COGITO ERGO SUM/

Kaira Vanessa Gámez Márquez (poeta sugerido)

* Todos los derechos de los poemas publicados pertenecen a sus respectivos autores.
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Ayer me preguntaba de tanto me pregunto
por qué razón si hablaba nadie me contestaba,
por qué a mi padre amaba y ahora está difunto
por qué soñé que un sueño soñando me abrasaba.

De tanto como pienso no pienso en lo que pienso,
de tanto como escribo mi mente se degrada,
no sirven los halagos ni tampoco el incienso
que la tierra reseca no es la tierra mojada.

Yo le digo que pare pero él no me hace caso
y ya en este un sinvivir vivir no importa nada
y sigue y me persigue y me sigue a cada paso
me dice no pararse y al tiempo no se para.

Responde con silencio si le pido clemencia,
la apariencia de ciencia con nada se compara,
no sabe o no contesta y persiste en su ausencia,
se esconde si reprocho pues nunca da la cara.
©donaciano bueno

La locución latina «cogito ergo sum», que en español se traduce como «pienso, luego existo», es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. Estos versos son un galimatías abrumador entre pensar y elucubrar. Un ejercicio absurdo.

POETA SUGERIDO: Kaira Vanessa Gámez Márquez

Kaira Vanessa Gámez Márquez

La queda

Diferentes tiempos han transitado
en los ojos del emigrante herido,
murmura el soñante que no ha conocido
en los suyos a los dioses de su pasado;

él, que (un día vislumbró el insospechado
arbitraje mortal de un dios cretino)
en la altiplanicie absurda del destino
quedó a su propia ausencia condenado.

Extranjero ahí en la historia de sí mismo,
no sabía de emigrantes. Exiliados
eran esos movimientos de los dados
que le impedían ver la cara de sí mismo.

se sintió caer incierto en un vahído:
el vestigio de un amor claro y extinto
le entregó un viejo recuerdo desleído.

¿Era falsa o era cierta la memoria
de esa letea cortesana de la mente
que azuzaba su espejismo sutilmente
rescatando una mañana de la Historia

frente a él que era apenas un instante
de avatares que a sus gestos se entregaban?
Dividido fue a buscar a aquella amante
que hasta entonces sus cristales ignoraban.

No sabía ni siquiera que fue antes
de aquel día, que sus ojos la encerraron
en el cuarto que los sabios le ocultaron
a su alma, hogar de máscaras danzantes,

cuando un gesto irrumpió en su laberinto
de sueños y fantasmas postrimeros:
una cara de la vida de los muertos
vino a verse en su ventana sin aviso.

Para nada le sirvió en aquel recinto
declamar el sortilegio, ni sus ruegos,
ni pedirle a su interior parco y sucinto
sostenerse en el desierto de los sueños;

él se dio a lo más profundo del abismo
que se alzaba siempre allende sus recuerdos.
Cada vez que despertaba a rostros nuevos
sin sospechar, quedaba ido de sí mismo.

Destinado a olvidar estaba el viejo
—modelo de rigor y de heroísmo—
que su exilio era de todos el más viejo
y que no valió de nada el heroísmo

aquel día falaz del terco enero
en que, despierto, dejó el fondo de sí mismo
cuando el amor que se veía en él, espejo,
partió a escuchar el mar sin egoísmo.

Lauro

Invisible galardón de fuego
transita el continente de los días
amparado sabe Dios
en qué neblina
mientras llama a la codicia
de los ciegos.

Caminantes que se han ido tras el sueño
de sus sueños
lo anhelan como el cuervo presuntuoso
que enajena su denuedo aparatoso
en el augurio imaginario
de su vuelo.

Pero vano es el deseo.

El viajante que cabalga de Caracas
a la bruma
delira con la luz
………………………que ungiría lo perdido
………………………que saldaría lo que siente
que es señuelo
que es la llama
que en sí mismo
danza
ardiente.

Sin mi

poema ganador del 5° Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2020

a Auxiliadora Márquez¹

I
Vago oscura por una casa.
Algo me dice que deambulo
escrita en un cuaderno amarillo
que no recuerdo.
Ayúdame, abuela, a recobrar
mis manos.
¿Dónde me hendió la memoria
en qué pliegue me ha dejado varada
cuántas noches llevo
en este cuerpo desanudado
que no soltará sus huesos
hasta arrancarme de mí?

II
Abuela
hace frío en esta casa
oigo espejos sin hondura
-creo que no me mienten-.
Cada mañana soy la única letra de mi nombre
y cada noche
repito gestos que me vienen de otra casa
donde duermo con la mirada vacía.
Podría jurar que una como tú
me compone piadosamente
hasta darle un cuerpo a la sombra
sobre la cama.
He olvidado dónde estoy
y el pasado de esa voz que está por encontrarme:
no sé
no sé venir en su idioma
al mundo donde me retiene.

III
Esta casa ha escrito un rostro debajo de mi cuerpo
un idioma de lengua negra
separado de mi voz
me ha esparcido tras los dinteles.
Vine a dar allí
donde siempre estuve
impedida de la luz, de ser un huésped.
Soy la que me sujetaba oscura
el lugar del que se marcha
los baúles, el cerrojo, las paredes
lo que queda, un resto mío
del que no pude esconderme.

Abuela
no llores tras lozas de esta entraña vacía
de este lado eres el alba
que no viene porque sabe
que heredé la noche suficiente
para sobrevivir cien días más
y hallar, hallar, hallar,
hallarme sin dar
con nadie.
***
¹Ahora dirijo mi silencio por la casa, escrita escribo sombras que ya no puedo perder.

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