MI MAESTRO: 
JOSÉ ÁNGEL BUESA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.

Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
BLAS DE OTERO

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
RAFAEL ALBERTI

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo...

Lee y disfruta de sus poemas...

MI MAESTRO:
ANTONIO MACHADO

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero...

Lee y disfruta de sus poemas...

FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO

Apacentando un Joven su ganado,
gritó desde la cima de un collado:
¡Favor!, que viene el lobo, labradores.
Éstos, abandonando sus labores,
acuden prontamente,
y hallan que es una chanza solamente.

Lee y disfruta de sus poemas... 

FEDERICO GARCÍA LORCA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL CELAYA

A veces me figuro que estoy enamorado,
y es dulce, y es extraño,
aunque, visto por fuera, es estúpido, absurdo.
Las canciones de moda me parecen bonitas,
y me siento tan solo
que por las noches bebo más que de costumbre.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS

Recuerdo que en los días rosados de mi infancia,
la abuela…(¿de quién son los abuelos?, ¿de los niños?),
solía por las noches, cuando la tibia instancia
parecía una caja de dulces de la luna,
contar historias viejas. Hoy ya no sé ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Este amor que ha venido de repente
y sabe la razón de la hermosura.
Este amor, amorosa vestidura,
ceñida al corazón exactamente.

Lee y disfruta de sus poemas...

TIRSO DE MOLINA

Que el clavel y la rosa,
¿cuál era más hermosa?
El clavel, lindo en color,
y la rosa todo amor;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARQUÉS DE SANTILLANA

Recuérdate de mi vida,
pues que viste
mi partir e despedida
ser tan triste.
la respuesta non devida
que me diste;

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS FERNÁNDEZ DE MORATÍN

Amor, tú que me diste los osados
intentos y la mano dirigiste
y en el cándido seno la pusiste
de Dorisa, en parajes no tocados;

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS ROSALES

Abril, porque siento, creo,
pon calma en los ojos míos,
¿los montes, mares y ríos,
qué son sino devaneo?

Lee y disfruta de sus poemas...

ROSALÍA DE CASTRO

¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

Lee y disfruta de sus poemas...

JOSÉ ZORRILLA

¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!

Lee y disfruta de sus poemas...

JUANA DE IBARBOUROU

A ártico cielo y soles de Brasiles
bajo palio de heridos corazones,
a ociosa espuma y a fluviales sones
anda el Sagrado Corazón en lides.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

VICENTE ALEIXANDRE

¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME GIL DE BIEDMA

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LEÓN FELIPE

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JULIA DE BURGOS

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino;
del sendero amputado al rumbo de tu estrella;
el último destello del resplandor andino,
que se extravió en la sombra, perdido de tu huella.

Lee y disfruta de sus poemas...

CONCEPCIÓN ARENAL

Había en un lugarón
Dos hombres de mucha edad,
Uno de gran sobriedad
Y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
Gozaba siempre el primero....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JAIME SABINES

A caballo, Tarumba,
hay que montar a caballo
para recorrer este país,
para conocer a tu mujer,
para desear a la que deseas,
para abrir el hoyo de tu muerte,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MARIO BENEDETTI

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

NICOLÁS GUILLÉN

¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.
Pasó una mulata de oro,
y yo la miré al pasar:,....

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

OCTAVIO PAZ

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

MANUEL ALCÁNTARA

El mar, el mar y tú, plural espejo, 
el mar de torso perezoso y lento 
nadando por el mar, del mar sediento: 
el mar que muere y nace en un reflejo. 

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

JOSÉ BERGAMIN

AGUA sólo es el mar; agua es el río,
Agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
No es del agua, es del viento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MANUEL GUTIERREZ NÁJERA

Los pájaros que en sus nidos
mueren, ¿a dónde van?
¿Y en que lugar escondidos
están, muertos o dormidos,
los besos que no se dan?

Lee y disfruta de sus poemas...

DÁMASO ALONSO

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

Lee y disfruta de sus poemas...

GABRIEL Y GALÁN

Cuando pasa el Nazareno
de la túnica morada,
con la frente ensangrentada,
la mirada del Dios bueno
y la soga al cuello echada,

Lee y disfruta de sus poemas...

LOPE DE VEGA

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Lee y disfruta de sus poemas...

AMADO NERVO

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna...

Lee y disfruta de sus poemas...

GLORIA FUENTES

El burro nunca dejará de ser burro.
Porque el burro nunca va a la escuela.
El burro nunca llegará a ser caballo.
El burro nunca ganará carreras.

Lee y disfruta de sus poemas...

JORGE LUIS BORGES

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Lee y disfruta de sus poemas...

LEANDRO FERNÁNDEZ DE MORATÍN

¿Qué acecho de dolor el alma vino
a herir? ¿Qué funeral adorno es éste?
¿Qué hay en el orbe que a tus luces cueste
el llanto que las turba cristalino?

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

LUIS CERNUDA

Ventana huérfana con cabellos habituales,
Gritos del viento,
Atroz paisaje entre cristal de roca,
Prostituyendo los espejos vivos,
Flores clamando a gritos
Su inocencia anterior a obesidades.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

FRAY LUIS DE LEÓN

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

RUBÉN DARÍO

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Lee y disfruta de sus poemas...

MIGUEL HERNÁNDEZ

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor...

Lee y disfruta de sus poemas...

ALFONSINA STORNI

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Lee y disfruta de sus poemas...

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Esparce octubre, al blando movimiento
el sur, las hojas áureas y las rojas,
en la caída clara de sus hojas,
e lleva al infinito el pensamiento.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS-POETAS

SANTA TERESA DE ÁVILA

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

SAN JUAN DE LA CRUZ

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

Lee y disfruta de sus poemas...

MIS MAESTROS

MANUEL MACHADO

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,...

Lee y disfruta de sus poemas...

PEDRO SALINAS

A esa, a la que yo quiero,
no es a la que se da rindiéndose,
a la que se entrega cayendo,
de fatiga, de peso muerto,
como el agua por ley de lluvia.

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JORGE MANRIQUE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Lee y disfruta de sus poemas...

RAMÓN DE CAMPOAMOR

En este mundo traidor
Nada es verdad ni mentira:
Todo es según el color
Del cristal con que se mira. 

Lee y disfruta de sus poemas...

SALVADOR DÍAZ MIRÓN

En buen esquife tu afán madruga,
el firmamento luce arrebol;
grata la linfa no tiene arruga;
la blanca vela roba en su fuga
visos dorados al nuevo sol.

Lee y disfruta de sus poemas...

NICOMEDES SANTA CRUZ

Cómo has cambiado, pelona,

cisco de carbonería.
te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería.
te cambiaste las chancletas
por zapatos taco aguja,...

Lee y disfruta de sus poemas...

FRANCISCO DE QUEVEDO

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Lee y disfruta de sus poemas...

FRANCISCO ALDANA

Clara fuente de luz, nuevo y hermoso,
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:
¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,

Lee y disfruta de sus poemas...

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Volverán las oscuras golondrinas
De tu balcón sus nidos a colgar
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán.

Lee y disfruta de sus poemas...

GUTIERRE DE CETINA

Excelso monte do el romano estrago
eterna mostrará vuestra memoria;
soberbios edificios do la gloria
aún resplandece de la gran Cartago;...

Lee y disfruta de sus poemas...

LUIS DE GÓNGORA

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Lee y disfruta de sus poemas...

GARCILASO DE LA VEGA

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m’han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;

Lee y disfruta de sus poemas...

SONETO DE LOS REFRANES [Mi poema]
Carlos Oroza [Mi poeta sugerido]

Inicio » Sonetos » SONETO DE LOS REFRANES

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MI POEMA… de medio pelo

 

No sé si será cierto lo que dicen:
que el hambre con exceso se diluye,
el gato, si escaldado, de agua huye,
o el agua algo tendrá pues la bendicen.

Que a gusto nunca llueve, eso es bien cierto,
y el tiempo no es mejor por ser pasado,
la piedra arroje el libre de pecado,
en país, el de ciegos, rey el tuerto.

Ser franco eso es igual que un libro abierto,
buen puerco es más rollizo con buen huerto,
No esperes que mañana sea tarde.

Con viento el aguacero deja cerco,
o ser mucho más que la mula, terco,
no queda ya más cera que la que arde.
©donaciano bueno.

#Benditos y sabios los #refranes! Share on X

Comentario del autor sobre el poema: Los refranes, simpre sabios. Aquí sólo he pretendido apoyarme en esa sabiduría para hacer un simple soneto de humor. El mérito es de ellos.

MI POETA SUGERIDO:  Carlos Oroza

El interior del vértigo

Ni un murmullo ni un ápice ni un atisbo
Solo el silencio -sin embargo el silencio espectante-

Contemplamos ilesos el accidente
Tal vez yo sea el error
El accidente
La estatua
La actividad
Corporativa la moral
En su obviedad lo neutro lo secundario
Los criterios formados en la era del múltiple

Y cuando todo nos falla sólo nos queda la poesía

Iluminada su presencia
Como un río que viniese a besar esta provincia enajenada
Cariñoso salvaje sometido corazón saciado encima de mi sombra
Qué difícil subir a tientas la escalera

Sin embargo la cordura -el estilo-
La austeridad que goza del favor de la concordia

Preciso en lo inesperado
En los límites la lucidez
Una luz puntual donde nace la corriente -la palabra y el número-
La palabra que canta de la mar el amor que profeso
El tanteo el intento la ola
La madre en cuanto a distancia que nos da el origen

El cinco ha quedado atrás
No obstante las mareas se precipitan
El horizonte ase alarga y nos muestra el ocaso
El universo se convierte en vocales
La ascensión del cópul
Su itinerante -el ave- el alma -los reflejos-
Las simpatías de los opuestos y los embarques
Ellos van donde nosotros ya estuvimos
En el propósito de continuar
No cesaré en el empeño hasta convertir el territorio en mi estatura
Difiero de su parecer
No me gustan los adverbios
Sus adyacentes las estatuas
La impresión moral de su geografía restaurada

Pasa el viento lento
Y sus sombras se deslizan con suave complacencia en la corriente
Unívoca la voz
De encendidos tonos de color las mareas
Las maneras y el modo
La intuición
El estilo -el instinto- la gracia
En el lugar -no en la hora-
En el lugar estaré siempre atento
Pero no dejaré nunca que la forma llegue al fondo para que todo siga igual

El narrador divaga
Y se muestra con cautela ante lo inesperado
Preciso en la contemplación

En el sedal de fiebre hay una escalera blanca
Oscurece
Sube la temperatura y en los altibajos crece el fantasma.

“Malú”

Parece entonces como si yo y yo fuésemos dos personas que se persiguen mutuamente.
Es en la evasión donde está el sentido de mi propia seguridad.
Oh eva
évame malú
évame malú

Hoy en ferragosto o julio triste prohibido e inasequible. Solo
Oh eva.
Évame eva.
Évame si me transito.

Era de noche por tus ojos de fiebre – ómnima por tus manos que me acarician.
Era extraño cómo subsistía por la noche cada noche deviniendo por mis pasos
para encontrar dormido el cuerpo enfermo en la otra casa.

Mi cuerpo contra mí – Tu boca caliente y sofocada –
conflúyete
abrázate
no rompas el silencio no toques la pared
me conforto en tu aliento
miro por tus ojos empujo por tus ojos
y me encuentro con las últimas cenizas.

Me dejo en libertad – ómnima mis pasos
y corro – corro por la playa hacia la casa abandonada.

No sé que hacer si estoy detrás de mí
tengo miedo tropezar tu cara
mirar tus ojos y verme divisado
aspirar tu aliento y verme subsistido
tropezar tus manos y verme aderezado
cariño eva évame.

Ómnima si mi pálpito se pierde por los trenes y pulula por los gemidos
mi pálpito pegado al viet dolorosamente ernesto a tu cintura nati
mismo
cuando me dejo en libertad
y corro corro – corro por la playa hacia la casa abandonada
ómnima
ómnima
ómnima
mientras subsisto extraño por la noche deviniendo por mis pasos
para encontrar dormido el cuerpo enfermo en la otra casa.

Oh eva
évame eva
évame si me transito

Intento translucirme malú para llevar contigo
Y no hay apoyo vital para afirmarme
Y es como llegar a mí malú contigo
Madre por una sola vez si me transcurres
Mientras subo o me adelantas la luz para llegar arriba
Por una sola vez una vez dos veces tres veces golpeándome en las sienes
Tus brazos retenidos en las sombras
Tu mano y tu latido
Tu voz poderosa desde abajo – contigua hacia el balcón
Para decir que ha muerto alguno en esta casa
Pudo haber muerto alguno en esta casa
Y es como llegar a mí malú contigo
Inmersa
Golpeando fuertemente desde abajo
Golpeando en la escalera
Metiendo tus manos tus codos tus brazos por los huecos
Golpeando la pared
Tremándome en la vértebra
Demorando mis pasos por las sombras.

Una vez me escupiste cenizas en los ojos
Y yo te dije
Sigue sigue sigue
Te me adelantas. Tengo miedo. Estás golpeando al mundo.
Pero tu me das malú – malú – malú
Malú para llegar arriba.

Oh eva – Evame – Eva – Évame si me transito.

Blanquísima su presencia

Blanquísima su presencia,
sus temblorosos dedos
buscaban en las hojas de un libro el femenino del ojo.

Más allá de lo escrito o lo nombrado
no hay más bondad que la que emana de la inteligencia
lo que tomó fuerza en nosotros cuando la incertidumbre
cuando en la incertidumbre
en la enumeración caótica
reunidas las palabras que componen el discurso
los caracteres se van formando.

Del Universo es el mar una sombra,
una luz temblorosa en la piel
una línea que sueña
la unidad febril premonitoria
en el espacio creado para la música.

En el cambio de súbito el lugar se convierte
de su materia indemne la luz
un territorio transgredido por la poesía
un poema abierto in situ en la memoria
como la voz que disfruta en el proceso elaborada
en el calor humano
en el ánima
en todo lo habitable
como el amor embriagado de proximidad
el valor de su acción transmitid que aflora en lo que está oculto.

Del placer concertado
nosotros
los que somos cómplices
no amamos porque tengamos el hábito de vivir
sino porque estamos habituados a amar.

Anda – ven – bendice – canta –
cuéntame – haz tú de mí –

Si celebrado el concierto me identifico
aprenderé a saber
seré suave y sensible
traslúcido en el color
en el placer acaso
tembloroso y lírico en la visión.

Cuando se habla de ti
un sentimiento ingrávido recorre el ambiente
escrupulosamente delicada la belleza crece por intuición
liberada de sí – de su yo impreciso –
el sujeto extrañado de su territorio canta y deduce
que de un conjunto de sonidos se forma el arpegio
la memoria ante el blanco acude con presteza y corrige el compás
en la orilla de la línea divisoria.

Del azul febril que proyecta
del ojo que me persigue imagino la flauta
la llama prestada
los reflejos
la cadencia en la acción
el ritmo
en la visión creciente la belleza actuando silábica
haciendo lo que hice yo tantas veces en tanto papel concluso
¿Es el verbo tal vez la tristeza?
En la luz la materia también se envilece.

El misterio es el número
del proceso advertido su presencia en su actitud sin tregua
sucinto en el periplo de la lucidez en el ambiente unánime se seguir.

Las palabras que cantan como el número exacto que nos habla
las palabras que cantan
cuando a la vez en el espacio ausente sonámbulo
que al despertar el fenómeno de un deseo expresado
en el inicio como en el desarrollo
restaurando el alma en su estado original.

Sólo somos nosotros entonces
presuntos en la hora
en el inicio de un ciclo liberal
de un pensamiento que mora en la tristeza
que se ensancha en la fuga
convicto en el placer
en su ansiedad el otro.

Correr sin levantarme

Quiero encajar el círculo al volante
correr sin levantarme
salir de los retratos a la noche
e ir al encuentro de una guirnalda
a un tiempo luminoso y cegador que borre para siempre estas lluvias
y abra el lugar para los pájaros y la carrera de los animales.

La noche en la novena montaña.

Pero hay cuerpos que se cruzan y se confunden
sitios sin sombras
lugares luces y aguas sin paredes
y vemos presencias
la agonía
contactos con los dedos
latidos
voces de fondo,
formas y respiraciones en las huellas detrás de cada muro.

Y cada uno en sus noches se ilumina en una cara distinta
y se abraza y escucha sus pasos afuera.

Todo ha sonado mal esta noche
todo entró antes de tiempo por detrás del poema
¿En qué regresión rendirse entonces o atravesar con los ojos los dedos?

Lo he pedido demasiadas veces con unción por detrás del poema
Me he abrazado a su expresión.

¿Cómo va?
¿Por qué gigante circula?
¿Cuántas veces?
¿Por qué promiscuidad
¿En qué surco de la intuición va a venir?
¿Por qué la punta se va a encender la llama y comunicar la sensación?

Extiendo las manos
abro las pupilas
huyo
me ocupo en mi dimensión
estiro las puntas
doy salida a mi sed
me edificio
aparezco en tu orilla y surge un extranjero gozoso entre los dos.

Debí permanecer y no aceptar otro punto de vista
pero tenía necesidad de levantarme y flagelé fuerte el aire con un látigo
prisa y al tiempo indiferencia de saber lo que ocurría
demasiada calma por enterarme y llegar
y me asombraba en cada división
en cada parcela que miraba me sentía inquieto
me daba pena llegar
mis ansias iban directamente a la inmensa embestida del nacimiento del agua y de la música
a su animal transparente que invocaba con sus alas sin movimiento dispuestas a desprenderse

su cabeza de pez
atravesada por inagotables respiraciones
formaba una palmera
y hacía sombras y superficies
horizontes y orillas profundas

su invasión era perfecta
silenciosa
y su cabeza indeclinable y fuerte ocupaba un espacio considerable en el aire

su aparición culminaba por encima del orden
alargándose en crisis para formar una abstracción
y aparecer de nuevo y suceder al temblor

vi atravesar una cara y abrazar su expresión
y había diferentes puntos de vista
visiones que comparecían compactas
y se sucedían en incontenible prisa

los músicos olvidados por el silencio buscando el inmenso cordón de la última nota
el instrumento roto alargando sus pautas
agitándose
levantando las teclas
buscando su invisible realidad
gotas de luz que no caían y que daban cada una su dulzura y un sabor diferente
gotas de color de espejos que emanaban ruletas sin parar
cristales con dibujos de cúpulas
un sembrado transparente en la altura
la cima redonda en la cumbre
la plaza para tocar el aire por donde paso extendido en mis brazos
y veo abajo la violencia arrastrándose

rozando por sus fatigas
dando gritos saltos dislocados
y arañazos por el suelo
la usura
sus ojos escarbados
la peste que cae por primera vez y como víctima
y aúlla en los sótanos y en los bajos de los muros.

El que oficia el poema

Ni el aval
ni el poder sintáctico
ni el verbo sin crédito
no es el orden ni es el tiempo el que nos da el placer
su pureza
la blancura o el negro que proyecta en el mar las vocales sin contenido lírico

un valor sin destino de infinitos pies de universos que convergen en una vuelta fluvial
la parodia es la nube
de su haber es el brazo extendido una mano dirigida al infierno

un ave en vías de extinción.

Tal vez sea yo el error

Ni un murmullo ni un ápice ni un atisbo
sólo el silencio -sin embargo el silencio expectante-

Contemplamos ilesos el accidente
tal vez sea yo el error,
el accidente,
la estatua
corporativa la moral
en su obviedad lo neutro lo secundario
los criterios formados en la era del múltiple.

Y cuando todo nos falla nos queda la poesía
iluminada su presencia
como un río que viniese a besar esta provincia enajenada
cariñoso salvaje sometido corazón saciado encima de mi sombra
qué difícil subir a tientas la escalera.

Sin embargo la cordura -el estilo-
La austeridad que goza del favor de la concordia.

Preciso en lo inesperado
en los límites la lucidez.

Una luz puntual donde nace la corriente -la palabra y el número-
la palabra que canta de la mar el amor que profeso
el tanteo el intento la ola
la madre en cuanto a distancia que nos da el origen.

El cinco ha quedado atrás
no obstante las mareas se precipitan
el horizonte se alarga y nos muestra el ocaso
el universo se convierte en vocales
la ascensión del cópul
su itinerante -el ave- el alma -los reflejos-
las simpatías de los opuestos y los embarques
ellos van a donde nosotros ya estuvimos
en el propósito de continuar
no cesaré en el empeño hasta convertir el territorio en mi estatura.

Difiero de su parecer
no me gustan los adverbios
sus adyacentes estatuas
la impresión moral de su geografía restaurada.

Pasa el viento lento
y sus sombras se deslizan con suave complacencia en la corriente
unívoca la voz
de encendidos tonos de color las mareas
las maneras y el modo
la intuición
el estilo -el instinto- la gracia
en el lugar -no en la hora-
en el lugar estaré siempre atento
pero no dejaré nunca que la forma llegue al fondo para que todo siga igual.

El narrador divaga
y se muestra con cautela ante lo inesperados
preciso en la contemplación.

En el sedal de la fiebre hay una escalera blanca
Oscurece
Sube la temperatura y en los altibajos crece el fantasma.

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Donaciano Bueno Diez

Donaciano Bueno Diez

Editor: hombre de mente curiosa, inquieta, creativa, sagaz y soñadora, amante de la poesía.

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