¡QUÉ MÁS QUISIERA!

Poeta sugerido: Berta García Faet

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Yo soy poeta ¡qué más quisiera!
vivo del arte, ¡anda ya, tú!
soy caballero de la quimera
y me desnudo ante cualquiera
por la tronera de un curucú.

Yo soy más terco que un rocinante
soy un tratante de belcebú,
soy verso libre, soy un pedante,
el homo sapiens de algún farsante
como una vaca, digo ni mu.

Junto las letras, hago palabras,
con sus bisagras, pernios, fonemas,
unas alegres y otras macabras
como a un rebaño cuido las cabras
con sus esputos y con sus flemas.

No uso disfraces, que doy la cara,
como en la pira lanzo pavesas.
Con una de esas que me fumara
sería el cielo al que insultara
y provocara palabras gruesas.

Yo me lo guiso, yo me lo como,
yo me lo escribo, yo me lo leo,
aunque panceta creo que es lomo,
y aunque no crean con mucho aplomo
si alguien no aprecia mando a paseo.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Berta García Faet

Berta García Faet

Daño Nº 8

a los ocho años llegó el peligro
de poder reproducirme
empieza la cuenta atrás de los 400
óvulos símbolo
del tiempo
y la gomorresina
se filtraba
por la mínima boca del reloj de arena

la madre de mi madre enfática y dorada
me regaló un crucifijo el hijo de Dios
esbelto y entregado brotaba de la trenza
cuidado con el amor a partir de
ahora dijo ella
ahora ya eres toda una mujer
y el endometrio
imitaba a un pez anciano en su
descamación

el espanto de poder portar un bebé plegado
en mi intestino
por haberme besado ya con 3 o 4
primates comenzó a expandirse
como una epidemia imaginaria inauguré
la hipocondría emprendí
el mal hábito de escribir poemas a todos los muchachos
y muchachas
con estrías suaves
y ojos suaves
que me manoseaban el corazón en el recreo

qué significa exactamente útero y qué significa exactamente
formar una familia

enid blyton implantaba el canon del verano en mi tímpano
y yo quería ser como jorge o como jorgina

en los aplausos de mis manos caían gotas
de sangre de delfín
aunque yo me fingía plenamente indiferente ante tanta
lluvia

a los 8 años a los 150 centímetros de hueso
alegre y músculo alegre
llegó el peligro de poder reproducirme
y de poder multiplicarme
sin literatura
y un sol azul
manchaba de estrógenos y progesterona
los geranios y un sol azul
manchaba de vello recién nacido
las tímidas
axilas
***

Daño Nº 18

Creer que estás embarazada

Querer sexo (querer que quieran sexo
contigo) pero pasar el viernes sola

Ponerte en el pellejo de la hermana de Celan
que nunca apareció

Ver llorar a un anciano
que ha visto un reportaje en la televisión pública
sobre el abandono de ancianos; su triste párpado
de repente
chasquea

Ir al ginecólogo y decir
creo que estoy embarazada

Desmayarte de nervios y dolor; el doctor te hipnotiza
con su insulto feroz “no sé por qué, querida,
te duele tanto este dilatador: es
para vírgenes”

Decirle a tu madre
he ido al ginecólogo
porque creía que estaba embarazada

Ah, ¿ya mantenéis relaciones sexuales completas?
Y sin precauciones, estoy decepcionada

Ver que tu madre está decepcionada, tu
madre está
decepcionada

Ponerte en el pellejo de Celan
que jamás encontró a su hermana
imaginaria

Ponerte en el pellejo de Giséle porque
Celan intentó estrangularla porque
jamás encontró a su hermana
imaginaria

Querer gustarle pero él te dice
si quieres vamos a mi cuarto o a tu cuarto

Lleváis apenas 10 minutos
con los besos no te fías
de él

Querer sexo pero no fiarse

Ah, ¿pero querías algo auténtico?
Y sin precauciones, estoy decepcionado

Me dijiste que tenías el corazón atado
al tobillo

Lo siento lo solté un momento me dormí
y se me escapó

Es un desobediente
Muy mal muy mal pídele perdón al chico

Perdón

chico

Autorretrato religioso

Para Alberto Acerete de la Corte y Unai Velasco

I.
yo, flor de algodón, desmigajada,
o infalible glicina que se abolla con aire,
o vieja rosa terca piadosa romántica
nunca abandoné
la esperanza escatológica

da vergüenza admitirlo, pero Dios no se destruye solo
se transforma de ahí el socialismo
yo, muslos ardientes
de balcón soleado lilium
antirium anastasias
lloro de belleza cuando abrazo a los perros

y solo intento decir (y la nube y el blanco)
que la idea de la Felicidad se manchó con 1.000 pétalos
humillados por un platón
de atenas o de egina

da vergüenza admitirlo, pero las ideas son
solo un residuo
nocivo indestructible cenizas
de la infancia

y sin embargo nada me salva, porque no quiero salvarme
solo besar lo juro pero tú nunca juras
pero tú
nunca juras

es
cierto

II.
confieso
que, en cada amante, planté semillas pepitas de cobre
de árboles que necesitan ser salvados
con incendios o al revés y viceversa

un tintineo de mutismos ante el incomprensible atardecer
anunciaba el apocalipsis
yo abandoné a jesús de nazaret
en la buhardilla cambié
su amor incondicional por torpe amor
condicionado

los padrastros de los nogales tenían forma de hoja y yo
me mordía las pezuñas

los niños católicos que fuimos católicos y, un buen día,

saltamos
al desierto de un egipto peligroso inclemente
somos felices o semi-felices
en las tierras agridulces de la
apostasía sin jesús de nazareth
sin
su desnutrición sin sus milagros
sin
embargo

la nostalgia,
la nostalgia, querido george
steiner

III.
muslos ardientes
de balcón soleado tenazmente abierta
a la ternura, a la luz piernas
exógenas

tiendo al arquetipo de ventana
tiendo al arquetipo de ventana y el viento cruza por mi
pecho porque mi pecho
es un túnel limpísimo mana
el vino el ciervo
lo lame está
escrito

lilium, antirium, anastasias
colegiala que sigue el discurso del sacerdote con precisión exaltada

yo quería ser profeta y gemía de pasión con el cantar de los cantares

da vergüenza admitirlo, pero no encontrarás en el mundo a nadie
que crea en el amor
con más intensidad con más fe con más fervor
que yo

yo
dije
tu nombre es como ungüento derramado

y creí unir idioma y corazón
creí ser mejor que un buey qué

tonta.

Emma

Para Emma

I.
Emma, por ti traduje un libro feo
de castellano a inglés quedó
ridículo

ceñí caligrafía pasional e informativa
en las páginas medrosas de la fricativa SHE

bebí un brebaje celta dispuse versos ralos
te espié desde lejos pero fue inútil:

ni te besé el perfil ni agité tu colcha tú
te fuiste yo lloré nadie me vio lo
típico

II.
Emma, temí tu estatura
de cerilla o ave
huí
del muslo blanco quemé
un roble joven

me asustó el libre albedrío de las frutas prohibidas
por el Estado
deserté del surco entreabierto por la boca del amor
postgénero

confieso mi desliz: no soy valiente
apolilla mi corazón un ratón agrio

sigo el ritmo de la formación de montañas
tengo el sexo del nenúfar gigante del amazonas
soy
torpe
bien, ahora lo sabes: sigo el ritmo
del pecado capital
de la melancolía escribo

poemas con 3 años de retraso esto mejor
por favor no
lo leas

III.
Emma, por ti canturreé afónica cerca del muelle

y tú contradecías
mis juicios sintéticos a priori (pobrecitos)
invocando el desencanto final de bertrand russell
(decir ELLA fue como extender un líquido rojo como la
sangre de orca asesina
pero no era sangre era vino feliz era una rosa
irregular
sin gramática)
un día
para convencerme
recitaste una canción de Shiny Love: Platt Fiction
ahora te imagino en un escenario
con tu pelo rubio y tu voz rubia qué amor
desafinado
con qué agilidad
me escapé
de ti me callé todo
deserté sí así

de fácil

IV.
Emma: Nantes engarzaba colinas en raíles
de tranvía
y un río
imitaba a la espina dorsal de una mujer de California

El arte no es mímesis Si este poema fuera mímesis
tendría que retratarnos a ti y a mi aquella noche
en la parábola
del ventanal, todos
en huelga

la nuca al aire y
un lazo azul (dádiva y feudo),
proclamando que el oxímoron es parte de tu sex
appeal

ahora te imagino en un escenario
con tu pelo rubio y tu voz rubia por ejemplo me arrepiento
de correr

ahora te imagino por ejemplo me arrepiento de no apretar
tu mano
en un escenario por ejemplo sácame en una canción
si

te atreves
La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015).

DESEO

Y mujeres que sólo se alimentan de pétalos de rosa
OLIVERIO GIRONDO

and the lovers
pass by, pass by
SYLVIA PLATH

Padres, hermanos, amigos, profesores:
soy un ser de deseo.
No es suficiente el contexto
-yo en el salón, en la bañera, en el cine, en el despacho:
ocupada en las tareas que desubican el deseo-
para lograr acallar este hecho sin espacio:
que, especialmente,
soy un ser de deseo.
En el reino de la astenia y sus panfletos,
en el milenio de la saturación y los cuerpos bellísimos
encerrados en patéticos frasquitos de fobias,
sin tocarse,
yo soy un ser de deseo: bocas entreabiertas,
corazón-voluta.
En el mundo de los helados estanques
de unidades inconmensurables y aisladas del contacto
(cuerpos bellísimos agarrados a maderas,
miedosos de rozar un tobillo,
por si al final se enamoran),
os tan-solemne-y-tierna-y-felizmente anuncio
una pulpa de deseo: no puedo salir de Shostakovitch
y me alimento de trompetas y de amores de la infancia
que me encuentro en el metro y de señores-frutas.
Soy un ser de deseo:
1. Sé lo que es una revuelta de hormigas rojas
africanas
por entre las piernas.
2. Sé lo que es llegar a morderse los labios.
3. Sé lo que es decirle, por ejemplo
oh qué interesante
mientras pienso
oh Dios lo que te haría
oh Dios oh Dios en cuanto te descuides
te planto un beso que te mueres de colores;
y,
luego,
impondré mi disciplina -y una cierta dulzura-
en tu cuarto ex-templo-de-ver-castamente-películas;
y,
luego,
montaré una fiesta con los que un día fueron míos,
y os haréis buenos amigos, y volveremos todos
a un cierto París básicamente de cuellos.
Porque,
sobre todo,
soy un ser de deseo;
y si me muevo por el mundo
es para que engorde, que engorde, que engorde
a mis expensas.
Constantemente paso hambre.
Soy un ser de deseo, caminamos juntos
por mi diagonal de cosas:
algún prodigio, alguna ventana.
Y sólo cuando mi deseo
se ha convertido en una inmensa bola
o en un pichón o conejo obeso y planetario,
lleno de estrías por seguir creciendo
hasta llegar al límite abismal de su volumen posible,
sólo entonces,
cuando su tamaño ya nos resulta plenamente asqueroso,
socialmente nocivo, sentimentalmente molesto,
lo mato
y me lo como.

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