INVENTOR DE SUEÑOS

León Plascencia Ñol(Poeta sugerido)

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Un inventor quisiera ser de sueños,
pasar la vida aquí siempre soñando,
andar sobre el asfalto levitando
creando cada vez nuevos diseños.

Vivir la vida toda imaginando
sin pararme a mirar lo que no quiero,
los toros no observar desde mi albero
de pena ni a los barcos naufragando.

Volando sobre un mundo novelesco
relleno de placer y fantasía.
Que inventos estos son los que yo haría:
para los humos malos, un refresco,

un corrector para las malas formas,
antiácido para odios y rencores,
de mentiras detector de los amores,
para los apocados, plataformas.

Y gotas de humildad a presumidos,
para la ira algún tipo de tabasco*,
especial, una venda para el asco,
supositorio para malnacidos.

Ya sé que quedan más, que inventar todos,
antídotos, que el mundo fuera amable.
Sería necesario que dios hable
y diga por qué él hizo tantos lodos.
©donaciano bueno

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Tabasco, marca comercial de una salsa picante. La realidad es que todos somos inventores de sueños. La diferencia es que los que yo propongo son parches para curar alguno de los males que aquejan a la humanidad.

POETA SUGERIDO: León Plascencia Ñol

León Plascencia Ñol

1. kamo-gawa

—una nube allá—
garzas, pescadores,
makis con kimonos festivos.

la bicicleta
el desorden, las piedras
pulidas por el agua,
el curvo paisaje
demolido,
quedó una visión
en la grava,
una señal de un grupo
de paseantes
que levantan la mano
a modo de
saludo al extranjero
que mira
la mansedumbre del pescador
y el rostro
de una japonesa
casi anciana
o de edad indefinida
como el humo
de su cigarro blanco.

aquí hay grullas
insomnes y el murmullo
de lo que dijimos
tendría
que haber sido así.

allí está el río
y la calle kawabata-dori.

2. el buda

la reconstrucción
de un rostro
en plena avenida
—el buda acontece—

es sólo un trazo.
en la piedra blanca
de la memoria
todo queda
así,
elemental,
partido en dos,
como el dragón
volador que
deja inscrita
su muerte a un costado
de las cosas.

5. kawabata-dori

nadie dijo nada
lancé una piedra al río
desde la bicicleta
voy a otro lugar
nadie dijo son demasiados
los lugares blancos
a lo largo de la calle
me abandono en una lengua nueva
señales evidentes
de la confusión de mirar
en mal momento el vuelo
de una grulla
nadie dijo regreso más tarde
no hace frío
el objeto de este poema se hunde
una piedra tan sólo.

6. higashi hongan-ji

es posible
entender que un murmullo
circular
es el soplo del buda.

el monje
kakunyo
fue el primero
—detrás de la enorme
puerta negra—,
que se dedicó
a pensar en amida,
el buda del paraíso del oeste.

hay nubes frente
a nosotros.

en 1602, el shogun
tokugawa, mandó
construir el templo.

la nave principal
tiene
la temperatura
de un trazo
hecho por la mano
de un calígrafo.

en agosto
la lluvia no
es invisible.
mantiene el color
de ciertas divinidades.

9. ginkaku-ji

la escena que cambia bruscamente:
el estanque apacible, la madera sosegada
del pabellón de plata, una inscripción
de nuestra historia, los jardines de camelias,
la vida nítida, la luz que viene de la dirección
correcta en caso de que pueda iluminar
la franja de la puerta en el momento exacto,
las piedras —su interior oscuro—.

alguien esboza el resto y tenemos un telón
de fondo —montañas de higashiyama—.
una bolsa con papel de arroz; es un poco
de mi vida la que no consigo enfocar por ahora,
es una cuestión de tiempo o de sentido.
¿es realmente necesario describir los caminos
de grava negra, la calma sinuosidad de los árboles
arriba de nuestra vista? un tronco enmohecido,
el anciano que enfoca su cámara
a un objetivo minúsculo, los grupos de familias,
los extranjeros de las tres de la tarde. un poco
más y encontramos la frecuencia
de un paisaje expresivo. pero no fuimos conscientes.

10. bochi

una bandada de cuervos sobrevuela el cielo de verano
estoy aquí una bandada de cuervos sigo caminando
los dragones voladores vienen antes de la lluvia
tumbas minúsculas como una herida sigo caminando
afuera del bochi los kuruyamas esperan pacientes
dos hombres obesos bajan de una kuruma sigo caminando
el cielo es negro como la bandada de cuervos que giran
y giran hasta formar una hélice aguardo el olor de comida
es natural sigo caminando la lluvia encima.

* Los textos que forman parte de “Kioto” son instantáneas que buscan representar el trazo del calígrafo: pocos movimientos para lograr una exactitud y precisión que al momento de decirse se vuelven nada. En mi cuaderno de viaje intentaba apresar pequeños instantes, a veces a través de estos textos que parten del influjo de Haroldo de Campos, y en otras ocasiones con pequeños dibujos rápidos. Irónicamente, el influjo proviene matizado no por la poesía japonesa, sino por la poesía concreta brasileña de De Campos, que hace una relectura de ciertos poetas japoneses. Fuente: el Periódico de la Poesía

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