IDIOCIO REVISIONISTAS

»Mi Poeta sugerido: Maeve Ratón

MI POEMA… de medio pelo Lee otros poemas SOCIOPOLÍTICOS

 

Los que ven el pasado de soslayo
y critican con voces prepotentes,
esos mismos, tan pobres, esas gentes
pido aquí hoy a Dios les parta un rayo.

Pues juzgar lo que antaño otros hicieron
sin pararse a estudiar las circunstancias
solo es fruto del odio o de arrogancias,
cruel ofensa es a aquellos se blandieron.

Es jugar mas saliendo con ventaja
o a decir sea mejor tontos del bote,
escupir a ese cielo y de rebote
comprobar que la crisma te la raja.

Y es que hay muchos que el árbol les impide
ver el bosque, tan propio de adanismos,
nunca piensan no más que en ellos mismos
y su fobia el perfil con que se mide.

Suelen ser por delante y por derecho
unos tipo vacíos de bagaje
que se arrogan la bula del ultraje
pues el campo en su vida está barbecho.

Son crueles juzgando a los demás,
predicando pues trigo nunca han dado,
maldiciendo los hechos del pasado,
espécimen de lerdos, nada más.
©donaciano bueno

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El adanismo consiste en el error de pretender comenzarlo todo de nuevo sin seriedad intelectual, sin continuidad en el proyecto, sin cooperación. Un “adanista” actúa cual si fuere el iniciador de la filosofía, de la economía, de la política, del movimiento social, etc. Un “adanista” se cree el primero e inventor o creador de cualquier cosa en la que participa. Un “adanista” borra de un plumazo la historia: la historia comienza con él. Un “adanista” se cree ¡el rey del mambo! Ejemplo de adanismo: los políticos de Podemos que sin nada que aportar a la sociedad se arrogan el derecho de denigrar descubrimiento de América e incluso el pacto de la transición, eso sí dejando a una lado la tragedia de la 2ª República consecuencia de la cual vino la guerra civil.

MI POETA SUGERIDO: Maeve Ratón

Maeve Ratón

POEMAS

Su abuela creó un lenguaje para él:

Palabras con arena
para nombrar las cosas
de las que despojarse
en caso necesario.

Desnudas en su vientre aquellas otras
mordidas por la luz que bien sabía
de tanta era verano.

El silencio para decir la muerte.
A los ojos del niño
la vida inmóvil que viene a mostrarse.

Para la noche el bosque y todo el miedo
capaz de guardar en cuentos
………………………………….la abuela.

Porque ella hizo el lenguaje,
nunca el dolor, la pena o la tristeza.

Para ella son las cosas que no dice.

(La desarmonía del vínculo, Premio Gabriel y Galán)

A mi madre. Y para Juani y para Nines.

La delicadeza habita en las madres
con su minúsculo impulso.
Ellas saben que el presagio fermentado no es la sangre
imposible bajo el peso de las flores.
Escuchan el sonido imperceptible
de hijos enraizándose en las manos.
Ha dejado huella la espuma en los suelos de casa;
un puñado de niños invisibles.
Mi madre se peina su vejez blanca.
Nunca he sido hija hasta que fui madre.
(Memoria de la carne, Evohé)

La tita lloró en el vientre de la abuela antes de nacer
Su don sería poder comunicarse con los muertos
preguntarles si sus cadáveres pesan como océanos profundos
o apenas sus imágenes son el baile ligero de sus almas
Pero la tita no quiso su don:
Comparte con los vivos
el derecho a sentir el miedo
en su propio cuerpo
(Memoria de la carne, Evohé)

AIMAR

A mi hijo.
Aimar tiene forma de niño.
Despierta con sed y mimo
el rincón olvidado de mi infancia.
Preciso es advertirle del peligro
que corre en su contra
como una suerte de criatura
que cediendo se adormece, día a día. Noche
tras noche.
Salta, mi niño, el mundo.
Él se cuelga de mi estatura
mientras nado en el líquido azul
de sus ojos,
mientras duermo en el blanco
de su piel blanca un perfil
breve de sueño.
He parido tanto amor
que mis entrañas vacías
se apresuran a vestirse, todavía.
Tiene forma, mi hijo, de niño.
La tez pálida y los músculos rojos,
colorados y fuertes de niño.
Cuánto engordan mis palabras,
él qué poco, cada día.
(Los peces del duelo, Evohé)

FÁCIL

Y como heme aquí cosida al mundo
acerqué la boca al agua
y bebí.
(Arritmias, Instituto de Estudios Bercianos)

VLTIMA

A las nueve de la mañana
el dolor se trasformó en esquela.
Cuatro minutos más tarde
el dolor me apolilló.
Cuatro minutos más tarde
cesaron las puertas de los baños.
A las nueve y doce,
intercambiamos besos
por lágrimas.
A las nueve pasadas,
el tarot desvaneció.
Eran sueños pasadas las diez.
Era mi caída pasadas las trece.
Cuatro minutos más tarde,
supe que faltabais.

ANSIEDAD VIRTUAL

(A veces siento un cosquilleo en los tobillos.
Cosquillas).
¡Era un sueño!
(Y río con la mano gangrenada).
Qué presión sentí en el sueño.
(Y sonrío).
Soñé que me atrapaban
entre cepos de marfil
y mi cintura quebraba.
¡Maldito sueño!
(Me faltan rodillas
y epidermis mojada).
¡Casi fue una pesadilla
al sentirme muy dentro!
(Y suspiro).
Sólo fue un sueño.
(Al hacerlo me desdiento.
Asoma una carcajada
y me envenenan).
Casi diría que me asusté.
(Y al pensarlo,
me faltan válvulas,
visión y estrías.
El agobio se transformó,
violó, despertó
y me estalló la cabeza).
Lloré de alegría,
estaba despierta.
¡Sólo, malditos sueños,
transformáis mi penar
en mi dolor!
Traviesos…
(Pierdo los pechos).

JORNADA DE REFLEXIÓN

Acontecida la tarde, seria reflexión del día,
me encuentras afilada y con ojos vencidos
porque aún dudo si el día fue claro o ambiguo,
fue lento condenado.
Es día del negocio y, bien caída la noche,
es vergüenza concedida,
ajena desgracia de la conciencia
del que no se siente hombre sino humano,
empatía despuntada hacia mi raza que es de todos
hacia el hambre que es de muchos
hacia el sexo, tuyo y mío.
No es justo temor del que siente
y del que observa si el día acaba como cualquier otro,
como aquel que es muerte de memorias
y sangre de carrerillas.
No sé si el día es él mismo o la noche surgió
de la hendidura de su ombligo y respira
del cordón de su dolor,
pero sé que no es justa la hacienda
y sé que no es justo sudor por bien que mana
de la misma tierra,
y sé que no es justo el tiempo,
ni la muerte concertada,
ni el calor, ni las ventanas.
Es fe del alba o memoria selectiva pero aún
siento escozor que irriga, ¡que aviva!,
porque tampoco son justas las mañanas,
ni justa la herida.

AL ALBA

Flexiona la claridad su pie de apoyo,
se posa la luz en suelo de espejos.
Por un instante quise creer
que era mañana la muerte.

UNA SONRISA A CLAUDIO

A Claudio Rodríguez

Aventura que quise mía.
Quise vestirme con labios carnosos
y boca entornada,
con carnes prietas de mujer
apenas niña y sonreírte
sin derramar más tiempo que el fugaz
que ya hace encuentro.

CANCIÓN DE REALIDAD

Con unas pinzas
pellizcando
mis hombros
(alguien),
me sostiene
y hace descender
los hilos
derramados,
hasta tocar
mi pie
el tablado una canción
de realidad.
¿Qué papel
han de asignarnos?
si yo al menos,
mengüé al posar
tres
o cinco
brazos.
Yo,
de pobre
me salvo
pero no,
de aquél hombre
que ríe
entre el público
una burla,
una chanza
absurda.
«Para saber más de Dios
hay que leer
la Biblia», me dice.
Yo:
«Si es que quiero
seguir
naciendo».

SI SE PRESENTA

Si se presenta el invierno,
con cortinas cerraré las bocas de las ventanas,
bajaré el volumen de mi sombra
y me acercaré con suavidad a mis anclajes,
les susurraré con bossas novas
hasta mis mentiras piadosas.
Completaré las esquinas de mi lecho
con préstamos de estufas
y cocinaré a fuego lento
las palabras que olvidaste.
Melancólica, dejo el otoño
y el frío se me incrusta
justo debajo del hígado,
donde te escuché una vez más.
Si se presenta el invierno,
vagarán las calles a sus anchas,
ávidas de reflejos de atardeceres
a los que no acudiré
por no fardar de soledad.
Pero si se presenta el invierno,
sanaré las telarañas del verano
y plancharé los silencios con jazz.
Suavemente me acercaré a mis anclajes
y volveré a susurrar
la suerte de no sentir miedos
mientras ascienden, vuelven,
vuelvo como el invierno.

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