NEPAL

Ismael Ramos(Poeta sugerido)

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¿De qué sirven los dioses si en Nepal
las tripas de la tierra hoy se han abierto
convirtiendo a ese país en cenagal
con un futuro incierto?
Los dioses, decidme, ¿dónde están
un día tan aciago
en el que el temblor hizo su estrago?
¿de qué sirven los rezos?
Las cerezas mustias en los cerezos
incrédulas lloraban
al ver ¡qué indignidad! vuestros bostezos.
¿Por qué tantos murieron
en hechos tan siniestros, tan horribles?
¿Por qué, ante tal tragedia, no se unieron
en gobierno de crisis? ¡Insensibles!
Tú, Shiva, Visnú, Trimurti o Brahmá,
cualquiera que seáis, divinidades,
tú, Himalaya que inculcas las verdades,
vuestras almas de vergüenza temblarán.
Decid, ¿qué hubo que hacer
para a la tierra pudierais aplacar
e impedir a los sueños derrumbar
y a las flores dejarlas florecer?
De nada sirvió a los dioses suplicar,
pues acaso los dioses no son dioses,
o son dioses del montón,
incapaces de ablandar su corazón.
Unos falsarios sin alma, es lo que son,
ruin representación o meras poses.
©donaciano bueno

El terremoto de Nepal de 2015 fue un sismo de magnitud 7,81 o 8,12 MW que se registró a las 6:11 GMT (11:57 hora local) del 25 de abril. Tuvo su hipocentro a una profundidad de 15 km y su epicentro se localizó a 81 km al noroeste de Katmandú, concretamente en el distrito de Lamjung. Produjo más de 6500 muertos y 20.000 heridos y unos daños materiales incalculables.

POETA SUGERIDO: Ismael Ramos

Ismael Ramos

EN CADA UNIDAD FAMILIAR HAY UN CARPINTERO, FABRICA ATAÚDES

El padre fabrica su propia muerte. Se afana en la figura. Cuida la forma de los dedos. Los signos del desfallecimiento.
Estoy pensando qué me enseñó mi padre. Estoy recordando: no quise aprender nada.
Lo que no quería decir es: tendré siempre diecisiete años.
El padre construye los órganos del hijo a su semejanza. Se confía a la piedad.
El padre se construye dentro del hijo. En madera. Luego arde.

Fábula

Hubo un día en que mi padre me pidió que me pegase un tiro.
Esto no es un poema.
En casa de mis abuelos hay dos escopetas.
Hacía sol y decidí caminar cuesta abajo.

La muerte son los hijos

El poema es el poema de los padres.
La herida es la herida de los padres.
La herida de los hombres.
Las cicatrices también.
Las cicatrices son uno de los frutos de la herida.
Los hijos somos cicatrices.

Eos

A las nueve de la mañana entra mi madre en un bar al lado de la carretera, cojeando, detrás mi hermana. Desayunan en silencio. Puede que haya en la barra alguien que toma café y llega tarde a abrir su negocio. Probablemente hombres que hayan dormido unas pocas horas nada más. De vez en cuando se miran y hacen algún comentario la una de la otra. Mamá lee el periódico y mi hermana saca fotos de todo con el móvil.

Desayunan sentadas en una mesa del fondo. Los dueños del bar las conocen aunque no sepan cómo se llaman. La mujer detrás de la barra sonríe y mi madre le devuelve la sonrisa.

Después, mi hermana dos horas de inglés, ortografía y matemáticas. Así cuatro días a la semana. Mi madre pasea por detrás de los edificios, dos horas, cuatro días a la semana. A veces se cansa y arrastra el pie derecho.

A la salida vuelven por el bar o se sientan contra alguna pared cerca de la carretera. Mi padre pasa a recogerlas a la vuelta del trabajo.

Es duro, pero así debe ser.

Retrato de mi madre con una ciruela

I
Mi madre se restriega una ciruela por el muslo.
Hay un rastro de color. No porque la carne sea blanca, sino porque se pudre la fruta.
Mi hermana escribe sobre cómo las mujeres romanas se maquillaban usando fruta podrida.
Dice que es increíble. Lo que quiere decir es que le da asco.

II
Mi madre arrastra una ciruela por el muslo. Sentada, no hay dirección.
El gesto no tiene función alguna. Por eso es el gesto del poema. Solo mancha, huele, destaca la desnudez de todo lo demás.
Yo miro apoyado en el marco de la puerta.

III
Una piel roza otra piel. Se rompe, mancha. Resbala antes de llegar a la semilla. Se deshace.
Y no hay vuelo ni herida.
Si yo miro, el gesto es cotidiano. También el poema. La ciruela tiene el tamaño exacto del puño de mi madre.

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A mi nadie me entiende, soy igual que aquel ser que debiera haber muerto antes…
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