrojan
como ramitas al fuego
de la conversación.
Así era y así
sigue siendo.
Hay brasas que duran
toda la noche.
Pavesas
cuyo viaje
no tiene fin.
Estábamos pobres
Estábamos pobres,
dice la abuela,
que aprendió el yagán
antes que el castellano.
Estábamos pobres,
como estar perdida
o enferma.
Cosas que a cualquiera
le toca transitar
y luego pasan
como pasa el invierno.
La pobreza no es una condición,
sino un estado.
Todos experimentan
en algún momento el hambre
y en otro
la felicidad del alimento,
la dicha del estómago colmado.
Lo mismo toca a veces
a los zorros
y a toda fauna
que anda por los bosques.
Rico y pobre
son conceptos arrastrados
a esta costa
como tantas otras cosas.
Como nosotros.
Que no sabemos estar.
MI POETA INVITADA: Diana Agámez
Los trajes sin bolsillos son una calamidad
¡Qué pronto prende
y qué pronto se apaga
una luciérnaga!
Kiorai
no es posible
guardar el mundo en el cuerpo
y eso atormenta a la abuela
se mira en la luna del espejo
registra el escaparate
refugio de una genealogía de recuerdos
y encuentra lánguidos trajes
que la esperan colgados
en los hilos del tiempo
registra el escaparate
perturbada
por un orden invisible
por un marido
que dejó la jabonera vacía
rastros de cabellos
en un cepillo centenario
y besos atascados
en un pliegue de luz
ella
quiere guardar todo en su cuerpo
y tocarlo como monedas de oro
pero
la memoria es una candela cansada
la abuela
quiere guardar todo en su cuerpo
los trajes sin bolsillos son una calamidad
La fiesta de la liberación
la abuela habla
de la puñetera idea
de perder al abuelo
maldice a los gatos
que vuelan
bajo la cama
después del velorio
inicia la fiesta
Mi cuerpo: un lugar feliz
la abuela es amiga de su cuerpo
de buena gana acepta sus carnes caídas
sin reparos teje los relatos de su piel
la invoca cual entidad mística
que habita en la fuerza de un recuerdo
no hay nostalgia ni melancolía
cuando dice que entre sus piernas
hay un lugar feliz
22 vestidos
remendar los recuerdos
ponérselos cual vestido nuevo
hilvanar la silueta de la abuela
para siempre en la memoria del mundo
ella
la abuela
sus carnes cayéndose
sus senos rosados
sus 22 vestidos que la esperan
el dedal es un escudo
voy zurciendo
una puntada y otra
zurciendo
la voz cansada de la abuela
Los platos rotos
estoy componiendo los platos rotos
y la sinfonía de sus pedazos al caer
estoy remendando las tacitas de la abuela
zurciendo el olor de su café en mi memoria
estoy recorriéndome el cuerpo
buscando los chancletazos hilvanados por el abuelo
el dedal de los recuerdos me protege
como un escudo sagrado.







