NAVEGANDO POR LA VIDA…

»Mi Poeta sugerido: Eduardo Benot

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Navegando por la vida soy velero
que se encuentra sumergido entre dos aguas
rodeado de barcazas y piraguas,
capitán, soy atrevido y pendenciero.

Don Quijote, soy bizarro, d’Artagnan,
soy valiente y atrevido mosquetero,
defendiendo con mi espada lo que quiero,
siempre ausente de la gente al qué dirán.

Ni molinos ni truhanes, bandolero
nadie a mi me aminará, que a nadie temo,
ni saltando entre las llamas yo me quemo
y en el arte de lidiar soy un torero.

Orgulloso de la mar con mi bandera,
con mi parche en ojo izquierdo y mi sombrero,
solo a solas con mi sombra, pinturero,
voy cruzando el ancho mar. Nadie me espera.
©donaciano bueno

MI POETA SUGERIDO: Eduardo Benot

Eduardo Benot 

A la derrota de Nélson en Santa Cruz de Tenerife.

-Vientos bramad; henchid con más empuje
las lonas de mis bélicos navíos,
Mar, encréspate y ruje;
Igualad vuestras furias con mis bríos.
-¿Adónde, Nélson , vas? ¿qué te propones?
pregunta el Aquilón: ¿qué es lo que quieres?
-Conquistar una tierra de placeres
por la fuerza brutal de mis cañones.
Tierra de primaveras eternales;
donde son serafines las mujeres;
el cielo azul; perennes los frutales;
los prados vegas de fragantes flores;
las nubes promontorios de colores;
Islas de la salud; bendita Tierra,
Cuyos tesoros Albión ansía
y por eso allí voy en compañía
de la implacable guerra.
Vuela hasta el Teide el eco de Britano,
y el Coloso en venganzas se enardece:
-“Vuelve, Nélson, atrás; vienes en vano,
Tú, de las costas, déspota y verdugo,
á la región feliz del Oceano
en donde el odio á la invasion florece
y horror sin fin al extranjero yugo.
Veinte lustros mis guanches resistieron
con indómito ardor y fiera saña:
todos desparcieron,
y estas Islas, así, fueron de España;
de esa Nación tenaz como ninguna
que, tras centurias de obstinadas lides,
lanzó la Media luna
al otro lado de la mar de Alcides.
¡Atrás! que aquí se eclipsará tu gloria;
y el tiempo, por salvarte del olvido,
en tres palabras grabará tu historia:
“llegó, desembarcó y huyó vencido.”

ARDED VERSOS, ARDED

¡Oh Cuba! ¡Oh Puerto Rico! ¡Oh Filipinas!
Siempre creí que al fin nuestra bandera
dejara de ondear en vuestro cielo;
pero jamás pemsé que hollara fuera!

Siempre esperé que España emancipase
los restos de sus triunfos y su gloria,
i que los lazos del amor ligaran
lo que ligar no pudo la victoria.

Yo canté esa ilusión ¡con qué entusiasmo,
¡oh Cuba! ¡oh Puerto Rico! ¡oh Filipinas!
¡Versos míos, arded! que hoi solamente
pudiera yo cantar sangre y ruinas.

¿Quién te llevó a la guerra, pueblo mío,
si libre ansiabas la antillana tierra?
Si la paz cien mil madres anhelaban,
¿cómo vencer tus hijos en la guerra?

Yo libre te soñé, querida Cuba:
libre de esclavitud, libre de abusos!
¡Oh falaz ilusión! ¡Oh error imbecil!
¡¡Versos míos, arded: ardez, ilusos!!

REGIÓN

Nací en Cádiz la espléndida,
joyel de Andalucía,
donde es azul la atmósfera,
sereno i claro el día,
la tarde de oro i púrpura,
la noche de astros mil.
Al alba, en el crepúsculo,
yo ansiaba ver las ? ores
vertiendo de sus cálices
delicias en colores,
i dando en tenues átomos
aromas al Abril. […]

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El mar (Rafael Alberti)

El mar:
El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

Comentario Nos encontramos ante un poema escrito en verso: once versos estructurados en cinco estrofas, (cuatro de ellas son estrofas que cuentan con dos versos y la cuarta tiene tres versos). La primera estrofa presenta la idea central del poema: el mar. La segunda, tercera y quinta estrofas plantean la pregunta al padre de por qué se tienen que trasladar a la ciudad dejando atrás su pueblo marinero: “¿por qué venir a la ciudad, abandonar el mar, venir acá?” La cuarta estrofa enlaza con la idea de la primera aunque se encuentre en la ciudad, la mente del poeta permanece en el mar. ¡Sólo la mar!

 

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