ANTES QUE YO EXISTIERA/

Fanor Téllez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Antes que yo existiera no había nada
pues todo para mí era el vacío,
ni existía el calor, tampoco el frío,
ni un sueño tan siquiera en la almohada.

Ni árboles había, ni había río,
ni el sol, la luz, la sombra, las estrellas,
las cosas horrorosas y las bellas
el temor, la traición, el amorío.

Por no existir, tampoco tú existías
ya que un poco después que yo naciste,
nunca que me encontraras presentiste
y aún menos que el hecho lamentarías.

Y en esta disyuntiva voy pasando
y el tiempo poco a poco consumiendo,
amando algunas cosas, presintiendo
la renta que gocé se está acabando.

Y pronto habrá otro día, otra alborada,
que presente ha de hacerse el desvarío,
la estancia y un sarcófago sombrío,
y de nuevo para mí ya no habrá nada.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Fanor Téllez

Fanor Téllez

Funeral en la familia

Que hace toda esta gente
dándome la mano, madre,
y por qué esa música acompasada
y hay hombres que hablan
y hemos caminado tanto,
hasta la noche casi,
oyendo voces
y por qué mi papá duerme tanto
y no ríe y baila como siempre,
sino que desaparece
y nos volvemos en bus
después de haber llorado
toda la tarde
y estamos todos tan tristes.

Miss Babian atendiendo…

EN UN BAR DE LA COSTA ATLANTICA 

Miss Babian, en este bar costeño,
atiende a rudos negros
recién llegados,
que tienen sombreritos comprados
en la Quinta Avenida de Nueva York. 
Es la reina de Saba,
sonriente y frágil 
con cejas tupidas finas
y falda como bolsón
pero debajo está su carne tensa,
toda la piel nocturna
con la luna de los dientes
y las dulces lascivas estrellas de sus ojos
ardiendo al sonido de su corazón-tambor
de Africa. 
Miss Babian camina
como que danzara
y una oscura cintura te mostrara
en prolongaciones de onda,
pulidos de luz vientre o caderas,
adentrándote al sueño elíptico
en eternal copulación.

EL PRESIDENTE VERDADERO

El gobernante que buscamos
no quiere que la historia lo absuelva
o lo condene,
no se fatiga por dejar un recuerdo imborrable en ella:
hendidura de su huella
o discurso amenazante,
el continuum del dolor y de la muerte
como si fuera una filosofía sanadora para el pueblo.

Tampoco emprende actividades
que nos agobian en el tiempo
bajo la égida de obtener libertad, justicia, prosperidad.
Y no se le reconoce
porque no anda con ningún emblema
del oro, del poder, de la fama
ni destaca con gloria principesca
confundido con las gentes,
fluyendo en las actividades normales
sin colisionar con nadie su deseo.

El presidente ideal es bueno
y nadie se lo puede decir porque no lo hallan,
de tan standard, en el común habitual de la bondad,
y ama a las personas tan naturalmente
que nadie puede distinguirlo amando
a alguien entre el pueblo
como el que ama sólo a su correligionario
o a su camarada de partido político
o a su camarilla de halagar demagógicamente.
Él no se ve
como un amador non plus ultra, siéndolo.

El gobernante, que calza perfectamente
con lo que es gobernar
es como un rey, que desciende de su palacio
a la calle.
Sin carroza ni cortejo. Anónimo.
Saca de su cabeza la corona.
Saca lo que piensa que es su sabiduría.
Se queda sin nada.
Saca la arrogancia,
el deseo de afirmarse frente a todos.
Como un hueco,
como una ausencia,
como si no gobernara,
deja que la fuerza de la vida encuentre su sentido,
no interfiere contra ella
y estando con ella
la sigue unido con todos los hombres
y el mundo entero.
19 de febrero del año 2016.

PAÍS

En esta tierra donde mis padres
y mis hermanos han desaparecido,
he vivido bajo dictaduras
y dentro de una sociedad agresiva
con gente de temperamento desdeñoso,
excluyente y opresor
(no me dejo engañar por la música,
las fiestas o una que otra sonrisa).
Vivo en sobresaltos
como pulsaciones intermitentes de la angustia,
pero inclinado sobre esta página
encuentro el país al que pertenezco.
Mi solar natural son estas letras,
que llegan hasta donde el río de la escritura se hunde
y mi serenidad fluye en el vacío incesante
y mudo.

MONITOREO DE LA SEGUNDA LUNA DE LA TETRADA ROJA

Qué tenemos de lo terreno, sino hechos como indicios
para perseguir un sentido en lo inconexo
y ver lo que terminaremos haciendo,
porque después de Gaza, Israel como león cuida su madriguera.
Pedro Romano, pese al hosco godot de Pyonyang, mostró en Corea
del Sur la gloria de los santos y de los mártires. Y en Turquía
el antiguo esplendor de la futura unidad cristiana universal se insinuó
tan claro como se levanta en el cielo negro
la media luna del Califato Sirio y de Levante:
USA, Londres, Canadá, Francia y Alemania son brotes sangrientos
en el disperso frente occidental de la yihad
extendido hacia Oceanía, en la enorme Australia.
Ucrania ¿es rusa? o ¿debe ser rusa?: la lucha por el gas, por el petróleo.
La lucha del dólar para doblegar el rublo,
del yuan y del oro físico para colapsar el dólar.
Y para leer China en Nicaragua, milenramas, varillas o monedas
conforme el Libro de las Transformaciones,
bien formulada la pregunta ¿Cuál será el resultado?
Alcanzaremos los días de la caída de la Siria ¿a manos de quién?
Y el reino de la Persia, ¿se quedará quieto?
¿Y Jacob? ¿impasible ante las banderas negras con letras islámicas?
Es difícil encontrar una dirección clara, única, inteligible.
No razono para forzar designios que el Espíritu no me quiera decir.
México, eres imagen del Mictlanteotl. Una piedra de sacrificios.
Busco en el cerro a la que aplasta la cabeza de la serpiente.
USA y Cuba se distienden. Las palabras han depuesto sus lanzas.
Sri Lanka y Filipinas: oigo una profecía por los pobres.
Una voz por los niños, por las familias destruidas, por el noviazgo,
Una fe dialogante, una razón humilde, un corazón persuasivo.
Esto es lo luminoso. Pero hay lo oscuro. Un entorno humeante.
No interrogo a la esfinge. Los hechos temporales me hacen captar
La proliferación de un espíritu homicida. No necesito a nadie
Que me explique. Siento una filosofía de impiedad en el aire.

PAÍS: NUESTRA VICTORIA

Los jóvenes se cansaron de ver la belleza
de los países más hermosos, su bien, su libertad admirable,
lejos de aquí.

Hastiados de buscar el Paraíso extraterritorial,
abandonaron su deseo de ir allí.

Hartos de dictadura,
de disfraces
y de todo el falso amor del mundo,
volvieron hacia sí,
y en sus cuerpos
estaban las terrazas de la primavera.
La perfecta correspondencia del sueño
con la realidad,
del bien con la humanidad,
de la belleza con lo que no mengua.

Allí profundo contemplamos ahora
el más libre y puro país,
en su desinterés de morir para sí
con valor sin fin.
Desde el estío al aguacero,
entre el ideal y la historia
no cae la sombra.

Ese lugar, es nuestra patria nueva,
que en ellos se ha develado.
Destruyan aquí los asesinos lo que destruyan
¿Cómo podrán destruir la perfecta correspondencia?

¿Quién después de esta visión desea ir a buscarla en otro lugar,
donde no somos?
La tierra de nuestra naturaleza,
aquí y ahora la podemos tocar.

El déspota ha extraviado su destino, no la alcanzará.
Ya perdió

EN EL FIN DE ABRIL HACIA EL INVIERNO

Mi alma se ha hundido en la tranquilidad.

Incendios, estruendo de armas,
el fragor de multitudes yendo
y viniendo en peligrosa marea de muerte,
no alteran ni amedrentan mi interior.
El viento cortés se desliza en mi pelo.

Mi última guitarra está pensativa
¿Quién ganará, quién perderá?
Ningún corazón ignora a ninguna víctima.
Nuestro llanto invisible tiene convicción de bálsamo.
Mañana, las heridas tendrán una respuesta.

La canción del pacifista como una sensible trepidación
de sismo, registra el paso del árido verano
a las aguas invernales, arrolladoras de muros.
30 de abril del año 2018.

CONTRAUTOPÍA

Nací en Nicaragua, América Central, hace tiempo
y desde que recuerdo no respetamos la muerte,
porque nos cuesta aceptar que morimos.
Y no nos importa morir
ni matar ni nos asustan los que vienen en tendalada
a ser cadáveres por patriotismo, por honor, por codicia
o víctimas de malvados y de ideólogos fanáticos.

Nos imaginamos que pese a morir
la vida se prolonga en la memoria.
Pero eso no es cierto. Aunque te citen los libros de historia
y los romances hablen de ti, estás aguantando tierra.
Luego eres tierra. Alguien que murió, no tú.

Por patrañas vamos a la guerra. Al matadero.
Si nos importara de verdad la muerte, amaríamos la vida.
La propia y la ajena y la del pueblo entero.
No se nos ocurriría llegar y machacar a alguien porque sí
(Libertad o muerte. Legitimidad o muerte. Patria libre o morir.
Cualquier razón da igual)
sino abundar en buena fruta, legumbre y grano.
Nos importaría crecer fuertes, hermosos y alegres
¿A quién no le gusta vestir bien?
¿A quién no le gusta descansar sabroso en su casa?
¿Quién rechazaría un buen plato en tierra propia al mediodía?

Ah no, sólo nosotros hacemos un país para huir de él
-un estado diminuto comparado con Rusia
y nos contamos con los dedos comparados con China-
y por morir se nos olvida vivir en él.
Desobedecemos el equilibrio natural de respetar la muerte
y complementariamente, amar la vida.
Todos los días hacemos un país para autodestruirse.
Y son una rareza los que mueren de viejos en él.

MEDITACIÓN

Escribo porque es como medito
unido a cada cosa
y disipo pensamientos vanos
y equivocados.
Así permanezco en mí
y sé cuán extenso soy,
pues no me contienen los términos
aunque mis años sean pocos
y mi cuerpo parezca restringido a esta silla
y a esta mesa.
Así no menea mi voz un canto loco
ni trazo garabatos
cuando llueve octubre
y arrecia el fin del invierno.
Veo el noble embate del agua,
que a todos beneficia,
socavando el poder del tirano.
Veré el cambio de estación,
edificios derrumbados
porque fueron construidos sobre arena.
La llama del verano me dará
una canción para seguir adelante.

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