Guillermo Patterson Medrano (poeta sugerido)

MAÑANA CUANDO NO PUEDAN/Donaciano

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Mañana, cuando no puedan
encontrarse nuestros ojos
porque abrirlos lo impidieran
ya la niebla, o los abrojos
sellen ya nuestra ceguera,
mira aquella primavera
en que, postrado de hinojos,
te pedí que me quisieras
para siempre mientras fueras
cómplice de mis sonrojos.

Mañana cuando el solsticio
se aposente en nuestras vidas,
y descubra nuestros vicios
y también nuestras heridas,
mañana, cuando el azar
nos acerque al precipicio
recuerda que el caminar
es el más sano ejercicio,
lo importante que es llegar
a terminar las partidas.

Mañana cuando me vaya
quizás volando hasta el cielo,
de este tiempo junto a ti,
te ha de quedar el consuelo
que en cada verso que escribo
tendrás un trozo de mi,
piensa que yo aún sigo vivo
recuerda que un día fui
solamente para ti
yo, el sujeto de tu anhelo.
©donaciano bueno

POETA SUGERIDO: Guillermo Patterson Medrano

Guillermo Patterson Medrano

AL PUEBLO ISTMEÑO

Desde Nueva York
En el dia 3 de Noviembre de 1903

Augustos defensores del derecho
que la patria venís a redimir;
de patriotismo y fé llenad el pecho
pensando en nuestro bello porvenir.

Librad la patria del lazo estrecho
que la oprime y demás la hace sufrir…
Amorosos alzadla de su lecho
do se tiende, infeliz, para morir.

Y con vitor mostradle en lontananza
luminosos reflejos de esperanza
que empiezan la penumbra a desgarrar.

Ponedla en el camino del progreso,
Celebrad vuestro triunfo sin exceso
y hacedla de otra vida disfrutar!
Del Libro Jirones de Adolescencia. Roma, 1905

Tus Besos

Si con tus labios mis labios tocas
al aire dando de un beso el son
la acción vibrante de nuestras bocas
me llega, niña, hasta el corazón.

En cada beso que tú me ofreces
envuelto en pétalos de clavel,
de brindas, niña, lo que mereces:
ensueños – flores de tu vergel

Si yo cuitado por mis enojos
cansado inclino la ardiente sien,
libando miel de tus labios rojos
olvido cuitas, el mal y el bien.

Ante tus besos, dorada espuma
de tu cariño, bello arrebol,
huyen mis penas cual va la bruma
ante el fulgente mirar del sol.

Ya sabes, niña, por qué te beso
con los ardores de la avidez;
por ser el néctar del embeleso
causante en mi alma de la embriaguez.

RIMAS

(a Beatriz)

Mi niña, versos hoy me has pedido
y ya he tenido que comenzar.

Escribo endechas, aquí las tienes,
son de mis sienes, son de mi altar.

Son de mi mente son ¡ay! de mi alma
do nunca hay calma pues sabe amar.

Ella es un pozo oscuro y hondo
en cuyo fondo está el pesar,

No temas, niña, a sus negruras,
que ahí ternuras podrás hallar.

En la penumbra se ocultan goces
que no conoces, mas de un millar.

Si juntas a ella tu alma inocente
¡ay! de repente verás tornar,

lo negro en blanco, lo oscuro en claro
y el ser mas caro, te he de llamar.

MARIPOSAS

(para Romeo)

De mi vida en los albores
corría tras mariposas
que volaban presurosas
a ocultarse entre las flores.

Mas tarde tuve yo amores
e ilusiones vagarosas
que, huyendo, cual mariposas,
colmáronme de dolores.

Hoy atroces desengaños
que liban miel cual la abeja,
marchitan la flor de mi alma!

Va en cuerpo de pocos años
un alma muy triste y vieja:
La marchita flor de mi alma!

Los Amantes

(a Angélica)

Sus rostros y sus almas
cerca, muy cerca están.
Doquier amor y palmas,
solos, que pensarán?

Cuando me miro en tus ojos
mis labios buscan tu boca
y mi alma de gozo loca
se olvida de sus enojos.

Eso es dicha: lozanía,
juventud, sincero amor….
¡Todo es róseo en la vía
de esta humanidad en flor!

Tu Alma

(a Angélica)

Anhelo escribir unos renglones
Náyade hermosa, carnéfora romana,
Graciosa niña de bellas condiciones,
En que leas tu influencia soberana.
La influencia febril de tus acciones,
Inspiradas por la belleza humana
Condensada de tu alma en el crisol.
Alma de armiño ante el fulgente sol!

Tus Ojos

Mucho del Mundo y del Cielo se olvida
Al resplandor de tu pupila bella,
Radiante foco que al amor convida,
Instando a dar, cual mariposo, en ella,
Alegre fin a nuestra triste vida.

Tus Miradas

Cuando miro tus ojos encendidos
Hacia mi dulcemente dirigidos
Al olvido destierro mis enojos
Viendo impresa mi imagen en tus ojos..
Efímera impresión!… De tu retina,
Si me ausento, la imagen se elimina…

Dedicada a Angélica
Quién luego fué Doña Angélica Ch. de Patterson, insigne educadora.
Del Libro Jirones de Adolescencia. Roma, 1905

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