OTOÑO, LA ESTACIÓN DE LA TRISTEZA

Cristina Peri Rossi (poeta sugerido)

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Otoño, la estación de la tristeza,
otoño, cuando el alma se resiente,
la calma se aposenta en el ambiente
e invita a disfrutar de la pereza,
el sueño hace presente.

Otoño, su cachaza y su desidia,
sus ansias por soñar, su devaneo,
las hojas reposando en el paseo
haciendo el paseante sienta envidia
de un lento balanceo.

Otoño en el que el cielo languidece
al ritmo de inocentes melodías,
que sale a despuntar, melancolías
de un suave despertar que se agradece
e insignes profecías.

El día en que no encuentre quien me aguante,
-prefiero siempre a otoño a primavera-,
octubre fuera el mes que yo eligiera,
con eso y con soñar tengo bastante
si hay alguien que me quiera.
©donaciano bueno.

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Cristina Peri Rossi

Aquella noche

La noche en que nos conocimos
yo empecé a perder
La cerilla explotó
y me quemó los dedos
manché mi blusa con el vino
Olvidé por completo el nombre
del mes y del día

Tanta turbacióm
sólo podía ser la prueba
de un deseo muy grande

tan grande
que ni tú misma
podías satisfacer.

Erótica

Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces

Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.

Afrodita

Y está triste
como una silla abandonada
en la mitad del patio azul
Los pájaros la rodean
Cae una aguja
Las hojas resbalan
sin tocarla
Y está triste
en mitad del patio
con la mirada baja
los pechos alicaídos
dos palomas tardas
Y un collar
sin perro
en la mano

Como una silla vacía.
(Diáspora 1976)

Babel desnuda

Babel, desnuda, acaba de nacer.
Babel, desnuda, es como un niño ciego,
no tiene ojos
y mira, horrorizada,
con los ojos del tacto
que descubren superficies
que no siempre es amable tocar.

Babel, desnuda,
palpa, toca, roza, empuja, oprime:
sus manos son las palabras
de un mudo
que en el terror del silencio
sabe que hay un secreto.

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,
naufragado
y sobrevivido en una de sus playas.
(Linguística general 1979)

Dedicatoria

La literatura nos separó: todo lo que supe de ti
lo aprendí en los libros
y a lo que faltaba,
yo le puse palabras.
(Evohé 1971)

Después

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.
(Otra vez eros 1994)

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Decían, mas ignoro si era cierto,los niños, que venían de París,llorando, haciendo caca, haciendo pisy el sexo sin pudor, al descubierto.