LA ROSA QUE HE CORTADO

Mi Poeta sugerido: »Damián Ríos

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La rosa que he cortado no es una rosa mía
pues ella no me mira que mira hacia otro lado,
mil plantones me ha dado, que de eso presumía,
más hoy yo con disimulo un beso la he robado.

La acojo en mi regazo como el mayor tesoro
y aunque ella no me mira yo sé que a mi me quiere
pues aunque disimula nota que yo la adoro
y entre nuestros amores ninguno se interfiere.

Cuando pase este invierno y en la tediosa espera
la vestiré de largo y la sacaré al jardín,
saldremos de paseo mas siempre ella a mi vera,
verá la primavera con todo el colorín.

Si algún día ella quisiera separarse de mi
yo lloraré su ausencia, se irá mi vida entera,
mas quedará el perfume posado en mi nariz
y pervivirá su encanto hasta que la flor muera.

Y cuando a reverdecer vuelva otra primavera
me encumbraré a ese jardín y cortaré otra rosa,
aquella más hermosa, si es que ella no me espera,
mas sé ya no hallaré ninguna tan hermosa.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Damián Ríos

Damián Ríos

HACE MUCHO TIEMPO

A las seis la tarde se completa, o a las siete,
depende de la estación; y es la luz violeta
que antes fue anaranjada
y antes amarilla y antes
blanca, cristal, se completa, se cierra
sobre las casas del pueblo y la calle
se difumina, se completa: se mete
en el pecho y deja sólo un color perdido.
*
Ayer
te tiraste
en el sofá
y fumaste
tres cigarrillos
uno atrás
del otro
estabas
preocupada
y no supe
preocuparme
estaba dormido
ahora mismo
estoy dormido
y entonces
me preocupo
uno atrás
del otro
pienso
tenemos
los mismos
amigos
los mismos
enemigos
el amor
ha sido
nosotros
los mismos
amigos
los mismos
enemigos
algunos
han sido
amigos
amor:
esto llega
hasta el fn
del mundo
tus amigos
los míos
los mismos
enemigos
hasta el fn
del mundo
uno atrás
del otro
mafosos
enamorados
de las mismas
cosas
las tuyas
las mías
cosas
uno atrás
del otro
está
siempre
amor
uno de
nosotros.

UN APARATO MUY TRISTE

Quiero aprovechar un ruido oscuro
quiero aprovechar
la cara
blanca
de una madre
bajo la sombra raleada de una parra.

Son las once y a cada rato subo a la terraza para ver
los patrulleros saliendo del garage de la comisaría;
vacilante, uno llega a la esquina y antes de que el
semáforo se ponga en verde, el rati acelera y prende
la sirena. Algo de viento cruza en lentas ráfagas,
seca el poco de agua que resta de los chaparrones de
tarde. No hace frío y un amigo hablaría de cervezas
pero ahora estoy solo.

Quiero aprovechar
madre
la palabra
la cara
la penumbra de un recuerdo
un resto de ruidos
motores
la huella
la respiración
la boca
abierta
de una rubia sentada
en una cama
una noche
-un invierno-.

Hacia el fondo, hacia el centro, un movimiento en
espiral. Alguien habrá estado, pienso, temprano,
hojeando suplementos de espectáculos; eligiendo
entre avisos diminutos que prometían -gratis-
recitales y teatro. Alguien marcó un número de
teléfono y preguntó que vas a hacer, nada, salir
a comprar cigarrillos. Fumar.
Fumar en aulas
vacías
en paradas
de colectivos
fumar
nerviosos
tranquilos guardar
humo
en los pulmones
después
dejarlo ir.
en una sala
de hospital
una espera
una mujer
busca
fuego
pregunta
por fuego
a enfermeros/camilleros
no hay fuego
dicen
ha dejado de llover
piensa ella
y no hay fuego
no hay
a esta hora
kioscos abiertos
dicen
y ella piensa en muchas cosas
pero lo realmente preocupante es que no hay fuego.

Silencio.
Primero es el sonido largo de una frenada. Un sonido
que va engordando y que durará pocos segundos, y si
bien supongo que no son menos de dos cuadras las que
me separan de esos dos autos que tal vez están a pto
de chocar, igual mi cuerpo se prepara, encogiéndose,
para amortiguar un golpe que, obviamente, no va a
recibir: tengo que escribir eso, Y tengo que escribir,
además, que después paso dos horas mirando la bolsa
de basura que debí haber sacado antes de las diez.

Entonces yo debo cantar
debo aprender
a leer música
por ejemplo
saber
lo que es una nota
un tono
debo aprender lo que no es
entonces yo quiero cantar
aprender a decir
cantando
lo mismo qué
sin música
y sin embargo no puedo
no se lo que es
lo que no es
no sé
no sé porqué a veces me distraigo
cambiando el dial de la radio
que todos sabemos que es
una operación muy triste: hablo
de buscar una linda canción
entre tantas noticias y partidos de fútbol.
Hablo de encontrarla y que se oigan,
detrás, descargas de una tormenta eléctrica.
Hablo de eso, ¿no?

DE COSTADO

1

Un negocio,
el vidrio
que refleja la vereda de enfrente
entibiándose en el sol
y pareciera
que me voy a acordar de algo,
un papel escrito
quemándose en un pasillo hace
tres años, dos nombres,
pero no.
Creo que todo tiene
que ver: una pared amarilla
manchada por la sombra,
la música que sale de un equipo negro

                        -CD-                -SCAN-
       -SOUND-            -MODE-              -PAUSE-

en cada posición
una palabra, una función,
eso es.

2

Un negocio,
el reflejo de un perro dando
vueltas,
la música que sale
y encima una voz  que atraviesa
el perro sin tocarlo.

Colores claros en los muebles,
el tránsito en una avenida
a eso de la una,
un miércoles,
y un pensamiento o algo
como el aire que flota
en un globo
que flota en el aire.

Al vidrio
no le importa lo que está
del otro
de este lado.
El vidrio es vidrio, transparencia.
Un perro es uno
dando vueltas y a cada punto
iluminado
le corresponde,
al tiempo, un punto
en el reflejo

pero apenas me muevo
el color
en el perro desaparece.

3

Tengo maneras de evocarme.
Una es con olor a medias,
charcos de agua
vieja disimulados entre los pastos
manchados de verde y barro
alrededor de un tronco.
Otra es con partidos
de truco, ajedrez hasta el dolor
de cabeza.

Las partidas eran largas
y yo casi siempre andaba con alguna

las piezas eran de plástico,
el tablero de cartón.
Una vez soñé que resolvía una
con elegancia: la luz entraba
por la ventana junto a la heladera
iluminando
mi torre brillante
en un rincón del tablero.

La elegancia no estaba
en la posición
de las piezas, estaba en el movimiento
de mi mano,

                    así.

4

Barro alrededor de un tronco.
El color del pasto
igual al de las hojas para dibujo
y en la zanja
el color de las piedras corriéndose
abajo del agua.

Hay
un viento
que me embolsa
       
ya no hay.

Pasa un taxi,
la luz roja del cartelito de libre
cruza a la altura del velador
por toda la vidriera.
A veces me sale
quedarme así:
                    la idea
de un recuerdo

un cartelito de libre,
muebles sin uso acomodados
para gustar,
mis primos en pata con el agua hasta las rodillas
o el color del bulevar
donde empieza el asfalto
temblando en el
solazo.                             

5

Está
el olor de los pastos recién
cortados en la vereda,

ya no está.

Un vidrio que empaño
con el aliento para dibujar

redondel        cuadrado       viborita

Una casa
al otro lado de la calle,
los ladrillos pintados a la cal.

La casa de la Piru,
el papá
trae un ruido en una pierna
el ruido llega con él
a la nochecita
y se escucha desde la cocina.
El Pincén no lo torea.
La Piru tiene todo el pelo negro.

6

El redondel quiere
decir que estoy
contento. El cuadrado,
que quiero ser
tu novio. La viborita
quiere decir que no te entiendo.

Siempre te estoy mirando
de costado, el tajo
rosa de tu bincha en el pelo
esa vez que me estaba poniendo
las botas para ir al otro lado
y ella me preguntó adónde vas.
Al otro lado, le dije.

7

Hay tres que tocan
una canción,
eso es lo que hacen:
tocar una canción
y hay dos que dicen que eso está
bien,

entonces hay que hablar de eso
incluso ahora que toda la luz puesta
en los dos lados del vidrio
deja pensar que es verdad
se diría que al final algunas cosas
van a quedarse quietas.

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