SEMANA SANTA

Mi Poeta sugerido: »Rafael Soler

MI POEMA… de medio pelo Lee otros SONETOS

 

Gloria a ti, Jesús que en esta tierra ibera
con tanto fervor celebran tu calvario
en tantos, tan diverso ese escenario,
matices que a la imaginación pudiera.

Que hasta el Gólgota portaste tu sudario,
tiara de espinas hendida en la cabeza,
tristes fechas en las que la gente reza
festejando tan gozoso aniversario.

¿Dónde los sentires nobles se reflejan
adorando a tu semblante bajo palio
que cargando con la cruz su sudor dejan?

Mientras plegarias y cánticos procesan
cofrades y penitentes del hispalio,
nazarenos castellanos que os profesan.
©donaciano bueno

Última semana de la cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, que la iglesia católica dedica a recordar la pasión, muerte y resurrección de Jesús, famosa por sus diversas procesiones.

MI POETA SUGERIDO: Rafael Soler

Rafael Soler

Mujer con un panal al fondo

Cada abeja en su bondad extrema
escribe con el canto un apego a sus alas
para alzarse y comprender la dimensión del aire
como hace el náufrago al engullir voluntarioso
el agua que separa sus bronquios de las algas

toda abeja madruga si es el caso
listas para el hambre las antenas
palpitante el élitro converso

atenta siempre a su labor cosechadora
su frágil equilibrio ponderado
su lugar en ese pánfilo azul
que llaman horizonte y somos todos

pero esta mujer sobresaliente
atento el rímel a disfrazar su angustia
que dice ser hogaza partitura postre cereal
argumento de un duelo con pistolas

esta mujer que tuvo lo que tiene

la matemática
la joven del violín
apuradora de versos con ginebra
imprevisible entonces al son de una bachata

pasea por su rostro el dedo anular del desamparo

evoca desprovista
la imposible ternura del pezón en retirada
los aledaños benignos de un vientre devorador y astuto
la brújula que sus pasos empuñaban para evitar el norte

y ahora tirita en su final
en busca del enjambre que unos llaman vida
y los desesperados portal de la misericordia
porque
todo dedo admonitorio
todo escrutinio supuestamente inofensivo

toda invectiva amenaza pústula
sacramental divorcio

cualquier afirmación solemne
exclusión en apariencia maliciosa
augurio semblanza devastación urgente

caben en un cucurucho blanco

toda flagelación en su disculpa
toda muerte en su envés
toda paz en su derrota

y todo abrazo pendiente en la palabra nunca.

Escorzo de anciano a la intemperie

A buen precio el medio kilo de honesta zanahoria
su huella ignominiosa dejando en los baberos
la renuncia de sabores cumplidos con la edad

textura por ejemplo de nísperos y vino
paladar de frambuesa en la terraza
titubeante oblea
postre fatal

más barato todavía
el olor a detergente en el pasillo
renqueante su fragancia entumecida
funcionario y cumplidor cuando enmascara
fumarolas de orín bullendo en los pañales

y dos por uno atento tienes
el tacto sudoroso de la felpa
que hacendosa en tus rodillas viaja

de saldo
cliente aventajado
un ruido con asma silencioso en tu sordera
tan distinto a mi música de piano

y gratis
completamente gratis
un martes buscando en las esquelas
y una sonda amable a tu nariz prendida

te mataría amor por haberte suicidado.

Reservado, por favor, el derecho de admisión

Perdurarán a tu pesar los balbucidos
suburbio circular de la memoria

los que hicieron del estiércol su lugar común
los hacedores del engaño
los amanuenses del silencio
los que a víscera completa prometieron
compartir contigo las trincheras
y patizambos a otros se abrazaron

los cocineros del hambre
los esquivos
los que nunca faltaron a una cita
los que siempre buscaron una excusa
y aquel diminuto sinvergüenza
que contaba hasta diez y éramos cuatro

desafiantes llegan para ocupar un sitio
legítimos y audaces con su vasija rota

y traen
en su descenso último
en su bien llevada alegoría de lo efímero
un musitado amago de perdón
una disculpa en ciernes
una caries que enturbia su sonrisa

prietos de carne
así a tu pesar los balbucidos.

¡Lávate las manos!

Atento a sus cachorros numerados
padre hablaba de lacónicos sucesos

la caída del dólar por ejemplo
y el enigma pendiente de la luna de Mercurio
más alta que nosotros en su tristeza crónica

escanciando con vino y gaseosa
noticias prescindibles
apocalípticos desmanes de la fiebre
la aflicción que causa siempre lo perdido

escuchaba el reloj con su campana
escuchaba madre en la sopera
escuchaba el hule bajo el lino

a tenedor alzado
enumeraba las bondades del potasio
el pasado sustantivo de las truchas
los cinco punto cardinales que nacían en el sur

y su papada arzobispal
su labio de acero clausurado
marcaban para todos la distancia

camaradas de andén
pintábamos entonces de vainilla
la pregunta que nunca hicimos entre todos
por si acaso

discutía el reloj con su campana
suspiraba madre en la sopera
nuestra voz bien tapada con el hule bajo el lino.

National Geographic

Al encuentro del cofre que atesora
indefensas termitas con el glande a la intemperie
bobaliconas crías retozando en la madera
zascandiles abuelos desdentados

un ejército de hormigas siempre se detiene
por esperar el alba y sus confines
cada una con su terrible pinza
su bolsa y su entrecejo

en cambio tú
que te levantas tarde
que nunca descuelgas el teléfono si llamo


con tu sombrero sucio
tu boca de martini y tu mechero inquieto

cuando te aburres pasas
prematuro distante soberano
abriendo sin permiso el escote de mi cama.

Una derrota compartida es siempre la mitad de una victoria

Por separar mis piernas baobab
a menos veinte llegas
con tu aliento amoniacal
y tu culebra verde

a menos cuarto
tu decir oleaginoso
varón estricto que por mirarme explora

a menos diez
mi rendición de hembra

y a las en punto dos comas suspensivas
dos cuerpos que dóciles se entregan
antigua soledad sin cauce
yuxtaposición del tedio.

Donde de nuevo nace todo

Hay labios que no navegan nunca
y hacen del beso su frustración primera

labios tardíos de algas coronados
con la conciencia limpia para surcar el hielo
echando a los amantes por la borda

y hay labios de universal dominio y pleitesía
labios tijera así desdén para otras bocas
que hacen del carmín un estandarte

labios caimán
que besando culminan una historia
y por besados recuperan su decir bibliotecario

labios vudú amor como los tuyos
enteramente ciegos
de muda voz y mano laxa
para abolir al teutón que llevo dentro.

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