AMIGO MÍO, CUANDO ME VAYA

»Aquí, mi Poeta sugerido: Pilar Quirosa-Cheyrouze

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¡Ay, amigo del alma! cuando me vaya
me llevaré conmigo los sentimientos,
aquellos que fingimos, resentimientos,
y los que se pasaron más de la raya.

Los que a veces pusimos en entredicho
cuyos pelos dejamos por la gatera,
que pasamos por alto, por la pechera,
o traicionados fueron por el capricho.

Aquellos que, egoístas, nos reprochamos,
los que nunca debieron ser atendidos,
que quedaron sin sangre, muy mal heridos
y aun sufriendo de lepra que los curamos.

Comprender has que arriba yo estaré solo,
mi consuelo es tenerte siempre conmigo,
abrazarte con fuerza, mi fiel amigo,
cual fluido que nace de un mismo polo.
©donaciano bueno

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MI POETA SUGERIDO: Pilar Quirosa-Cheyruze

Pilar Quirosa-Cheyrouze

CATARSIS

Cómo escribir un poema
que se deslinde de la nostalgia,
que desconvoque, para siempre,
la plasmación de la herida,
y se haga fuerte y raudo y vital
para la supervivencia.

Cómo gritar a los imperativos
que se desglosen en pretéritos
imperfectos pero humanos,
que no tiemblen ante la mansa caída
de las hojas del castaño,
que sean lava y al mismo tiempo
compás de espera, página abierta,
ternura y remanso.

Cómo barajar el efímero tiempo,
el reloj derrotado por el paso de las horas,
el dolor que crece y se retuerce
en meandros, cómo escribir un poema.

Cómo decirle a la tristeza
que controle la lluvia gris de la mirada,
que despoje al azul universo
de las palabras no dichas,
que encuentre el génesis desvelado
en su historia dormida y dilatada.

Cómo encauzar la catarsis de estos versos,
si la noche no me enlaza con sus manos.

Cómo escribir un poema
esperando el regreso de la luz,
la única estancia habitada.

MOONLIGHT

Cuando decida el alba
prender la llama,
la noche se habrá colado
por esa abertura
que permanece intacta.

Por ese pasadizo inagotable
que frecuenta latidos de sal,
de bosques y templados horizontes
de mares y otros sueños.

Por esta única ventana, huésped
y desafío que la tarde te regala,
la tarde que se libera y te acompaña,
anuncio de otros días
que ya es cercana noche,
tacto y presencia,
el deseo de estar vivo.
(Del libro “Estela Sur”)

PARÉNTESIS

Cómo ver el ocaso de la luz
en esta tarde de marzo,
cuando se tiene la certeza
de que existe otra mirada.
Un camino de largo recorrido

para ver crecer la yedra
desde un nuevo fotograma
la misma sed contenida
en habitadas estancias.

Otras horas, sí,
donde crezca el mensaje
a golpe de latido,
la rendija por donde escapen
los perfiles del sueño.

En este intento
de rellenar huecos
y esperar, aclamada
entre paréntesis,
la celebración de la vida.

Aunque se resista a navegar
esa lágrima leve,
escorada en cada despedida,
dinamitando los vacíos del tiempo
a los pies de esta Iglesia.
(del poemario Estela Sur)

EPICENTRO

No he conocido
más instantes
que el placer de la palabra,
ese puente levadizo
tendido hacia el abrazo.

Así permaneciera para siempre
la vida detenida,
el vértigo.
amor y fuente, precipicio
de las horas.

Donde las ascuas
se incendiaran
al sur de una mirada
y la luz inundara el principio
del verbo y se hiciera carne,
besos y espuma.
A las puertas de tu piel.

Único tiempo posible
para firmar el armisticio.

LLUVIA

Cae la lluvia en la mañana
de un domingo de septiembre,
en la vaguada y en la estancia
de sentimientos contenidos,
aliviando el peso de unos ojos
que saben de exactas magnitudes
y del azar de otras horas.

Y adivinan la sorpresa
vertida por los signos,
la inmediatez de la escasa luz
que se manifiesta, serenamente,
en latidos de equilibrio.

Para reencontrarnos de nuevo
en cada estación del tiempo.

MEDITERRÁNEO

Conservo el recuerdo del un mar antiguo
que desciende hasta la orilla
y es clamor de algas y arena.

Ya es memoria el rito del agua
que es talismán de las horas
y es canto y definitivo mensaje,
iluminado de estelas olvidadas.

Desde tiempos ancestrales,
donde caben los días
y se aposentan todos los instantes
que nos hablan de otras noches
henchidas de juegos y plenilunios.

De siluetas y de olor a salitre
en aquellos muelles que acompañaban
al fulgor de las estrellas.

Pues era azogue, y era pavesa, eco nítido,
pebetero de luz,
enlazando las ascuas del horizonte.

Tras la ventana, hay constancia,
esta noche se precipitan las cenizas del tiempo.

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